«La furia del silencio», la obra de danza teatro que impactó la escena neuquina en 2000, volvió a escena en Deriva Teatro
La obra de danza teatro creada de Mariana Sirote para la compañía Locas Margaritas, y estrenada hace veintiséis años, volvió con nuevo elenco y gran suceso tendiendo un puente temático y reflexivo entre aquel momento y el presente.
Veintiséis años después de su estreno, La furia del silencio, obra fundamental de la danza teatro neuquina, volvió a escena. Estrenada en 2000 por la compañía Locas Margaritas, se reestrenó en agosto pasado por un nuevo elenco surgido del IUPA, bajo la dirección de Mariana Sirote, en colaboración con Verónica Martínez Durán.
Luego de las primeras dos funciones, el 22 y 29 de agosto pasados, La furia del silencio, con un elenco conformado por Lara Arce, Serena Estanga, Fernando Zuber y Clara Bravo, ofrecerá otras dos funciones, este sábado y el próximo, a las 21, en Deriva Teatro (Sarmiento 809, Neuquén). Entradas anticipadas $25000, en puerta $30000. Reservas al 299 5127497.
La reposición de La furia del silencio, cuenta Sirote, fue por iniciativa de Clara Bravo, bailarina formada en el IUPA, quien, junto un grupo de bailarines le pidieron reponer esta obra porque se sentían identificados y les emocionaba al punto de querer representarla.

Por una cuestión generacional, los bailarines no la vieron en vivo, sino que la conocieron por video. “Ahí es como que se enamoraron de la puesta y dijeron queremos hacerla. Yo contesté que sí, pero que no me ocupaba de la producción porque es una obra muy compleja, sobre todo su escenografía, que es una parte de un colectivo con tres butacas, las dos ventanas, la puerta rebatible, todo. Y había que construirlo de nuevo porque nosotros lo habíamos hecho en el 2000 y después de hacer las funciones varias veces y todo el recorrido que tuvimos en esa época, lo dejamos en un depósito y después se perdió”.
“Clara se comprometió junto con una compañera, Pupi, a realizarlo. Consiguieron los recortes de colectivo, los caños, las butacas, todo eso lo trabajó un escenógrafo de Fiske y en febrero ya estaba el colectivo preparado para que empezáramos los ensayos. Porque esto no se puede ensayar sin el colectivo, todo sucede ahí”, remarca Sirote, directora y coreógrafa original de la obra.
La historia de la obra
¿Cuál es la historia de “La furia del silencio? En palabras de quien fuera directora de Locas Margaritas: “En los años 2000 pasábamos por momentos difíciles, como ahora y como tantas veces y la inquietud era qué estarían pensando estas personas que viajaban en el colectivo, en los medios de transporte, qué veían, qué sentían, qué pensaban, qué imaginaban, cuáles eran sus fantasías, sus deseos, sus miedos… Entonces, me puse a observar las actitudes, la gente que se dormía, la gente que se apiñaba, que intentaba entrar y no podía, o distintas situaciones que se daban, es decir, actitudes corporales, rostros, vínculos, actitudes, acciones. Paralelamente estaba leyendo unas poesías de Octavio Paz, que empezaron a alimentar también el contenido poético de la obra”.
La obra comenzó a tomar forma cuando Sirote pensó tres pasajeros, tres bailarines de la compañía Locas Margaritas: Patricia Alzuarena, Patricio Elizalde y Silvana Calicchia. “En los procesos creativos sucede que empieza como a generarse como un imán en donde vienen a caer cosas atraídas por la idea, y también entonces se vino la película Las Alas del Deseo, de Wim Wenders, y apareció la imagen de ese ángel que contempla todo lo que pasa en ese colectivo, se apiada de esos pasajeros, intenta colaborar y cambiar las cosas. Así aparece ese otro personaje que es el ángel, que en aquel entonces lo personificó Laura González”.
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