Crimen del policía: la pareja era "mutuamente irrespetuosa y agresiva"

Así la calificó una de las profesionales que intervino en el caso, y lo repitió la fiscalía en el alegato. La imputada de matar a su pareja habló por primera vez. El jueves, el Tribunal de Juicio dará el veredicto.

La suboficial Mardones, junto a su defensor Ronda.

La suboficial Mardones, junto a su defensor Ronda.

La fiscalía "analizó el caso con perspectiva de género, y con la prueba reunida entendemos que no había una relación de sometimiento, de poder, de Fabián Pinochet con relación a Claudia Mardones. Era una pareja mutuamente irrespetuosa, agresiva, disfuncional", afirmó la fiscal María Eugenia Titanti en su alegato.

"¿Saben cuántos hechos de violencia de género denuncian las mujeres policías? Cero. No hay denuncias de mujeres policías", contestó el defensor Carlos Ronda, quien tuvo una extensa trayectoria en la fuerza. "Pero estos hechos ocurrieron. Mardones estaba dentro de un círculo de violencia del que no tenía escapatoria", agregó.

El Tribunal de Juicio dará a conocer su veredicto el jueves al mediodía. La fiscalía pidió que declaren responsable a Mardones de homicidio agravado cometido bajo circunstancias extraordinarias de atenuación y agravado por el uso de arma de fuego.

La defensa planteó tres hipótesis: la primera, que la suboficial debe ser absuelta por inimputable, ya que al momento de disparar contra su pareja se encontraba en un estado de alteración y era incapaz de dirigir sus acciones y comprender la criminalidad del acto. La segunda, que Mardones actuó en legítima defensa en un contexto de violencia de género y también debe ser absuelta. Y como última posibilidad, que se la declare responsable de exceso en la legítima defensa.


La versión de Mardones


Antes de los alegatos, la suboficial Mardones habló. Fue la primera vez, desde el día del hecho, que ofreció su versión.

Acusó a Pinochet, con quien convivió un año y medio, de violencia verbal y física. Los motivos fueron variando: al principio controlaba adónde iba y con quién se veía, aunque fuera por razones de trabajo. Luego las discusiones, dijo Mardones, se dieron porque ella no quedaba embarazada.

Apareció entonces la violencia sexual. "Fueron varias veces", contó llorando.

En la comisaría 41, donde trabajaba, nunca lo habló con nadie. "Yo no era de contar mis cosas. Traté de tener siempre una imagen intachable", declaró.

Sobre el momento preciso del disparo contra Pinochet, con su arma reglamentaria, aseguró que no recuerda nada. Lo mismo le dijo a la psiquiatra y a la psicóloga que la entrevistaron.


El alegato fiscal


La fiscal Titanti, en un extenso y minucioso alegato, procuró demostrar que todas las pruebas reunidas en la investigación demuestran que Mardones no fue una víctima de Pinochet.

Desde su historia clínica en la Policía hasta los mensajes que intercambiaban por teléfono, pasando por las pericias psicológicas y las declaraciones de vecinos y compañeros de trabajo, nada se escapó al escáner de la fiscal. Fue con una teoría del caso y la defendió demorándose en cada detalle el tiempo que consideró necesario.

Incluso demostró que estuvo chequeando información que se volcó en la audiencia del viernes, cuando declaró la última y polémica testigo de la defensa.


Tres hipótesis


Ronda se esforzó, por su parte, para no dejar hilos sueltos al armar su alegato aunque al final presionó un poco la interpretación de algunos hechos.

Basado en la declaración a último momento de su defendida, el contexto cultural de la institución policial, y las pericias médicas y psiquiátricas, impulsó la hipótesis de que Mardones vivía en un círculo de violencia (psicológica, física, sexual).

La imputada llevaba esa historia como capas encimadas, y vio, o creyó ver, "una actitud agresiva de Pinochet que ponía en peligro su vida". Por eso, "sin estar en pleno uso de sus facultades mentales y sin comprender la criminalidad del acto", disparó y mató a su pareja.

El planteo subsidiario de Ronda, de legítima defensa, requirió un esfuerzo imaginativo mayor: suponer que Pinochet, que estaba en pantalón corto y remera, se desplazó hacia un mueble donde estaba su arma. "Aunque no haya llegado a tomarla, Mardones actuó, no para repeler, sino para impedir que la agredan", dijo el abogado.

Por último, ya sin fundamentar, mencionó el exceso en la legítima defensa.

Los jueces Richard Trincheri, Cristian Piana y Lucas Yancarelli dictarán su veredicto el jueves a las 12.


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