Cristina le pidió al papa interceder por Malvinas
Dejando de lado viejas diferencias, lo invitó al país.
AP
Cristina sacó a relucir el tema Malvinas, aunque el Vaticano había aclarado antes que la visita era de caracter privado y no de Estado. Londres rechazó cualquier mediación.
BUENOS AIRES (DyN).- La presidenta Cristina Fernández fue recibida ayer por el papa Francisco en el Vaticano, a quien elogió por su “sencillez” e invitó a viajar a la Argentina, en un encuentro distendido que marcó un giro en la tensa relación que mantuvo durante años el kirchnerismo con el entonces cardenal Jorge Bergoglio.
El encuentro se produjo en un momento de fuerte efervescencia religiosa en Argentina, donde la elección de Bergoglio como nuevo jefe de la Iglesia Católica causó también hondo impacto político en un año electoral (ver página 22). De hecho, una multitud llenaba anoche la emblemática Plaza de Mayo, donde jóvenes católicos lideraban una vigilia a la espera de la entronización del papa Francisco en Roma, que se producirá a las cinco de la madrugada local. (Ver página 23)
La presidenta calificó de “fructífero” e “importante” el encuentro con el sumo pontífice, de quien destacó la “sencillez”, así como “los rasgos distintivos” o diferenciadores respecto de su antecesor Benedicto XVI.
La mandataria lo invitó a visitar el país a la Argentina pero el pontífice se comprometió a revisar su agenda “con sus colaboradores” para determinar “una fecha”, dijo la primera mandataria durante el informe frente a la prensa internacional luego del almuerzo.
En la oportunidad, la jefa del Estado –que no permitió preguntas de los periodistas– explicó que durante el almuerzo a solas que mantuvieron en la casa Santa Marta dialogaron sobre la realidad latinoamericana, la lucha contra el trabajo esclavo y la trata de personas.
Asimismo, Fernández confesó haberse sentido conmovida por la alusión del papa a la “Patria Grande” porque, estimó, “habló obviamente de Latinoamérica y del rol que están cumpliendo los distintos gobernantes” de la región.
Reveló también que pidió al Santo Padre su “intermediación” ante el Reino Unido para que acceda a dialogar por la soberanía de las Islas Malvinas, pedido que fue rechazado por Londres tras considerar que el sumo pontífice “no tiene un papel que desempeñar” en ese conflicto. (Ver aparte).
El Vaticano declinó hacer comentarios sobre la petición de la mandataria. Sin embargo, antes del almuerzo Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, había precisado que el encuentro entre Francisco y Fernández fue de carácter “privado’’ y que no podía considerarse una visita formal de Estado, sino más bien un “gesto de cortesía y afecto’’ hacia la presidenta y compatriota del papa.
Fernández de Kirchner fue la primera jefa de Estado en ser recibida por el pontífice –un día antes de iniciar formalmente su pontificado–, lo que fue interpretado como un gesto de acercamiento entre ambos luego de la tensa relación que mantuvo el kirchnerismo con quien hasta semana pasada fuera arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina.
Otro de los temas que abordaron en el encuentro fue el de la trata de personas y el de la esclavitud, temas en los cuales “hay un gran compromiso por parte de Francisco”, dijo.
“Lo vi sereno, lo vi seguro, lo vi en paz, lo vi tranquilo y podría decirle también que lo vi ocupado y preocupado por la inmensa tarea de conducir el Estado Vaticano y el compromiso de cambiar las cosas que él sabe que se deben cambiar”, resumió la presidenta su impresión sobre el flamante jefe de la Iglesia Católica.
Adelantó que lo invitó a viajar a la Argentina aunque aclaró que en razón de la “multiplicidad de tareas” que le aguardan al sumo pontífice no pudo confirmar esa visita. Explicó que “todavía tenemos que trabajar sobre la fecha” y admitió que podría ser durante el viaje del papa a Brasil en julio venidero para el encuentro de las juventudes católicas.
Según mostraron las cámaras televisivas, cuando ingresó a saludar al pontífice, Cristina Fernández exclamó “Dios es increíble esto, es increíble”.
La jefa del Estado apareció en esa entrevista algo nerviosa, sobre todo cuando le tocó el brazo al papa y se excusó: “Ay, no, no puedo tocarlo”.
“Sí, puede tocar, puede…”, respondió Francisco, quien luego la tomó del brazo y le dio un beso en la mejilla, actitud que provocó que Cristina confesara: “Nunca un papa me había besado”.
Un libro sugestivo
Francisco regaló a la presidenta un libro con las conclusiones de la asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que se realizó en 2007 en Aparecida, Brasil, y al que asistió Benedicto XVI.
En aquel encuentro continental de obispos, Bergoglio había advertido que los pobres ya no son sólo “explotados” sino “sobrantes”, al trazar un diagnóstico de la realidad socio-político-religiosa del país antes sus pares latinoamericanos, afirmación que causó fuerte rechazo en el kirchnerismo.
El libro también se refiere a América Latina como un continente con “democracias frágiles” amenazadas por “desvíos autoritarios” y con “estridentes desigualdades sociales”. Allí se afirmó, entre otras cuestiones, que “compete también a la Iglesia colaborar en la consolidación de las frágiles democracias, en el positivo proceso de democratización en América Latina y El Caribe, aunque existan actualmente graves retos y amenazas de desvíos autoritarios”.
El papa también le entregó una copia de la placa que recuerda la visita que la presidenta hizo a Benedicto XVI junto con su par chilena Michelle Bachelet, con motivo de los 30 años del acuerdo que evitó la guerra por el canal de Beagle y una réplica del mosaico de la fundación de la basílica de San Pedro, en la época de Alejandro VI, además de una rosa blanca que representa a Santa Teresita, de la que Bergoglio es muy devoto.
Por su parte, Fernández le obsequió un equipo de mate realizado por cooperativistas del programa Argentina Trabaja y un poncho de vicuña, hecho en Catamarca, para que “lo abrigue del frío de Roma”, según dijo.
Al llegar a Roma, la presidenta fue recibida por el embajador en Italia, Torcuato Di Tella, y el representante diplomático ante el Vaticano, Juan Pablo Cafiero.
La jefa de estado viajó para participar de los actos de inicio del papado de Bergoglio, que se realizarán hoy y que contarán con la presencia de los principales dignatarios, reyes y mandatarios del planeta. (Ver pág. 24)
EL NUEVO Pontífice
El encuentro entre la presidenta y el papa