Cayó el cuarto sospechoso de terrible asalto en Viedma

Es el hecho en el que murió uno de los ladrones, alcanzado por una de las balas que iban destinadas a un comerciante

Por Redacción

VIEDMA (AV).- Hay un cuarto detenido por la tentativa de robo que sufrió el propietario de una heladería de esta capital, a quien cinco delincuentes interceptaron y le dispararon sin que -milagrosamente- ninguno de los proyectiles lo alcanzara. No obstante una de las balas impactó en la cabeza de Damián Salvo, integrante del grupo de asaltantes, provocándole la muerte a los pocos minutos. Por este hecho, ocurrido en la madrugada del 6 de mayo pasado, se encuentran procesados y detenidos Jorge Luis Estevanacio, Nicolás Rubén Quinteros y Fernando Javir Busto, bajo la imputación de coautoría de “homicidio en ocasión de robo en concurso ideal con homicidio en grado de tentativa, robo en grado de tentativa doblemente calificado por acometimiento con el uso de arma de fuego, por haber sido cometido en lugar poblado y en banda, en concurso real con la co-portación de un arma de fuego de uso civil y una de guerra, coacción agravada por el uso de arma y daño en concurso real”. Sobre el nuevo detenido, identificado como David León Belmar (23), pesaba un pedido de captura en el marco de esta causa. Será indagado hoy. El joven fue detenido en una vivienda del barrio Santa Clara, tras ser advertida antenoche su presencia por el personal policial. Los efectivos informaron al juez penal Fabio Igoldi sobre esta circunstancia y a los pocos minutos el magistrado, junto con el secretario Carlos Mussi, encabezaron el allanamiento de la vivienda a donde había ingresado Belmar. El sospechoso intentó huir pero fue detenido por los efectivos de la Comisaría 30º que habían rodeado el domicilio. Según se informó, en el allanamiento fueron secuestrados estupefacientes, celulares, chips y tarjetas de memoria, entre otros elementos. Las pruebas reunidas en esta investigación indican que los detenidos se habrían puesto de acuerdo para concretar el asalto al comerciante Sergio Dato, propietario de una céntrica heladería. Existirían incluso escuchas telefónicas y mensajes de texto entre los imputados que revelarían dónde se encontraba cada uno y cómo se buscarían para concurrir a concretar el hecho. Dato fue perseguido desde el comercio hasta su casa. Antes de que estacionara le dispararon con varias armas. Cuando la víctima escapaba, uno de los proyectiles terminó con la vida de Salvo, quien también habría portado un arma.