Así es la increíble casa de Moria Casán en Parque Leloir: 300 m², animal print, neón y una impactante pileta
Moria Casán convirtió su casa de Parque Leloir en una verdadera escenografía: tiene unos 300 metros cuadrados, interiores con animal print y neón, obras de arte, una pileta climatizada y un enorme parque rodeado de vegetación.
La casa de Moria Casán en Parque Leloir difícilmente podría confundirse con cualquier otra. Lejos de los interiores neutros y del minimalismo que dominan buena parte de las tendencias actuales, la propiedad construye su identidad a partir de estampados animal print, obras de arte, esculturas, luces de neón, objetos personales y una fuerte conexión con el parque.
Ubicada en una de las zonas residenciales más verdes del oeste del Gran Buenos Aires, la vivienda fue concebida inicialmente como una casa para los fines de semana, pero con el tiempo se transformó en el refugio permanente de la actriz y conductora.
La propiedad cuenta con alrededor de 300 metros cuadrados cubiertos distribuidos en dos plantas, mientras que el exterior suma un amplio terreno parquizado. La vegetación, la privacidad y la distancia respecto del ritmo del centro porteño terminaron convirtiéndose en algunos de sus principales atractivos.
Cómo es la casa de Moria Casán en Parque Leloir
Desde la calle, la vivienda muestra una imagen bastante más sobria que la que se descubre en el interior. Una fachada en tonos amarillos claros, detalles blancos y un gran portón oscuro marcan el acceso, mientras los árboles y plantas funcionan como un verdadero filtro visual hacia la propiedad.

Esa relativa austeridad desaparece al atravesar la puerta.
En lugar de seguir un único estilo decorativo, Moria construyó interiores donde cada ambiente funciona casi como una puesta en escena. Colores intensos, estampados, iluminación ornamental y piezas acumuladas a lo largo de los años generan una estética ecléctica y profundamente personal.
La propia artista explicó en distintas oportunidades que no piensa su casa desde la decoración tradicional: prefiere “escenografiarla”, una idea directamente relacionada con sus décadas de trabajo en el teatro.
Ese concepto permite entender buena parte de las decisiones interiores: la vivienda no permanece estática, sino que los objetos cambian de posición, aparecen nuevas piezas y los espacios se transforman como si fueran diferentes escenarios.
Animal print, neón y obras de arte: un interior sin minimalismo
Uno de los elementos más reconocibles es el animal print, utilizado en paredes y diferentes detalles del interior. Lejos de aparecer como un pequeño acento, el estampado se integra con esculturas, mobiliario, cuadros y objetos de fuerte presencia visual.
Las luces de neón aportan otro componente característico. La iluminación deja de cumplir únicamente una función práctica y se convierte en parte de la ambientación, reforzando el carácter teatral de algunos sectores.
El arte también ocupa un lugar central. Entre las piezas vinculadas con la figura de la conductora se encuentra “Moria iluminada”, una obra del artista Alejandro Marmo.
El resultado es un interior donde resulta difícil hablar de un estilo arquitectónico o decorativo puro. Hay referencias pop, elementos clásicos y recursos propios de una escenografía que conviven sin intención de pasar inadvertidos.
En ese sentido, la casa funciona casi como una autobiografía construida con objetos: muchas de las piezas están relacionadas con diferentes momentos de la carrera y de la vida personal de su dueña.
El enorme jardín y la pileta climatizada
Si los interiores son intensos, el exterior ofrece el contrapunto.
La casa está rodeada por árboles de gran porte, palmeras y abundante vegetación, característica del paisaje de Parque Leloir. La ubicación permite que el verde funcione prácticamente como una segunda envolvente de la vivienda y, al mismo tiempo, preserve su privacidad.
Uno de los grandes protagonistas es la pileta climatizada, integrada al parque y utilizada durante buena parte del año.
El diseño de este sector también fue modificándose. Originalmente, la piscina llegó a estar protegida por una estructura vidriada similar a un jardín de invierno, que posteriormente fue retirada para conseguir una relación más directa entre el agua y el paisaje.
Columnas de inspiración clásica, vegetación y distintos objetos decorativos completan un espacio exterior que también funciona como escenario.
La propiedad fue utilizada en diferentes oportunidades como locación para producciones fotográficas y televisivas y, durante la pandemia, varios de sus ambientes aparecieron en contenidos realizados por la propia conductora.
Los duendes que también aparecen en la serie de Moria Casán
Entre todos los objetos distribuidos por la propiedad existe una colección particularmente ligada al universo personal de Moria: sus duendes.
Las figuras incluso aparecen junto a la pileta en la serie dedicada a la vida de la artista y no funcionan solamente como decoración.
Según contó la propia Moria a Revista GENTE, mantiene desde hace años una relación particular con estas figuras y cada una tiene para ella un significado y una función específica.
La actriz ha explicado que conoce sus nombres y que los ubica en diferentes lugares de acuerdo con el momento del año. Durante el verano pueden encontrarse cerca de la pileta, mientras que en invierno algunos pasan al interior de la vivienda.
Más allá de las creencias personales asociadas a ellos, desde el punto de vista del interiorismo los duendes forman parte de la misma lógica que atraviesa toda la propiedad: los objetos no son elegidos simplemente para llenar espacios, sino porque cuentan historias o tienen algún significado para su dueña.
Una casa que Moria Casán convirtió en su propia escenografía
La vivienda de Parque Leloir escapa deliberadamente de las reglas que suelen ordenar una casa tradicional. No busca uniformidad entre los ambientes ni responde a una paleta neutra o a un único estilo de diseño.
El animal print convive con el neón; las esculturas, con objetos personales; las referencias clásicas, con elementos pop; y los interiores cargados encuentran su equilibrio en un parque dominado por árboles y vegetación.
Esa combinación explica por qué la propiedad puede entenderse más como una escenografía habitable que como una casa convencional.
En un entorno residencial conocido por sus grandes terrenos y su abundante vegetación, Moria construyó un refugio que aprovecha la privacidad de Parque Leloir, pero que puertas adentro conserva todos los elementos asociados con su identidad pública: exceso, teatralidad, arte, color y una decoración que cambia constantemente.
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