Blair admite que la intervención en Irak fue hasta ahora «un desastre»
LONDRES, BAGDAD Y NUEVA YORK (DPA).- El primer ministro británico, Tony Blair, destacó las enormes dificultades por las que pasa la intervención en Irak y admitió que hasta ahora fue un «considerable desastre».
En una entrevista emitida en la noche del viernes por la cadena de televisión árabe Al Yazira, Blair explicó que la razón de la mala situación de la guerra no está en la preparación sino en el comportamiento de la insurgencia en Irak, que es apoyada desde el extranjero.
Gran Bretaña, que desde la invasión de Irak se encuentra del lado de Estados Unidos, sigue teniendo 7.000 soldados desplegados en el sur de Irak.
Blair habló para el nuevo canal en inglés de Al Yazira, que emite desde hace una semana. Ante la pregunta de si la invasión de Irak no había sido hasta ahora un considerable desastre, el mandatario respondió: «Sí».
Las dificultades no vienen sin embargo de una planificación errónea, sino de una «estrategia clara» de los insurgentes sunnitas y chiítas que son apoyados por la organización terrorista Al Qaeda e Irán, respectivamente, aseguró Blair. Reafirmó su intención de permanecer en Irak. «No nos iremos de Irak. Nos quedaremos tanto como necesite el gobierno», aseguró.
Mientras, el ministro de Finanzas británico, Gordon Brown, prometió, durante una visita sorpresa a la ciudad del sur iraquí de Basora, ayuda adicional a la reconstrucción por 100 millones de libras (unos 148 millones de euros/190 millones de dólares).
Hasta ahora, Gran Bretaña había prometido al gobierno de Bagdad unos 800 millones de euros al cambio (unos 1.025 millones de dólares).
Para Brown, considerado el candidato con más posibilidades de suceder a Blair tanto al frente de los laboristas como en el puesto de premier, ésta fue la primera visita a Irak.
En Basora se reunió con el vicejefe de gobierno, Barham Salih.
Gran Bretaña ayudará a Irak a «construir una nación democrática que dé al pueblo seguridad y bienestar».
Mientras, en la búsqueda de una salida a la preocupante situación en Irak, el ex secretario de Estado norteamericano James Baker se reunión con representantes de Siria, según una información que publica hoy el periódico «The New York Times».
Baker, presidente de una comisión de expertos estadounidenses sobre la política en Irak, se reunió entre otros con el ministro del Exterior sirio, Walid Muallem, señaló el rotativo citando al embajador sirio en Estados Unidos, Imad Moustapha.
Baker sondeó en el encuentro bajo qué condiciones estaría Siria dispuesta a prestar ayuda en Irak. La Casa Blanca dijo ya el viernes que Siria podría jugar un «papel positivo» en Cercano Oriente en caso de que Damasco así lo desee.
El gobierno del presidente George W. Bush ha acusado no obstante en el pasado a Siria de apoyar a grupos terroristas.
El embajador sirio en Estados Unidos calificó las conversaciones con Baker y la comisión de expertos como «algo que anima».
La Comisión Baker, a la que pertenecen cinco demócratas y cinco republicanos, presentará sus recomendaciones para una nueva estrategia en Irak antes de finales de diciembre. Importantes demócratas han pedido, después del triunfo de su partido en las elecciones al Congreso del 7 de noviembre, una retirada por fases de las tropas norteamericanas de Irak, a partir de, como tarde, marzo del año que viene.
Mientras tanto en Irak, fuerzas de seguridad de ese país peinaron ayer junto a efectivos estadounidenses el barrio bagdadí de Ciudad Sader, de mayoría chiíta, tratando de hallar a personas secuestradas y de «desbaratar células de secuestradores y terroristas que operan en Bagdad», según un comunicado oficial.