Avanzan causas contra agentes por ridículas fugas

Por la huida del hombre enyesado procesó al guardia.

Por Redacción

VIEDMA (AV).- La Justicia se expidió sobre la responsabilidad de personal penitenciario en tres fugas de internos ocurridas el 1 y el 3 de noviembre pasados. Para el juez penal de Viedma, Favio Igoldi, “no existe mérito suficiente para procesar ni sobreseer a Juan Sonda y Elías Peña” por la fuga de dos de los tres procesados que eran trasladados por ellos en un móvil sin las condiciones mínimas de seguridad. No obstante, el juez pidió a la fiscalía que investigue el accionar del entonces director del Penal 1 de esta capital, Orlando Crociatti, ante la “conducta omisiva” que pudiera resultar facilitadora de la evasión de los internos, “al no dar elementos de seguridad, disponer de un vehículo totalmente inapropiado para trasladar detenidos y disponer el uso para otros fines banales de una camioneta más apta”.

Este hecho sucedió en el mediodía del 1 de noviembre cuando los dos policías que se desempeñan en el Servicio Penitenciario Provincial trasladaban desde Tribunales al Penal a los detenidos Rubén Moyano, Fernando Robilotta y Lucas Muñoz, en el asiento trasero de un Chevrolet Corsa. Al llegar a un reductor de velocidad, cerca del barrio Guido, Moyano y Robilotta aprovecharon para destrabar las puertas del móvil y escapar. Muñoz –el único que estaba esposado por una razón de desconfianza– fue retenido del cinturón del pantalón por Sonda. Las esposas las había comprado Peña y eran las únicas que tenían, reveló la investigación.

“Robilotta y Moyano se evadieron del rodado porque las medidas de seguridad en que se realizó (el traslado) no era las adecuadas o aconsejables y la posibilidad que se evadieran eran altas”, sostuvo el juez.

Consideró que a Sonda y Peña “se les entregó para el traslado un vehículo que no cumple la más mínima garantía de seguridad. Esto resultará notable, pero (…) es increíble que no se les escaparan antes y más internos al momento de ser trasladados. No se les entregaron elementos de seguridad y se les ordenó el cumplimiento de una actividad a la que no podían negarse”.

En relación a otra escandalosa fuga, la de Walter Castro –quien se encontraba en la enfermería del Penal por presentar una fractura en su pierna derecha y movilizarse con muletas– ocurrida dos días después, el juez procesó al policía Adrián Fredes por “facilitamiento culposo de evasión”.

Con las pruebas reunidas, Igoldi concluyó que el uniformado tardó casi cuatro horas en verificar la ausencia del interno, enterándose de ello por terceros. “Además de las faltas de recaudos es probable que Fredes abandonara la custodia y se dirigiera a otro lugar para distraerse con una carrera de automóviles”, agregó la resolución al sostener que “la fuga de Castro se vio facilitada por la negligencia del imputado”.

El juez destacó el testimonio de una persona que ese día circulaba cerca del penal, a quien le llamó la atención un hombre que caminaba “como saltando y mirando mucho para atrás”, el cual luego se encontró con otra persona con la que se alejó. En el lugar de detención de Castro sólo se encontraron las muletas.