Acuerdos con China le dan oxígeno a Dilma

Aportes a Petrobras, el agro y la industria reaniman la economía.

Por Redacción

AP

Los acuerdos aportarían fondos frescos para evitar paralizar los proyectos de infraestructura, que enfrentan un duro recorte por el ajuste fiscal.

RÍO DE JANEIRO (DPA/AFP) – Los millonarios acuerdos de cooperación firmados ayer entre Brasil y China durante la visita a Brasilia del primer ministro del país asiático, Li Keqiang, suponen un respiro para la presidenta Dilma Rousseff y otra bocanada de aire fresco para la alicaída economía brasileña, que recorre su quinto año de aletargamiento. Los acuerdos fueron concretados en un momento difícil para Rousseff, quien inició en enero pasado su segundo mandato en medio de una crisis política y económica y que lucha por obtener la aprobación del Congreso a un duro programa de ajuste fiscal que reducirá drásticamente la capacidad de inversión del gobierno. Según los analistas, el principal resultado de la visita del líder chino es el acuerdo que crea un fondo de 50.000 millones de dólares que serán aportados por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) para financiar proyectos de infraestructura a ser definidos por la estatal Caixa Económica Federal (CEF) de Brasil. Otros dos acuerdos contemplan el suministro de recursos por un total de 7.000 millones de dólares de China para financiar proyectos de la petrolera brasileña Petrobras, que enfrenta graves problemas a raíz de un escándalo de corrupción que dejó pesadas pérdidas e hizo desplomarse el precio de las acciones de la empresa. El viaje inaugural de Li a la potencia sudamericana también sirvió para reabrir el mercado asiático a la carne brasileña. Fueron autorizados envíos de ocho frigoríficos, cumpliendo uno de los anhelos del sector agropecuario tras el cierre hace dos años por cuestiones sanitarias. Entre las decisiones adoptadas ayer está además el inicio de estudios de viabilidad para la construcción del Ferrocarril Transoceánico para conectar Brasil al océano Pacífico a través del puerto peruano de Pisco y así reducir el tiempo y el costo del envío de productos agrícolas a China. Rousseff festejó con entusiasmo los resultados de la visita de Li: “Fue importante para las relaciones Brasil-China” que, según aseguró, también abrieron camino a la creación de un fondo bilateral para estimular inversiones, para el cual China “ofrece aportar 30.000 millones de dólares”. La mandataria, que anunció que realizará una visita oficial a Pekín en 2016, festejó asimismo la firma de un plan conjunto de cooperación para el período 2015-2021, y aseveró que ese acuerdo abre camino a un estrechamiento de las relaciones con China, país que constituye el principal mercado para las exportaciones de Brasil. La visita de Li también produjo resultados en el campo del comercio, al anunciarse la habilitación de ocho frigoríficos brasileños autorizados a reanudar las ventas de carne vacuna a China, suspendidas desde diciembre de 2012. Además, el organismo estatal de fomento de Brasil, BNDES, anunció un acuerdo para financiar las exportaciones de 40 aeronaves fabricadas por la empresa Embraer para el grupo chino Hainan, en un negocio cuyo valor es calculado en 1.300 millones de dólares. A juicio de asesores del gobierno, las prometidas inversiones chinas podrán evitar una parálisis de los proyectos de infraestructura, amenazados por los recortes presupuestarios por hasta 26.600 millones de dólares defendidos por el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, para reequilibrar las cuentas públicas y reactivar la estancada economía brasileña, que enfrenta resistencias en el Congreso y en el mismo gabinete presidencial. Pese al optimismo del gobierno, algunos analistas brasileños recibieron con reservas los anuncios hechos en Brasilia, y recordaron que todavía no hay una definición sobre la mayor parte de los proyectos contemplados por el acuerdo de inversiones.