Restricciones: cómo se cumple el aforo en Río Negro y Neuquén

En los principales municipios de la región no hay registro de sanciones por exceder el límite de clientes. Tolerancia ante la crisis económica vs riesgo sanitario: dilema para los gobiernos.

La pandemia obligó a los gobiernos a emitir decenas de resoluciones y decretos. Se idearon y renovaron pautas preventivas una y otra vez. Hay miles de palabras escritas con reglas destinadas a prevenir los contagios de covid-19. Y dentro de ese enjambre normativo, algunas medidas fueron efectivas, otras se cumplen a medias y en un tercer grupo están las que se convirtieron prácticamente en letra muerta. En ese rincón aparece el célebre “aforo”, del que se habla mucho pero se cumple poco.

Los referentes del sector turístico lo relativizan, pero las recientes vacaciones de invierno dejaron más de una imagen para ratificar que la exigencia del 30, 50 ó 70 por ciento ocupación de un local es una formalidad con poco peso específico.

A la hora de definir el movimiento comercial, desde hace tiempo manda la economía, dejando en segundo plano las restricciones rígidas para el ingreso de clientes.

No hay una causa única para este escenario. Los incumplimientos persisten por la falta de controles desde el Estado, pero también hay un fuerte componente en las conductas individuales de los propietarios de comercios y de los propios clientes, que aceptan la permanencia en ambientes donde claramente no se respeta el distanciamiento social.

Un relevamiento realizado por RÍO NEGRO en Roca, Cipolletti y Viedma determinó que en ninguna de esas ciudades existen registros de multas por no respetar el porcentaje máximo de personas dentro de un local.

Por su parte, en Neuquén capital las últimas sanciones se remiten al 2020, sin que existan procesos por esta infracción durante este año.

Las respuestas emitidas desde los municipios -responsables de las inspecciones- evidencian un alto nivel de tolerancia, que se explica a partir de la idea de no profundizar la crisis de emprendedores que todavía arrastran las consecuencias de la parálisis del año pasado, por la cuarentena.

En Río Negro, la multa prevista por el Decreto 265/2020 para “toda persona que no acatare o manifestare resistencia a las disposiciones, ordenes, instrucciones o protocolo emitido por el Ministerio de Salud, en el marco de la emergencia sanitaria”, es de 150.000 pesos.

De esta manera, el camino que tomaron la mayoría de los gobiernos locales es el de las “recomendaciones”. Y es ahí donde aparecen las quejas por la diferente vara con la que se miden situaciones particulares.

“Mi límite es de 22 personas dentro del local. Vinieron y hasta midieron la distancia entre mesa y mesa. Pero hay negocios del mismo rubro, en el mismo centro, que están repletos de principio a fin del día. Parece que en el momento de controlarlos a ellos, a los inspectores se les rompió el centímetro”, ironizó un comerciante gastronómico de Roca.

Hasta principios de julio, en Río Negro se sostuvo el límite del 30% en el aforo permitido para bares y restaurantes, pasando luego al 50%. Esa pauta quedó ratificada ayer, con la resolución de Salud que fijó las medidas sanitarias para los próximos siete días.

Multas

$ 150.000
es la sanción económica prevista por el Decreto 265/20 de Río Negro para los que no cumplen una norma sanitaria.
La cartelería está, pero no siempre se cumplen las pautas. (Foto: Florencia Salto)

Neuquén prioriza la “tarea preventiva”


Los restaurantes y bares son el lugar permitido para las reuniones sociales y en el último tiempo, sobre todo con el descenso de la curva de contagios en Neuquén, son algunos de los lugares donde más gente se ve y donde el respeto por los protocolos está constantemente en riesgo.

Esta semana, el intendente Mariano Gaido informó la ampliación al 70% de aforo (capacidad de clientes en el espacio de uso) para la asistencia de público en cines, teatros y locales gastronómicos de la ciudad.

Una medida riesgosa epidemiológicamente ya que permite mayor concentración de personas en lugares de esparcimiento, pero que venía siendo demandada, sobre todo, por el sector gastronómico al que los aforos reducidos le limitan la capacidad de mesas, sumado a los límites horarios naturales en los que estos comercios funcionan.

