Caso Muñoz: ¿Qué se llevaron de las cabañas allanadas?
Sergio Herrero, dueño del lugar, brindó detalles de los operativos de rastreo. Pidió que se conozcan los resultados de las muestras. “Es inverosímil todo”, dijo.
Caso Muñoz: ¿Qué se llevaron de las cabañas allanadas?
Archivo
El dirigente vecinal Sergio Herrero, que es el dueño del complejo de cabañas allanado el lunes y martes con perros adiestrados, cuestionó ayer la diligencia que dispuso el juez Bernardo Campana a pedido de la querella.
Dijo que los gendarmes del gabinete de Criminalística se llevaron de su complejo un gorro de goma, que usó un sobrino en la fiesta del Día del Niño, que se hizo el domingo en el barrio Nuestras Malvinas, un tacho que indicó el perro y unos tornillos.
“Es un medio tacho de basura que está pintado de rojo y había algunos papeles con pintura roja, y unos tornillos”, puntualizó. “Es inverosímil todo”, afirmó. “Esta desviación que está haciendo la querella no la entiendo”, agregó.
Dijo que ayer estuvo con su abogado, cuando declaró el perito convocado por el juez de la causa como observador de las diligencias que se hicieron el lunes y martes en su predio de 10 hectáreas.
Aseguró que el perito explicó ante el juez que el aroma de una persona dura entre 48 y 72 horas, que es lo que el perro puede percibir.
“No hay un perro en Sudamérica que pueda seguir un rastro tantos kilómetros”, afirmó el dirigente vecinal. Dijo que estuvo buscando asesoramiento sobre el tema y por eso afirmó que “ningún perro puede marcar un supuesto olor después de tanto tiempo”.
Muñoz desapareció el 14 de julio pasado cuando se dirigía a trabajar en la comisaría 42 del barrio 2 de Abril en Bariloche. Nunca se presentó. Durante 27 días se lo buscó en esta ciudad y los alrededores. Policías del Coer hallaron el 10 de agosto pasado el cuerpo en un descampado, próximo a la Ruta de Circunvalación, a menos de 2 kilómetros de la comisaría 42.
Estaba vestido con su uniforme, tenía su arma reglamentaria, sus documentos y hasta el celular, lo que desconcierta a los investigadores. Fuentes con acceso a la investigación aseguraron que Muñoz estuvo 25 días vivo. Dónde estuvo cautivo es uno de los misterios que aún no puede descubrir el fiscal a cargo de la investigación Martín Govetto. Tampoco quién fue el autor del homicidio. A Muñoz lo mataron de un tiro en la nuca.
Herrero calificó ayer “como una falacia” lo que planteó la querella, que el perro adiestrado siguió un rastro durante casi 5 ó 6 kilómetros desde el lugar donde apareció el cadáver de Muñoz hasta el complejo de Herrero, ubicado en el barrio Nuestras Malvinas.
“El resultado de los estudios de ADN será la prueba que esclarezca todo”, afirmó Herrero. Indicó que se levantaron varias muestras de hisopados en el predio que fueron enviados a analizar.
Herrero advirtió que el perro que encontró el lugar donde hallaron el cuerpo de Lucas, el adiestrador lo sujetaba con una soga de unos 6 metros que arrastró por todos esos lugares. “Esa correa no fue cambiada y ¿qué pasa si hay contaminaciones cruzadas?”, se preguntó.
El abogado por la querella Alejandro Pschunder dijo que los resultados de las pruebas de ADN despejarán todas las dudas. Reiteró que los perros sólo marcaron lugares del predio y aclaró que son indicios. “No puedo inculpar a nadie”, sostuvo.
“Los perros marcan aroma y si las pruebas de ADN dicen que no, perfecto, si son positivas eso indica que Lucas estuvo en el lugar”, afirmó Pschunder.
Dijo que los perros olfatearon el martes una mochila de Muñoz que aportó la fiscalía y marcaron el predio.