Inspirada en el Valle de la Luna Rojo, esta casa asombra en la Patagonia: «Es cine»
Basada en las bardas arcillosas y los atardeceres de un área natural protegida en General Roca, esta imponente obra de hormigón visto es un apasionante viaje a la memoria de un niño que creció entre los paisajes del Alto Valle y el tiempo convirtió en arquitecto.

Inspirada en los colores y texturas del Valle de la Luna Rojo en General Roca, Río Negro. Donde la tierra se vuelve arte y el silencio, presencia. Casa Floren. Hormigón, luz y paisaje. Donde la naturaleza encuentra su forma.
Así presentó el estudio GUG al proyecto que nació de un recuerdo. De la memoria de un niño que creció entre los paisajes de una maravilla escondida del norte de la Patagonia.
Con el paso del tiempo, aquel niño se hizo arquitecto y aquellas tardes de domingo, los atardeceres rojizos y la inmensidad del horizonte se convirtieron en la materia prima de un sueño. Moldeado allí, a mitad de camino entre la cordillera y el mar. Entre alamedas que viran del verde profundo del verano al ocre que hace brillar el sol del otoño. Entre chacareros tozudos que apuestan a los frutos de la tierra y loteos que crecen en las hectáreas que dejan los que venden, mientras la ciudad se expande y todo cambia, pero los recuerdos perduran.
Así es la casa: 500 metros cuadrados de experiencias y recorridos
Implantada entre álamos y plátanos, la vivienda se presenta como una pieza sólida de hormigón visto que se despliega a lo largo de más de 500 metros cuadrados de experiencias y recorridos, como lo indica la memoria descriptiva. Levantada en un barrio cerrado a metros de la Ruta 22, la casa está organizada en dos niveles.
Alberga las áreas sociales en planta baja y los espacios privados en planta alta, integrando dormitorios, áreas de encuentro, trabajo y recreación dentro de una secuencia espacial fluida y luminosa.
La curva recorre la vivienda como una huella del paisaje. Como relata el equipo que desarrolló el proyecto, su geometría suave busca capturar el movimiento de las montañas del Valle de la Luna para transformar aquellos recuerdos de infancia en espacios habitables, mientras la materia adquiere una condición casi escultórica. Más que un recurso formal, se convierte en el vínculo entre la memoria y la arquitectura.
La casa se abre hacia su interior mientras se muestra introspectiva hacia la calle. Entre ambos mundos aparece un zaguán contemporáneo: un patio previo al ingreso que recupera otro recuerdo, el de la casa de la abuela materna. Allí, donde alguna vez un limonero daba sombra y bienvenida, hoy un naranjo ocupa el centro de la escena, convirtiéndose en el primer gesto de hospitalidad para quien atraviesa el umbral.
Un muro-pantalla acompaña el acceso y construye el límite entre lo público y lo privado. Más que un elemento de resguardo, actúa como refugio cotidiano de las vivencias domésticas, conteniendo desayunos, encuentros y silencios.
Su tonalidad, compuesta por piedra, cemento y arena, evoca los colores minerales de aquellas tardes invernales que permanecen intactas en la memoria.
La materialidad se apoya en elementos nobles y atemporales. Hormigón, travertino, acero y troncos de eucalipto dialogan entre sí para construir una arquitectura serena y duradera.
La luz natural completa la experiencia espacial: las orientaciones norte y este aportan calidez y vitalidad a los espacios principales, mientras que las fachadas más cerradas hacia el sur y el oeste protegen las áreas de servicio y colaboran con el acondicionamiento pasivo de la casa.
El estudio proyectó que la casa no se impusiera sobre el lugar, sino que perteneciera a él. Es la materialización de un recuerdo: paisaje, materia y nostalgia dan forma a una manera de habitar arraigada en las emociones, esas que quedaron grabadas en la memoria de un niño y mucho tiempo después se convirtieron en arquitectura. Un homenaje de hormigón y luz a la inmensidad de ese paisaje que lo inició todo.
Ficha Técnica
- Proyecto: Casa Floren
- Autor: Estudio GUG
- Ubicación: General Roca, Río Negro
- Superficie: 500 m²
- Sistema constructivo: Tradicional con estructura de hormigón armado.
Programa arquitectónico
Planta baja
- Sala de juegos
- Living
- Comedor
- Cocina
- Lavadero
- Sala de máquinas
- Toilette
- Garage para 2 vehículos
- Galería con parrilla
- Sector de guardado
Planta alta
- 3 dormitorios
- Sala de estar
- Vestidor
- 2 baños
- Terraza
- 2 balcones
Características generales
- Vivienda unifamiliar de 500 m² desarrollada en dos niveles.
- Organización funcional con área social en planta baja y área privada en planta alta.
- Espacios interiores amplios y conectados visualmente con el exterior.
- Terraza y balcones como extensiones de los espacios privados.
- Lenguaje arquitectónico definido por la presencia del hormigón armado y una volumetría curva inspirada en los paisajes del Valle de la Luna.
Materialidad
- Estructura de hormigón armado.
- Construcción tradicional.
- Grandes superficies vidriadas para potenciar la iluminación natural y la relación con el entorno.
- Materiales nobles y de bajo mantenimiento, integrados a la identidad del proyecto.
Contacto: https://www.instagram.com/gugarquitectos/
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