Así es la espectacular mansión de Pamela David y Daniel Vila en Mendoza: arquitectura andina, diseño rústico y un lago artificial
Ubicada al pie de la Cordillera de los Andes, la casa de fin de semana de Pamela David y Daniel Vila combina materiales nobles, amplios ventanales, galerías y un diseño que prioriza el contacto con la naturaleza. El estilo rústico se fusiona con detalles contemporáneos en una propiedad pensada para disfrutar del paisaje mendocino.
Desde que Pamela David y Daniel Vila se casaron en 2016, Mendoza se convirtió en mucho más que un destino de descanso para la pareja. Allí se encuentra Estancia San Isidro, una imponente propiedad ubicada en El Challao, Las Heras, que con el paso de los años se transformó en uno de los refugios familiares más admirados por quienes siguen las tendencias en arquitectura y diseño.

Rodeada por la precordillera y un entorno natural privilegiado, la residencia se destaca por una propuesta que combina la esencia de las casas de campo mendocinas con soluciones contemporáneas que potencian las vistas y la vida al aire libre.
Una arquitectura que dialoga con el paisaje andino
Uno de los mayores atractivos de la propiedad es su integración con el entorno. La vivienda fue concebida para que la montaña sea parte de cada ambiente gracias a grandes ventanales, galerías abiertas y una distribución que privilegia las visuales hacia el jardín y la Cordillera de los Andes.
La arquitectura apuesta por líneas tradicionales, techos con vigas de madera a la vista, cañizo y materiales naturales que respetan la identidad de la región.
El resultado es una casa cálida, donde el paisaje no funciona como un simple telón de fondo, sino como un protagonista permanente.
El estilo rústico se combina con detalles contemporáneos
En el interior predominan los tonos tierra, los marrones, los negros y los verdes, colores que dialogan con el paisaje exterior.
Las baldosas coloniales de cerámica roja, los muebles de inspiración campestre, las mesas de madera maciza y los sillones de grandes dimensiones aportan calidez, mientras que algunos elementos contemporáneos actualizan la estética.
Entre ellos aparecen mesadas blancas, mobiliario empotrado en tonos gris carbón, luminarias industriales y una tecnología integrada de manera discreta para no romper la armonía del conjunto.
El living: el corazón de la casa
Uno de los ambientes más destacados es el amplio living.
Un enorme ventanal de piso a techo conecta directamente con el jardín, permitiendo que la luz natural inunde el interior durante todo el día y reforzando la sensación de continuidad entre la casa y el exterior.
La elección del mobiliario busca generar espacios cómodos para reuniones familiares, con una decoración sobria donde predominan los materiales nobles y las texturas naturales.
Seis habitaciones pensadas para recibir invitados
La residencia cuenta con seis dormitorios, todos con baño privado, además de una amplia suite principal orientada hacia el paisaje montañoso.
La distribución permite preservar la privacidad de cada espacio sin perder la conexión entre los distintos sectores de la casa.
Un jardín diseñado como una extensión de la vivienda
El exterior refleja la misma filosofía que el interior: vivir en contacto con la naturaleza.
La propiedad cuenta con un gran parque, una piscina integrada al paisaje y un lago artificial que se convirtió en uno de los rincones más fotografiados de la estancia.
Senderos de piedra, un deck con camastros y abundante vegetación acompañan el recorrido, mientras que los viñedos y las vistas abiertas completan una postal típicamente mendocina.
Parrilla, horno de barro y caballerizas
Pensada para disfrutar durante todo el año, la estancia también incorpora espacios dedicados a la vida social y al aire libre.
El sector de parrillas, el horno de barro y las galerías cubiertas invitan a compartir largas reuniones familiares, mientras que las caballerizas y los viñedos refuerzan el carácter rural de la propiedad.
Más que una mansión de lujo, la casa de Pamela David y Daniel Vila apuesta por una arquitectura que pone en valor el paisaje mendocino y demuestra cómo el diseño puede integrarse con el entorno sin perder confort ni sofisticación.
Con información de revista Caras y Vía País
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