Bariloche define entre subir el boleto o bajar la calidad

La crisis del transporte en la ciudad genera desconfianzas entre los usuarios y preocupación en la intendencia, que analiza reducir frecuencias o cambiar recorridos.





Los choferes de Mi Bus reclaman el pago de salarios de septiembre y adicionales adeudados. Archivo

Los choferes de Mi Bus reclaman el pago de salarios de septiembre y adicionales adeudados. Archivo

El gobierno de Gustavo Gennuso y el sindicato de choferes de colectivos volvieron a reunirse ayer para analizar el futuro del transporte en Bariloche. Frente a las denuncias de vaciamiento de la actual concesionaria,  desde la intendencia dijeron que existe la posibilidad de que la empresa quiebre ante un escenario de bajas ventas y escaso subsidio estatal. Antes de que eso pase -dijo un vocero oficial- habrá que subir la tarifa o bajar las frecuencias y otras exigencias.

Mi Bus es operada por la empresa Amancay, que a la vez pertenece a un grupo empresario sanjuanino, aunque desde el punto de vista legal es independiente.

La Multisectorial por el Transporte Público advirtió que se está “frente al posible vaciamiento inminente de la empresa Mi Bus”.

En la intendencia lo niegan y aseguran que Gennuso analiza alternativas antes de subir el precio del boleto (que actualmente cuesta 35 pesos con tarifa plana), como bajar las exigencias de antigüedad de las unidades o reducir frecuencias.

Otra de las alternativas es modificar los recorridos, de modo de tener líneas más troncales que abarcativas.

En la Multisectorial sostienen que Gennuso “planteó la posibilidad de rescindir el contrato con la empresa Mi Bus”. Ante esta situación -advirtieron en un largo documento que lleva la firma de dirigentes políticos y sociales- “nos ponemos en estado de alerta y nos oponemos al posible retiro de los colectivos de la empresa. Existe la cierta posibilidad que la Carrocera Colcar, que fue contratada por Mi Bus para la compra de las unidades para el servicio, resuelva retirar las mismas ya que no han sido pagadas”.

Tradicionalmente las licitaciones del servicio de colectivos quedan desiertas y los municipios terminan realizando contrataciones directas, de modo que no hay competencia y las condiciones se fijan con mayor presión. Bariloche no es la excepción.

La reducción de los subsidios nacionales durante el gobierno de Mauricio Macri complicó aun más la cobertura de los costos declarados por la empresa. Aportes de la provincia y del municipio sostuvieron el servicio, pero la pandemia terminó de complicar el negocio.

Según la multisectorial, “los últimos subsidios entregados por el Estado Nacional fueron utilizados para otros gastos y eso privó a los trabajadores del  pago  de  sus  haberes”.

“Reclamamos que no se lleven ningún colectivo de Bariloche. Finalmente, esas unidades fueron pagadas con los subsidios y los carísimos boletos”, advirtieron además.

Para mañana planean una movilización desde la 10 desde Moreno y Onelli hacia el Centro Cívico para reclamar que se garantice el servicio y que se les pague el 100% del sueldo a los choferes.


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