Crisis hídrica: intensifican el monitoreo de la calidad del agua y su aptitud

En el río Limay, la vigilancia abarca desde el dique Arroyito hasta la Confluencia. En el río Neuquén va desde el compensador Chañar. Se analizará, entre otros puntos, si son aptos para bañarse.




Hace casi poco más de un mes, Neuquén declaró la emergencia hídrica, social y productiva. El decreto se publicó el 20 de agosto y estará vigente, al menos, por 180 días. El objetivo es destinar presupuesto a las medidas que buscan hacer frente al punto más crítico de la sequía de los ríos Limay, Neuquén y Colorado, situación que lleva más de una década. Una de esas acciones es que intensificarán los monitoreos del agua, tema que suele despertar polémica con la llegada de las temperaturas más altas.

El monitoreo está a cargo de la subsecretaría de Recursos Hídricos. La directora de fiscalización Área Metropolitana, Andrea García Tourn, afirmó que se extendió la zona de controles y se bajó la frecuencia de realización.

Este criterio se aplica en el programa de monitoreo que se desarrolla hace más de cuatro años. En el Limay se extendió desde el dique Arroyito hasta la Confluencia. En ese tramo, recorre la propia localidad de Arroyito, Senillosa, Plottier, Las Perlas y Neuquén.

En el Neuquén, va desde el compensador Chañar también hasta la Confluencia, donde el agua recorre San Patricio del Chañar, Villa Manzano, Villa San Isidro, Barda del Medio, Vista Alegre Norte y Sur, Contralmirante Cordero, Centenario, Cipolletti y Neuquén.

Además, el coordinador de fiscalización hídrica Manuel Lillo, indicó: “Junto con los municipios del norte estaremos monitoreando las tomas de agua que abastecen las localidades. (…) Está previsto en un principio que sea mensual, después eso puede ir variando dependiendo de los resultados que se vayan obteniendo”.


Ahora bien, para entender lo que se va a intensificar, hay que conocer qué monitoreos se realizan sobre el agua que usamos todos los días. De explicarlo se encargó la directora provincial de Fiscalización Hídrica, Betina Laurenzano.


Primero, respondió el quiénes: la Provincia hace sus propios controles y otros como parte de la Unidad de Gestión de Calidad de Aguas de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) en la que participa el Departamento Provincia de Agua (DPA) de Río Negro. Por otro lado, para la cuenca del río Colorado, hay programas de monitoreo específicos a cargo del Comité Interjurisdiccional Coirco.


A grandes rasgos, los monitoreos se pueden dividir en tres: de calidad base del agua, de aptitud para un fin determinado y del desarrollo que se da en la zona.

Uno de los controles que se intensificará es el de los ríos Limay y Neuquén, desde los puntos ya mencionados. Se inició en 2015, con 48 transectas o líneas de relevamiento y 120 puntos de muestreo para medir temperatura, oxígeno, presencia de bacterias y otras variables.

Se tomaban muestras de ambos márgenes y en el medio del cauce, pero por la pandemia los profesionales ya no se pudieron embarcar y las muestras se toman desde la costa. Dentro de este programa se realizan controles sobre la captación de agua, que son unos 15 puntos, de forma mensual.

Hubo toma de muestras a fines de julio y se realizarán otros en octubre/noviembre y enero/febrero. Esta intensificación de los tiempos responde a que se espera un fuerte descenso de los cauces. Ya cuentan con el análisis de las muestras de julio y la directora aseguró: “No hemos visto resultados anormales, están bien, nada sorprendió hasta ahora”.

También se refirió al control de las descargas y resaltó que cumplen con los parámetros del Código del agua. “Está andado bien, esos mitos que (la planta de tratamiento) Tronador funciona mal, que pasa lo mismo en Plottier, no, están funcionando bien, obviamente hay que seguir controlando y han tenido un seguimiento exhaustivo”, manifestó.

Entre los monitoreos más importantes es el que comenzó con el control de la Didymosphenia geminata, más conocida como alga dydimo o “moco de roca”. Se inició en 2011 y hoy es el “mayor programa de calidad de base de la provincia”, indicó la geóloga. El crecimiento fue porque en 2013 incorporaron macroinvertebrados bentónicos, como “gusanitos y bichitos voladores”.


Así, cambió el objetivo inicial y se constituyó el “programa de calidad de base de los recursos hídricos superficiales de la provincia del Neuquén”. Tiene 75 puntos de monitoreo que incluyen medición in situ de parámetros de campo, como el PH y la temperatura; de las condiciones físico-químicas; del sustrato, o sea, la superficie, la corriente y otros.


“Es un programa único que contó con la capacitación de la agencia ambiental de Estados Unidos”, resaltó Laurenzano.
También se controla otra alga, las cianobacterias Dolichospermum en los embalses Ramos Mexía, Arroyito y Mari Menuco para dar aviso a las plantas potabilizadoras.


Otro de los programas se dedica a los embalses Los Barreales y Mari Menuco, y el tramo del río Neuquén asociado. Comenzó en 2013 y su primera etapa determinó que no había contaminación. Actualmente tiene 16 puntos de controles, que se realizan una vez al año.


También, desde el 2011, se creó el programa para medir el impacto de la ceniza del volcán Puyehue en el lago Nahuel Huapi, incorporando luego los arroyos que lo alimentan y teniendo en cuenta el desarrollo de Villa La Angostura.


Chapuzón en el verano



Uno de los controles que más se conoce es el que establece si los ríos son aptos para bañarse. Desde el año 1997, la secretaría de Gestión Ambiental (SGA) de la AIC ha evaluado antes del inicio de la temporada estival, la calidad del agua para uso recreativo con contacto directo en diversas áreas recreativas de la cuenca, detalló la funcionaria.

El trabajo consiste en tomar cinco muestras en un período no mayor a 30 días y analizar la presencia de la Escherichia coli por cada 100 mililitros. Si hay más de 200 bacterias, la zona no se considera apta. La toma de muestras se realiza en noviembre, en unos 25 sitios entre balnearios y sitios de uso espontáneo.

Antes solo se continuaban analizando el sector que tenía malos resultados, pero desde hace cuatro años se incluyó a todos, más allá de los valores que arrojen.

Además de los balnearios de la ciudad de Neuquén se incluirán los de Plottier, Centenario, y Vista Alegre.
En el caso del monitoreo de los agroquímicos, que se realiza desde hace 20 años, los puntos casi no han cambiado, pero sí los productos que se detectan.

Para la provincia del Neuquén, este programa implica el monitoreo sobre los ríos Limay y Neuquén en las localidades de Senillosa, Plottier, Neuquén capital, Añelo, San Patricio del Chañar, Vista Alegre, Centenario. También se monitorean el arroyo Durán y los canales que lo alimentan.


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