Amenazaron con matar a su madre discapacitada
La mujer en silla de ruedas rogaba a los ladrones: “¡por Dios y la Virgen, chicos no le hagan nada a mi hijo!!. La pesadilla duró solo unos minutos.
ESTREMECEDOR RELATO
Telma Martínez no pudo dormir. Se levantó alrededor de las 4 de la madrugada porque aún estaba conmocionada. La imagen de su hijo ensangrentado, tirado en el piso y amenazado de muerte la angustiaba demasiado. “¡Por Dios y la Virgen, chicos no le hagan nada a mi hijo!”, les habían rogado la mujer, de 91 años, desde su silla de ruedas a los tres asaltantes, que habían entrado la noche del domingo a su casa. Los sujetos se marcharon recién cuando hallaron dinero en uno de los bolsillos del hombre. La pesadilla duró unos pocos minutos, pero para Telma y su hijo había sido un infierno.
José Eliseo González es el hijo de Telma. El hombre de 65 años y su madre relataron ayer a “Río Negro” el drama que vivieron el domingo entre las 22 y las 22.30. José recordó que había llegado a su casa tras un paseo con su madre. La puerta de la casa, ubicada en la calle Villegas al 1400, estaba abierta porque hacía calor y ellos querían cenar tranquilos.
“Estaba picando una milanesa y mi mamá estaba junto a la mesa. Estábamos mirando un programa de televisión, cuando alguien me toma del hombro con fuerza y me lanza al piso”, contó González.
Luego, vino lo peor. Comenzaron a golpearlo y le aplicaron un culatazo que le provocó un corte en el cuero cabelludo. Comenzó a sangrar. Su madre gritaba y pedía auxilio. Uno de los asaltantes le puso un cuchillo cerca del cuello a la anciana para que se callara. Mientras el encapuchado que estaba sobre su hijo lo golpeaba para que dijera dónde tenía el dinero y le ponía un arma de fuego en la cabeza.
“Soy una anciana de 90 años chicos, por favor no nos hagan nada”, recordó José que les pedía su madre a los delincuentes. La anciana se moviliza en una silla de ruedas porque tiene una pierna amputada.
José trabaja haciendo cobranzas para una distribuidora de libros. Camina la calle todos los días para ganar un salario.
“Me decía todo el tiempo el delincuente: quedate quieto y decime ¿dónde está la plata?”, relató el hombre. Después, amenazaron con matar a su mamá.
Levantaron a José y lo obligaron a ir hasta una habitación. Lo empujaron violentamente contra una cómoda. Recién se marcharon cuando encontraron dinero en un bolsillo del pantalón de José. Era una suma importante. Antes de irse, cortaron el cable del teléfono.
José salió ensangrentado a pedir ayuda a su hermana Nancy, que vive en la parte posterior del terreno. La mujer aseguró ayer que no había escuchado nada.
Luego, subió a su Fiat Uno y trató de perseguir a los asaltantes, pero no los ubicó. Fue a pedir ayuda a un puesto policial distante a pocas cuadras. Allí, los agentes lo trasladaron en un patrullero hasta el hospital porque sangraba mucho. También su madre recibió atención médica.
Policías trabajaron en el domicilio y los alrededores pero hasta el momento no hay ninguna pista de los autores del robo. “Pudo haber sido peor. Por suerte tenía ese dinero que se llevaron”, se consuela José.
DeBariloche