Ajustes severísimos anuncian Italia y España
“Las cosas están complicadas”, alertó Rajoy, próximo a asumir.
AP
Mañana el gobierno de Mario Monti presentará sus medidas draconianas en el Parlamento. Se esperan marchas de rechazo en toda Roma.
Inevitables. Dolorosos. Con amenazas de más conflictividad social. Así se anunciaron ayer los severos planes de austeridad que se implementarán con urgencia en Italia y España en una carrera contra el reloj antes de la cumbre europea del jueves y viernes próximo en Bruselas, donde se intentará gestar “una nueva Europa”, con el liderazgo de Alemania.
Ayer, los políticos italianos que recibieron un informe del premier Mario Monti sobre las medidas de austeridad y crecimiento que planea aplicar, las describieron como “severas’’ pero necesarias, ya que Italia había postergado por demasiado tiempo las duras reformas económicas.
Monti se reunió con dirigentes de los partidos políticos, antes de una semana crítica de toma de decisiones, tanto en Italia como en Europa, para enfrentar la crisis de la deuda del continente. “Seamos claros: los médicos rara vez recetan medicinas de buen sabor’’, dijo Pierferdinando Casini, dirigente del pequeño pero influyente Partido Demócrata Cristiano. “La medicina es amarga, pero a veces es necesaria para impedir la muerte del paciente’’, agregó.
Monti se encuentra bajo una presión enorme para convencer a los mercados de que podrá hacer aprobar por el Parlamento un paquete de reformas para sanear las quebradas finanzas públicas, pues la deuda soberana de Italia es de 1,9 billones de dólares, que representa el 120% de su Producto Interno Bruto.
A diferencia de Grecia, Portugal e Irlanda, que recibieron paquetes de rescate financiero después que los intereses que pagan por su endeudamiento se dispararon, se considera que Italia –la tercera economía de la Eurozona– es demasiado grande para poder ser rescatada.
Una caída en mora italiana sería un desastre para la zona del euro de 17 miembros y reverberaría en toda la economía global.
España, por su parte, deberá tomar decisiones difíciles para salir de la crisis, advirtió el próximo presidente del gobierno español, el conservador Mariano Rajoy, asegurando sin embargo que el país “va a salir adelante”.
“Lo que viene para España es difícil”, afirmó Rajoy, líder del Partido Popular (PP, derecha), que ganó por amplía mayoría las legislativas del 20 de noviembre.
“Las cosas están complicadas, va a haber que gobernar y va a haber que tomar decisiones”, afirmó, rompiendo el silencio que había mantenido tras las elecciones con ocasión de una visita a su familia y a los miembros de su partido en su Galicia (noroeste) natal.
El líder conservador, que será investido presidente el 21 de diciembre, subrayó la necesidad de “ser rápidos y ágiles” en la toma de decisiones y se declaró convencido de que, pese a la dificultad, “España va a salir adelante”.
Superar la crisis económica en que está sumido el país “no es una tarea solo de un gobierno” sino “una tarea de todos los españoles”, afirmó Rajoy, que llamó a “hacer otra política económica”, en una referencia velada a los malos resultados del gobierno socialista saliente.