Aloe Vera: pocos cuidados y muchos beneficios

Se puede cultivar en interior o en el exterior, y existen más de 250 variedades dentro de su familia. Pero solo cuatro de ellas forman parte de ese pequeño grupo famoso por sus propiedades.

El aloe vera es una de las plantas crasas más populares por sus grandes beneficios y propiedades naturales.
Se trata de un arbusto de tallo corto, recubierto de hojas dentadas. Desde hace siglos el ser humano ha aprovechado sus propiedades. Según los estudios existen más de 250 variedades de aloe, pero solo 4 de ellas tienen propiedades curativas.


La variedad con mayores propiedades es el Aloe arborescens, aunque no sea la más utilizada debido a su baja productividad, ya que sus hojas apenas contienen gel de aloe.
El Aloe más utilizado es Aloe vera cuyo nombre es aloe barbadensis y se caracteriza por sus flores amarillas y por su alta producción en gel. Entre sus más de 200 componentes activos hay minerales, vitaminas, aminoácidos, ácidos grasos, enzimas y polisacáridos. Estos pueden encontrarse en el gel que contienen las hojas, que está compuesto al 99% de agua.


Con la imponente belleza de sus hojas carnosas, esta planta oriunda del continente africano, es de fácil cuidado y se ha vuelto muy popular en todo el mundo tanto por su uso cosmético como, incluso, sus aplicaciones culinarias.


El aloe vera se puede cultivar tanto en interior como en exterior; en maceta o directamente en el suelo, como parte de un conjunto de plantas.
La flor de aloe vera es una vara con forma de racimo y varias cápsulas se abren de manera progresiva. Cuando éstas se encuentran completamente abiertas se considera que la planta de aloe vera ha alcanzado su madurez. El aloe-vera produce hijuelos que se pueden aprovechar para trasplantar del mismo modo se pueden también sacar algunos esquejes para multiplicarla.

Tres cuidados importantes


Los cuidados del aloe vera son simples y sencillos sin embargo el exceso de agua puede liquidarla.
Al igual que otras plantas crasas, de la misma familia, el aloe-vera es sensible al exceso de agua. Por eso es importante un buen drenaje. Sus raíces no toleran el encharcamiento y el sitio que se plante debe tener una buena evacuación de agua.
Por este motivo el riego debe ser moderado y ligeramente húmedo. Nada de dejar agua en el plato debajo de la maceta. Y hay que tener en cuenta que durante los meses de invierno bastarán cantidades distanciadas.
La iluminación es uno de los cuidados que para esta planta se torna fundamental.


El aloe vera es amante de la luz solar, por lo que tanto en interior como en exterior debe recibir la mayor cantidad posible, lo que no significa que se la castigue a sol pleno yo se la exponga a altas temperaturas. En verano, lo ideal es que esté resguardada del sol directo.
A pesar de ser una planta resistente, lo ideal es tenerla en un ambiente entre los 17 y los 27 °.
Con la llegada del invierno se aconseja cubrirla del frío y las heladas.
En caso de estar plantada directamente en el suelo se la deberá cubrir para protegerla. Se trata de una planta que necesita espacio para desarrollar sus raíces y todo su sistema radicular.
Hay que asegurarse, si está en maceta, que tenga abundante materia orgánica y que esté aireada para garantizar el desarrollo de las raíces de forma correcta para que pueda absorber bien el agua y los nutrientes.
Una vez por año, además, se aconseja añadir humus a la tierra.

Las 4 variedades
De las 250 especies, sólo hay 4 que reúnen propiedades para ser usado sobre la piel.
Aloe vera: es el más reconocido.


El Aloe arborescens:

esta planta crece más rápido y es capaz de crecer hasta 4 metros de altura. También posee propiedades medicinales para la cicatrización.



El Aloe aristata

es un rosetón que mide unos 30 centímetros de diámetro. Tiene una gran cantidad de néctar que atrae a los pájaros y abejas.


Aloe saponaria

Esta planta crece hasta unos 20 centímetros. El Aloe maculata o saponaria, de menor tamaño, tiene flores amarillas o naranjas, posee hojas agudas con manchitas blancas y se utiliza mucho en jardinería.

Beneficios


El uso del aloe vera con fines medicinales se remonta a la antigüedad. Una de las aplicaciones farmacéuticas más antiguas se puede encontrar en una tablilla sumeria de arcilla del siglo XXI a. C., pero hay informes de dibujos de la planta en las paredes de templos egipcios desde el IV milenio a. C.. Cabe reseñar también que hay citas al Aloe vera en la Biblia, siendo una de las más significativas la de Juan 19.393​.
Ahora, en la actualidad, se usa cada vez más. La mayoría de los fabricantes responsables extraen y purifican los extractos, evitando el látex de la planta, conocido como aloína.
Tanto la pulpa transparente interior como la resina amarilla exudada al cortar unas hojas se usa externamente para aliviar dolencias de piel.


Sistemáticas reseñas de pruebas clínicas aleatorias y controladas han demostrado que no existe evidencia de que el Aloe tenga potentes efectos medicinales.​ Sin embargo, otras investigaciones sugieren que Aloe vera puede contribuir a la curación de heridas .
El gel que se encuentra en las hojas se usa para calmar quemaduras menores, heridas y diversas afecciones cutáneas. El uso de esta hierba medicinal fue popularizado en muchos países occidentales durante la década de 1950.
Hay pocos estudios sobre los posibles efectos beneficiosos de ingerir el gel de Aloe.
Lo recomendable es consultar al médico.


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