La mortalidad por cáncer de mama bajó en Argentina, pero no en todos lados por igual
Investigadores del Conicet y universidades públicas hicieron un estudio. Analizaron qué pasó durante tres décadas. En la Patagonia, Neuquén registró una tasa de mortalidad un 19% más alta que Río Negro. Qué recomiendan.
El cáncer de mama ocurre cuando células del tejido mamario crecen de forma descontrolada y forman tumores malignos. Es la principal causa de muerte por tumores en mujeres de Argentina, y entre 1991 y 2023, 165.251 argentinas murieron por esa enfermedad.
Una investigación publicada en la revista The Lancet Regional Health – Américas por científicos del CONICET y la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), entre otras instituciones, analizó esas muertes provincia por provincia y reveló que los promedios nacionales ocultan realidades muy distintas.
El análisis espacial mostró que las jurisdicciones con más mortalidad forman un bloque continuo en la región pampeana (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa). Las zonas con menos muertes se ubican en el Noroeste, partes del Noreste y la Patagonia.
El grupo científico estuvo integrado por Marcelo Figueroa, Lautaro Andrade, Andrea Llera, Emma Alfaro, Hernán Dopazo, Ana Sol Fachini, y José Dipierri.
La tasa bruta nacional fue de 25,87 muertes por cada 100.000 mujeres. La tasa estandarizada por edad (un indicador que descuenta el efecto de tener poblaciones más envejecidas en algunas provincias, para que los números sean comparables entre sí) llegó a 21,23 por cada 100.000.
El dato más sólido de la investigación es que esa tasa bajó de forma sostenida a lo largo de tres décadas. Ese descenso fue, en gran medida, el resultado de lo que ocurrió con un solo grupo: las mujeres de 45 años en adelante.
La mejora tiene edad
Para las mujeres de 45 años en adelante, la caída fue clara y consistente en la mayor parte del país. La tasa estandarizada para ese grupo alcanzó 67,98 muertes por cada 100.000, con descensos registrados en el Centro, Cuyo y la Patagonia.
Las menores de 45 años contaron otra historia. Su tasa fue de 3,14 por cada 100.000, pero en lugar de bajar, se mantuvo plana o subió en varias regiones. En el Noroeste y el Noreste, los números crecieron en los últimos años del período analizado.
Los investigadores señalaron que ese aumento puede interpretarse a la luz de tres factores: los tumores más frecuentes en mujeres jóvenes (como el triple negativo y el HER2 positivo) son más agresivos y responden peor a los tratamientos hormonales; la postergación de la edad al primer embarazo reduce el efecto protector que la reproducción tiene sobre ciertos tipos de tumores; y las exposiciones ambientales durante la adolescencia, como el tabaquismo temprano, pueden dejar una huella que se manifiesta décadas más tarde.
Neuquén y Río Negro, dos vecinas con números distintos
La región patagónica registró una tasa estandarizada por edad de 18,57 por cada 100.000 mujeres, pero ese promedio agrupa provincias con realidades distintas.
Río Negro registró una tasa estandarizada de 17,48 por cada 100.000, por debajo del promedio regional. Neuquén llegó a 20,65, más de tres puntos por encima de su provincia vecina y también por encima del promedio patagónico.

La brecha se amplió al mirar el grupo de mayor edad: entre las mujeres de 45 años en adelante, Neuquén registró 66,59 muertes por cada 100.000, frente a 55,97 en Río Negro. Esa diferencia de casi once puntos significa que, en ese grupo, Neuquén tuvo una mortalidad un 19% más alta que su vecina.
En las menores de 45 años, la distancia fue menor pero persistió: 2,87 por cada 100.000 en Neuquén contra 2,59 en Río Negro. Los investigadores no identificaron una causa única para esa brecha, pero indicaron que puede reflejar desigualdades en el acceso a diagnósticos tempranos, diferencias en las historias migratorias de cada provincia y variaciones en la composición genética de sus poblaciones.
Registros sólidos, de casi tres décadas
La investigación se basó en los registros oficiales de defunción del Ministerio de Salud de la Nación, obtenidos a través de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS). Estudios comparativos con otros países de América Latina indicaron que, en Argentina, la completitud del registro de mortalidad se acerca al 100%.
El CONICET y la UNJu señalaron que los patrones territoriales detectados justifican estrategias de control del cáncer diferenciadas por región y grupo etario, con monitoreo reforzado en el norte del país, donde la mortalidad en mujeres jóvenes mostró una tendencia al alza en los últimos años del período analizado.
Recomendaciones: Por qué se necesitan estrategias por región y por edad y no recetas únicas
Los investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de Jujuy que hicieron el estudio en The Lancet Regional Health – Américas señalaron que los resultados obtenidos justifican que se debe abandonar las estrategias nacionales uniformes de control del cáncer de mama en la Argentina.
Las políticas de prevención y monitoreo, indicaron, deben diseñarse según la región y el grupo etario, con atención especial al norte del país, donde la mortalidad en mujeres menores de 45 años mostró una tendencia al alza.
Para ese grupo etario, los investigadores pidieron más investigación sobre los mecanismos específicos que explican el aumento: los subtipos tumorales más agresivos, los cambios en los patrones reproductivos y las exposiciones ambientales durante la adolescencia.
A nivel territorial, señalaron que los departamentos del corredor pampeano, donde se concentran los agrupamientos de mayor mortalidad, requieren intervenciones focalizadas. También indicaron que las brechas entre provincias como Neuquén y Río Negro, o entre el Centro y el Noroeste, exigen que cada jurisdicción cuente con sistemas de vigilancia epidemiológica propios y con datos actualizados para orientar sus decisiones sanitarias
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