Analizan subsuelo ribereño en busca de Ávalos

Es la última medida para confirmar o descartar la versión que dio un testigo en el 2005, que indicaba que el cuerpo del estudiante estaba enterrado cerca del río, en el barrio Sapere.

Por Redacción

Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- Ayer a la mañana la fiscalía dispuso un nuevo rastrillaje en la zona del monolito del barrio Sapere y la costa del río Neuquén, en el marco de la causa por la desaparición del estudiante Sergio Ávalos hace diez años. Participó Gendarmería con un georadar que determinará las condiciones del suelo a tres metros de profundidad. El fiscal Maximiliano Breide Obeid informó que ayer comenzaron nuevos trabajos en la zona del río, lindante al puente carretero. Explicó que buscan cerrar una línea de investigación que se abrió en 2005 a partir de un llamado telefónico que denunciaba que Ávalos -quien desapareció hace diez años- estaba enterrado cerca del monolito del barrio Sapere. “Nos propusimos agotar las líneas de investigación inconclusas”, sostuvo Breide Obeid, y adelantó que tienen varias hipótesis nuevas en las que trabajan. Se solicitó la colaboración de Gendarmería a través de la secretaría nacional de Coordinación de Ministerios Públicos y Poder Judicial, desde donde aportaron el georadar que comenzó a pasarse ayer desde el monolito hasta la costa. Este aparato es capaz de detectar movimientos de tierra “anormales” hasta tres metros de profundidad. “La versión es que Sergio habría sido sacado del boliche Las Palmas y enterrado en ese lugar”, indicó el fiscal, aunque hasta el momento no se ha logrado comprobar esa hipótesis y los rastrillajes con canes arrojaron resultados negativos. Hoy continuarán con la tarea en el lugar y los resultados se obtendrán en el día. Breide Obeid sostuvo que con estas diligencias culminarán con esta línea de investigación ya que “hemos hecho todo, no queda otra forma de establecer que haya un cuerpo”. El padre del joven, Asunción Ávalos, presenció los trabajos junto a su nuevo abogado querellante, Luis Virgilio Sánchez. “Acompañamos la medida pero nuestra hipótesis es otra”, remarcó el letrado, sosteniendo la presunción de una intervención de la fuerza policial neuquina en la desaparición. “Y esto tiene que ver con la lectura de las primeras fojas del expediente. Por ejemplo, dejaron de funcionar 40 cámaras de seguridad 15 minutos antes de que ingresara Sergio, y hay denuncias de apremios ilegales ese día”, sostuvo Virgilio Sánchez. Además, resaltó que, según la hipótesis que sostienen desde la querella, habría existido un trabajo coordinado entre la policía y el personal de seguridad, que eran efectivos haciendo adicional y agentes retirados del Ejército.