Gustavo Ammann, el titular de la Asociación de Hotelería y Gastronomía, consideró que la ampliación del aforo “se ha visto positivo” en el sector gastronómico porque los porcentajes de ocupación de los locales venía siendo el 40/50%, es decir al límite de lo permitido que era del 50%. “Sin duda era necesario replantear el tema del aforo”, resaltó.

En este sentido, precisó que la capacidad del lugar reducida a la mitad como estaba vigente hasta la semana pasada, condicionaba mucho a algunos locales. “Hay lugares que son chicos, que tienen pocas mesas, entonces no les convenía abrir”, indicó Ammann.

Con solo pasar un fin de semana, a la hora de la cena, por la zona de locales gastronómicos se ve una gran cantidad de gente y un panorama que en principio no parecería de pandemia. Pero, según aseguran desde la comuna capitalina, se cumplen todos los protocolos y se respeta el aforo.

“Estamos con los controles permanentemente, principalmente en el rubro gastronómico y en grandes superficies”, señaló al respecto Gabriela Cagol, subsecretaria de Comercio de la Municipalidad.

Aunque resaltó que “en estas últimas semanas no hubo sanciones, trabajamos de manera preventiva”.

“En realidad venimos trabajando con el sector en conjunto y hay un compromiso y una responsabilidad de los comerciantes en el cumplimiento de los protocolos. Eso no sucedía en el comienzo de las restricciones, cuando empezó la pandemia, allá por el año pasado, que si tuvimos que sancionar y de hecho muchos terminaron clausurados. Pero en estos últimos meses, la verdad, que ellos están trabajando muy prolijo en esto, y nosotros estamos con una tarea preventiva que usualmente trabajamos más sobre el cliente que sobre el comerciante”, agregó la funcionaria.

Respecto a la continuidad del aforo al 70% o su ampliación, Cagol señaló que la reglamentación está vigente hasta el domingo. Pero que luego “se va a evaluar qué impacto tiene y los indicadores del sistema de salud”.


En Bariloche apuestan a una ampliación de la mano de las vacunas


El tope del 50% “condicionaba mucho” dijeron desde la Asociación de Hotelería y Gastronomía de Neuquén. (Foto: Yamil Regules)

Los límites impuestos al funcionamiento de bares, restoranes, gimnasios y otros comercios por razones sanitarias son respetados con pocas excepciones, según lo asegurado por dirigentes de distintas cámaras empresarias, quienes señalaron también que ese cumplimiento se facilita porque los clientes “con el tiempo se acostumbraron” y no es necesario aclararles cómo funciona.

Ese hábito no siempre fue igual, sino que durante las primeras reaperturas post cuarentena estricta eran más frecuentes las quejas y reclamos.

El vicepresidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica, Gerardo Stocker, dijo que hoy rige una regulación municipal que les permite trabajar al 50% de la capacidad originalmente autorizada en bares y restoranes.

“En general se cumple. Donde estaban permitidas 80 personas en condiciones normales hoy se trabaja con 40, con 50 a lo sumo -afirmó el dirigente-. Pero el municipio controla, está presente. A mí me infraccionaron tiempo atrás porque había ocho personas en una mesa, pero después me aceptaron el descargo porque eran todos de una misma familia”.

La regla dice que no puede haber más de seis comensales por mesa y que la distancia entre las mesas debe ser de dos metros en los laterales y de 1,5 metros entre los respaldos.

Stocker dijo que el aforo permitido no fue siempre el mismo y que en el verano pudieron trabajar al 70%. Ahora esperan que el municipio evalúe de nuevo y amplíe los cupos.

Esa expectativa no tendría mucha chance de prosperar, según consideró el presidente de la Asociación de Cervecerías y Bares de Bariloche, Cristian Tortorelli. En su opinión “tal como están las cosas van a mantener el 50% y tal vez el siguiente paso será ampliar el aforo si la gente ingresa con certificado de vacunación, como ya ocurre en otros lados”.

Algunos clientes habituales de cervecerías aseguran que el límite máximo “se relajó bastante” en los últimos dos meses. Pero Tortorelli lo negó. Dijo que el cupo de personas “se cumple siempre, salvo alguna excepción, y el municipio controla”. Le consta que hubo multas por la falta de distanciamiento. “Antes los locales estaban estallados de gente parada y ahora eso no se ve, las barras ya no se usan”, aseguró.


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