Ajustada y discutida victoria de Maduro
Delfín de Chávez, logró el 50,66% de los votos.
AP
CARACAS (AFP/AP) – Nicolás Maduro, autodefinido como “hijo” del fallecido mandatario Hugo Chávez, ganó ayer las elecciones presidenciales de Venezuela para el mandato 2013-2019 por una estrecha ventaja de poco más de un punto porcentual ante su rival Henrique Capriles, informó el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El candidato opositor no reconoció el resultado y tildó de “ilegítimo” a un gobierno de Maduro.
Capriles propuso no dar los resultados oficiales hasta realizar la auditoría de todos los votos, por las irregularidades denunciadas, pero el oficialismo se negó a demorar el anuncio del triunfo de Maduro, aunque aceptó realizar la auditoría completa.
“Yo no pacto con la mentira ni con la corrupción”, dijo Capriles anoche, mostrando un grueso folio con más de 3.000 incidentes de presunto fraude. “Aquí el único derrotado es usted” le dijo a Maduro. “No vamos a reconocer ningún resultado hasta que no se cuenten todos los votos de los venezolanos” agregó Capriles y pidió abrir todas las urnas y recontar los votos. “El gran derrotado de hoy es usted” señaló en referencia a Maduro y agradeció “un millón de votos del chavismo”.
El ajustadísimo resultado tendrá consecuencias en la política nacional. Maduro no tendrá el abrumador liderazgo del oficialismo que su mentor Hugo Chávez, que el 7 de octubre obtuvo casi 11 puntos de ventaja sobre el mismo rival. Al mismo tiempo, Capriles se transforma en un indiscutido líder de la oposición, al menos en el corto plazo.
La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, dijo que Maduro ganó con el 50,66% de los votos (7.505.338), contra el 49,07% (7.270.403) del opositor Capriles, con una diferencia de 200.000 votos. Lucena habló de una “jornada pacífica” de votación, en la que se registró una participación del 78,71%. “Estos son los resultados irreversibles que el pueblo de Venezuela ha decidido con este proceso electoral’’, dijo.
Miles de chavistas se concentraban anoche frente al Palacio Miraflores de Caracas, a pedido de Jorge Rodríguez, jefe del comando del oficialismo y alcalde, para festejar la continuidad de la “revolución bolivariana”.
Nicolás Maduro celebró su ajustado triunfo y afirmó que rechazó “un pacto” que le propuso el líder opositor, Henrique Capriles. “He ganado por casi 300.000 votos, es la decisión del pueblo”, dijo Maduro. “Es la victoria de la democracia. Hemos ganado”, afirmó Maduro, que llamó “al pueblo a la paz”.
“Recibí la llamada que me hizo el candidato Capriles. Me dio su visión y yo le dije la realidad. Le dije que en primer lugar había un resultado y que él sabía cuál era”, dijo el presidente electo, que reveló que el opositor le propuso hacer “un pacto”, pero él se negó.
“Quieren hacer una auditoria, que se haga, bienvenida la auditoría, somos los más interesados. La solicito para que no queden dudas de los resultados de las elecciones”, señaló. “No podemos tener en vilo a un país durante semanas para conocer los resultados”, dijo.
Poco antes del recuento, Capriles advirtió de un posible fraude. “Alertamos al país y al mundo la intención de querer cambiar la voluntad expresada por el Pueblo!Hacer RT a este mensaje”, escribió Capriles en Twitter.
Estas elecciones estuvieron marcadas por el luto de los chavistas y el culto al mandatario, convertido en una figura casi religiosa. Tras el inicio del cierre de los colegios, el equipo de campaña de Maduro denunció que su cuenta en Twitter fue hackeada y denunció una “campaña sucia” orquestada desde Bogotá.
Maduro, de 50 años, ha buscado el voto respaldado en dos poderosas armas: el hecho de que Chávez pidió antes de morir el voto para su heredero político y disponer de una fuerte capacidad de movilización electoral.
El gobernador de Miranda (norte), de 40 años ha sorprendido a los observadores logrando movilizar en masa a sus seguidores, capturando voto chavista y recortado una diferencia de casi 20 puntos, en diez días. El próximo presidente, que gobernará hasta 2019, afrontará el reto de enderezar una economía en crisis y golpeada por el déficit público, la inflación o la escasez, entre otros.