Carla murió tres minutos después del disparo
Se conoció ayer el resultado de la autopsia. La agresora, que está detenida en Roca, finalmente no fue sometida a indagatoria porque el juez quiere reunir más elementos.
CIPOLLETTI (AC).- Carla Milla, la joven laboratorista asesinada el sábado en la clínica de Cipolletti, recibió el disparo por la espalda, perdió el conocimiento en treinta segundos y tuvo un tiempo de sobrevida de entre uno y tres minutos, según surge de la autopsia. La audiencia indagatoria que se iba a realizar ayer fue postergada porque la Policía aún no culminó con el sumario y al juez de la causa no le parece razonable apurar los tiempos
El asesinato de la joven de 24 años ocurrió en la primera tanda de disparos. En total, la acusada efectuó 27 tiros con revólver calibre 32 que no estaba registrado en el Registro Nacional de Armas (Renar). “Ella no tiene autorización para portar armas de fuego”, dijo ayer el juez Santiago Márquez Gauna en el transcurso de una conferencia de prensa.
El magistrado explicó por qué no se realizó la indagatoria ayer y adelantó que esa audiencia podría llevarse a cabo hoy. “La Policía no terminó el sumario y no me parece razonable apurar los tiempos. Es un hecho complejo y debemos abordarlo con seriedad y profesionalismo”, indicó. Además confirmó que la verdadera identidad de la imputada es Héctor Díaz, aunque se trata de un travesti que se hace llamar Laila.
La agresora está detenida en la comisaría Tercera de Roca.
“La Policía está terminando el sumario y con el expediente en mis manos voy a fijar el hecho para indagarla y en diez días hábiles emitiré una resolución”, aseguró. Márquez Gauna no precisó ninguna figura penal, aunque el domingo trascendió que podría imputarle “privación ilegitima de la libertad seguida de muerte”, que contempla penas que van desde los 15 a los 25 años de cárcel o reclusión perpetua.
“Con la pericia balística vamos a determinar la trayectoria del proyectil”, indicó el juez.
También dijo que en el piso donde ocurrió la tragedia no hay cámaras de seguridad. “No podíamos ver cómo se movía y eso fue un inconveniente para evaluar un posible ingreso forzoso del grupo especial COER”, agregó.
La imputada no tiene antecedentes en Río Negro y hasta ayer se esperaban informes de Neuquén y del Registro Nacional de Reincidencia.
Surge de los testimonios que la agresora ingresó y pidió una silla de ruedas. Ella sabía el tiempo que transcurría porque reclamaba que la nota saliera rápida en televisión. “Estaba lúcida y coherente”, manifestó el juez. Agregó que no está incomunicada y que el hermano no tuvo participación, sino que fue convocada para calmar a la mujer.
La acusada ingresó el sábado a la mañana a la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, de Mengelle e Yrigoyen. Pretendía que el médico Walter Núñez se disculpara ante una cámara de televisión por un supuesto caso de mala praxis en perjuicio de su madre, que está internada en grave estado en el hospital Castro Rendón de Neuquén.
Alejandro Schroeder, médico y titular de la clínica, desvinculó este episodio con los casos de inseguridad. Explicó en una radio, LU19, que dispusieron acompañamiento terapéutico dentro de la institución con un gabinete de psicólogos y psiquiatras que va a funcionar durante las horas de actividad con reuniones grupales con la gente y atención individual.
José Luis Pierroni
HORROR EN CIPOLLETTI