«Certificaciones médicas», la obra de Leo Masliah, en Ámbito Histrión de Neuquén
Ariel Azcurra sube a escena con Certificaciones Médicas, pero esta vez como director. En un diálogo con Diario RÍO NEGRO, habló de la puesta en escena de esta obra del genial Leo Masliah, en cartel en Ámbito Hisitrión.
En la primera escena puede verse a una ama de casa y un visitador médico. Cara a cara. ¿Cuál es el límite entre una justificación médica laboral y la intromisión en la vida privada? El living como campo de batalla. Dos personas, dos realidades distintas en apariencia, pero no tan diferentes en el fondo. Pobre señora Pérez, ¿cómo iba a imaginar lo que estaba dejando entrar a su casa.
Hablamos de «Justificaciones médicas», una comedia ácida despiadadamente actual que pone de manifiesto las desigualdades.
La obra puede verse los sábados de marzo y abril, a las 21, en el Teatro Ámbito Histrión (Chubut 240, Neuquén). Actúan Viviana Herrera y Fabian Najman, dirige Ariel Azcurra y la dramaturgia es de Leo Masliah. Las reservas se pueden hacer al 299-6071575.
Ariel Azcurra, quien también es sobre todo actor y profe de teatro, no sólo el talento actoral es lo suyo, también brilla ahora como director de ésta, su primera obra.
P: ¿Por qué elegiste esta obra de Leo Masliah?
Ariel Azcurra: No recuerdo cómo llegó a mis manos el texto, lo debo haber encontrado online, siempre estoy buscando material para trabajar, para leer. Me cuesta leer dramaturgia, así que estaba leyendo todo lo posible para aprender. Y está obra fue una delicia, la lectura transcurrió fluida y me divertí mucho, no quería que termine. Es lo primero que leo de Masliah, un genio.
Trabaja siempre lo absurdo, yo lo tenía más por sus canciones, muy locas. Leí otras cosas de él y está obra “Certificaciones Médicas” es la más lineal, la más “normal”. El contexto es lo absurdo, pero es una situación de lo más común, dos personas hablando, enfrentadas y en guardia.
P: ¿Cómo completaste el elenco?
A.A.: A Viviana ya la había visto actuar, es un camión, imparable. Y Fabián es la primera obra que hace, pura fibra y nervio. Tiene una energía que atrapa. Les pasé la obra para trabajarla en mí taller de teatro y se la apropiaron. Me convenció hacerla porque los noté tan comprometidos que vi que no podía fallar. El empuje fue básicamente de ellos, que el vestuario, que la escenografía, que las luces… Yo fui encauzando todo ese ímpetu hacia un producto teatral, que es lo que estamos mostrando ahora.
P: ¿Cuál es la idea fundamental de la pieza para vos?
A.A.: Es la historia de un encuentro que se desarrolla de la forma más inesperada. Él es un visitador médico que llega a la casa de la señora de Pérez para ver por qué el señor Pérez no había ido a trabajar. Lo que empieza como un trámite incómodo, toma ribetes… desfachatados (risas). Se torna tenso y muy atractivo de ver. Es muy divertida, la risa está siempre, esa risa rara, que a veces nos da vergüenza expresar.
P: ¿Cómo fue el proceso de creación de la obra y cuánto tiempo demandó hacerlo?
A.A: El proceso de creación fue rápido, fluido, la tuvimos en un par de meses. Después fue cuestión de vestirla con detalles, pausas, sonidos… ese proceso no termina nunca. Incluso el día del estreno, antes de la función, encontramos un detalle que se lo agregamos a la puesta, ese mismo día, 10 minutos antes de salir a escena. Vamos a ver qué encontramos este sábado (risas).
P: ¿Cómo es dirigir la tensión y esas cosas, sobre el escenario?
A.A.: Está es la primera obra que dirijo y la verdad es que no me di cuenta como lo hice. Salió naturalmente, no sé, tengo tantas horas de vuelo como actor, que no me costó para nada. La obra ayuda mucho, es riquísima en su simpleza.
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