Contradicciones y frágil memoria entre los dos policías que hablaron primero con Villegas
Los camaradas del acusado tuvieron que repasar actas. La querella anticipó un pedido para que los investiguen.
Caso Pablo Vera
Hugo Alonso
halonso@rionegro.com.ar
Llegaron juntos en el patrullero que entró en contramano desde el Canalito por calle España, el 25 de septiembre de 2014 pocos minutos antes de las 7. Fueron los primeros en arribar a la escena del crimen. Se encontraron al mismo tiempo con el policía Jorge Villegas con la pistola reglamentaria en su poder y con el cuerpo de Pablo Vera tirado a pocos metros, ya muerto por el balazo que había entrado en su nuca y salió por la frente. Sin embargo ayer, en la segunda jornada del juicio por el crimen del joven, contaron historias con varios puntos que no coinciden. Y cuando termine el proceso enfrentarán acusaciones por falso testimonio o incumplimiento de deberes de funcionario público, porque la querella está convencida de que intentan proteger a su camarada acusado.
Las declaraciones de los policías Guillermo Centeno y Pablo Valdés fueron centrales en la audiencia que llevó a cabo la Cámara Tercera y que tuvo frente a los jueces a otros cuatro testigos.
El oficial superior y el sargento tuvieron que repasar las actas de procedimiento que ellos mismos habían firmado poco después del asesinato, porque el relato que desarrollaron en la audiencia de ayer se distanció de aquella descripción inicial.
Además de esas diferencias advertidas por la fiscal Graciela Echegaray y por la querellante Victoria Naffa, los policías tuvieron contradicciones entre sí. La principal y más notoria fue que Centeno afirmó que Villegas dijo en los instantes posteriores al disparo que hubo un forcejeo con Vera, pero su compañero Valdés ratificó ayer que no escuchó nada sobre esa eventual lucha.
Para la querella ese aspecto es clave para demostrar la alevosía de Villegas y reclamar la prisión perpetua.
“Lo maté, lo maté”
“Villegas estaba muy nervioso. Su familia lo contenía… decía palabras al azar… hacía gestos”, empezó su relato Centeno.
Luego de que le acercaran el acta de procedimiento ratificó su declaración inicial, en la que afirmó que luego de constatar que Vera estaba muerto, volvió hacia Villegas, “quien manifiesta llorando en evidente estado de shock “lo maté, lo maté, me quiso robar mi auto, se me escapó un tiro, lo encontré en el auto, cuando salió corriendo, le seguí le quise pegar un culatazo y se me escapó el tiro, fue un accidente”.
El oficial ratificó también que la puerta y la cerradura del Ford Orion de Villegas estaban violentadas, algo que la defensa intenta desacreditar destacando que no se encontró ningún elemento en la escena que permita inferir que Vera fue quien forzó la puerta o rompió el tambor de la cerradura.
Otra contradicción que surgió en el juicio a cargo de Fernando Sánchez Freytes, Verónica Rodríguez y Laura Pérez tuvo que ver con el lugar donde tenía el arma Villegas cuando llegaron sus camaradas. En el acta de procedimiento Centeno indicó que la “portaba en su cintura” y ayer dijo que la tenía en la mano.
Valdés también dijo ayer que la tenía en la mano y que fue él quien la recibió, para descargarla, poner la munición en el cargador y dejarla en el suelo.
Los “no recuerdo” y “no me acuerdo” se reiteraron -sobre todo en la declaración de Valdés- situación que consolidó en la querella la idea de pedir en su alegato que se investigue a los dos policías.
“Eran testimonios claves para determinar la primera versión del hecho. Las primeras manifestaciones del imputado antes de pensar una estrategia con su abogado son las que te acercan más a la realidad de los hechos”, se quejó la abogada de la familia Vera.