Loy Joseph: en busca del góspel argentino desde la Patagonia

La cantante haitiana radicada en Neuquén editó “Amar”, su primera canción original. “Es muy gospelera, pero no es sólo góspel”, le dijo a Diario RÍO NEGRO.

“Siempre tuve en claro que esta primera canción fuera una carta de presentación”, dice Loy.

Primero, diremos lo importante: “Amar”, el primer tema original escrito y publicado por la haitiana Loy Joseph , es una joya. Ya diremos por qué. O mejor, ella lo dirá.


Elionoch Joseph, tal es el nombre de Loy, nació en Les Cayes, localidad costera de Haití sobre el mar Caribe. Allí se crio y vivió hasta 2016 cuando, con diecinueve años, decidió viajar a la Argentina.


Se estableció en Cipolletti para estudiar la carrera de Psicología en la Universidad de Flores. Lo otro que hizo casi de inmediato fue sumarse a Gospel en la Patagonia. El góspel es uno de los modos de hacer música más populares de Haití.


Para Loy, “el góspel es alegría, es fe, esperanza porque contagia. El canto tiene que salir del alma, no tiene por qué que ser una bella voz, el cantante de góspel debe saber expresar la emoción que siente dentro suyo, debe saber transmitir el mensaje, de fe, de alegría, de tristeza, lo que sea. El canto de góspel está en la expresión de ese sentimiento”. Todo eso está en “Amar”, la flamante canción de Loy Jospeh. Salvo que, en su caso, también es una bella voz.

«Amar»: historia de una canción


Después de casi diez años de cantar en diversas formaciones corales del Alto Valle y tras crear su propio proyecto, Ampen (Al mundo paz, es Navidad”, Loy decidió que ya era tiempo de mostrar sus propias composiciones. Y comenzó por una historia inspirada en su propia biografía.


Le tomó casi seis años dar con la versión definitiva. Cambió varias veces de instrumentación y trabajó intensamente su desempeño vocal hasta dar con los tonos que expresaran sus sentimientos.


“La canción habla del poder de amar de una mujer que logra salir de situaciones complicadas de la vida. Sentía que ese no podía ser el fin del amor, que se podía amar. Como que nacía dentro de mí esas ganas de querer amar a alguien de una forma sana, a través de una relación sana, que se pueda vivir como en paz”, cuenta Loy sobre “Amar”.


La historia de la canción comienza como muchas historias de este tiempo en el confinamiento pandémico. “Cantaba mucho en casa, en mi habitación, escuchábamos mucha música. En ese momento me había comprado mi primer tecladito, ahí también empecé a explorar, empecé a componer, empecé a improvisar, y de ahí surgía esa necesidad de transformar ese dolor a canción, quería cantar”.


Si fue un arduo trabajo producir la canción, fue porque se trata de una canción compleja. Tiene dos partes no exactamente iguales. La primera y más larga de ambas tiene el trabajo vocal solista de Loy como principal protagonista. Su voz se mueve suavemente en la escala de tonos y colores, jugando con los recursos del góspel, pero claramente rhythm & blusera acompañado del sutil piano de Julián Rossolini.


En la segunda parte, la canción se abre, el piano gana énfasis y sobre todo porque aparece el coro en las voces de Candelaria Rodríguez, Natalí Pardo y Marcia Hantusch que le ofrecen a la voz de Loy y juego de tonos y soportes que llevan el sonido a otra dimensión.

Fue un periodo largo reconoce Loy cuando habla del tiempo que le tomó encontrar la canción. No esperaba que fuera tanto tiempo. También, a veces, fue frustrante, tedioso y complicado. “Pasé por varias versiones, al principio quería una versión con muchos instrumentos, una banda más completa; después, entendiendo bien el mensaje, quise todo lo contrario, algo más íntimo”.


Cuando dieron con la versión adecuad, más acústica, el problema fue el piano. “Hemos trabajado con varios músicos”, reconoce Loy hasta que apareció el indicado: Julián Rossini.


La letra y la forma de cantar también dieron trabajo hasta que llegamos a una versión original muy pulida, muy pulida, y que hoy en día tenemos ese resultado que nos satisface a todos del equipo de producción.


“Siempre pasaba algo” revela Loy entre risas. “No sé por qué pasaba, pero me acuerdo la primera versión, primero no me convencía a mí, después la versión esa que le encontré más íntimo, con piano, algo pasaba que el piano quedaba saturado en un punto, en un momento de la canción, y había que volver a grabar, entonces ese pianista nunca me volvió a contestar y tuve que buscar a otro, pero algo similar pasaba también en la calidad del sonido del piano que no nos terminaba de convencer. Terminamos grabando con un piano y un piano eléctrico”.

Góspel con toques de pop

Producida por Fernando Roth y mezclada y masterizada por Jorge Conde, “Amar” contó con dos sesiones de grabación de voces, en agosto 2024, en Venado Récords de Neuquén; piano y Wurtlitzer en CC Richards, de Buenos Aires, a cargo de Maxi Leivas; y le resto de los coros en el estudio de Lucio Jara, en Neuquén; y varias sesiones en enero, febrero y agosto del año pasado en Venado Récords.


¿Qué tipo de canción es “Amar”? “El equipo de producción la define como una balada, yo la defino como una canción gospelera, sobre todo por el coro que aparece después, por el mensaje también de la canción” responde Loy.


“Fue muy gospelera”, insiste Loy. “Gracias a la ayuda de Robby, de Fernando y Jorge también fuimos encontrando el punto medio como para llegar a ese resultado, pero en mi forma de interpretar y de cantar fue muy gospelero, tuvimos que negociar muchos arreglos míos (risas). Querían menos arreglos porque tenía muchas más”.

Por un góspel argentino


“Amar” es muy gospelera dijo Loy Joseph de su canción. Pero ¿gospelera cómo? Porque tiene acaso inevitablemente toques de pop tan característicos de la canción argentina. No es un góspel (norte)americano en el sentido en que supimos conocerlo y Loy coincide porque de lo que se trata es de la búsqueda, su búsqueda de un góspel argentino.


“El pueblo argentino también es un pueblo muy amoroso, todos se aman, se saludan, se saludan con un beso, yo viéndolo de afuera, como extranjera, siento que es un pueblo que comparte mucho, y en el centro de todo está el amor. Y detrás de la faceta del amor está Dios. En otros pueblos, como el pueblo haitiano, o en Estados Unidos, que son mucho más religiosos, al hablar del góspel está la religión como de frente, pero abordar o introducir el góspel nacional argentino no sería por ese lado religioso, sino por el lado social, de la comunión, del compartir. Entonces, para mí (esta canción) es una introducción a lo que queremos trabajar, al sonido que queremos lograr, al mensaje que queremos compartir con la gente”.


Ficha de la grabación

Letra: Loy Joseph
Música: Loy Joseph, Julian Rossini, Ignacio Bruno
Producción: Fernando Toth
Mezcla y Master: Jorge Conde
Interpretes:
Voz: Loy Joseph
Wurlitzer y Piano: Julián Rossini
Coro: Candelaria Rodríguez, Natalí Pardo, Marcia Hantusch


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