De humilde origen a poderoso presidente

Su estilo le brindó tanto adeptos como detractores.

Por Redacción

Fotos: AP

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A la izquierda, durante su detención tras el fallido intento de golpe en 1992. A la derecha, jugando béisbol con Fidel Castro.

CARACAS- Hugo Rafael Chávez Frías nació el 28 de julio de 1954, en el poblado de Sabaneta, en los llanos occidentales de Venezuela. Era el segundo de seis hermanos, hijo de un maestro de escuela que no pasó del sexto grado de primaria. Su madre también era maestra de escuela. Hugo y su hermano mayor Adán crecieron con su abuela, Rosa Inés, en una casa de piso de tierra, paredes de barro y un techo hecho de hojas de palma. Se hizo famoso en 1992 como comandante de paracaidistas, al encabezar una rebelión militar. El golpe colapsó y los conspiradores fueron encarcelados. Cuando pudo presentarse ante las cámaras, dijo que el golpe había fracasado “por ahora’’. El presidente Rafael Caldera sobreseyó la causa de Chávez y de otros golpistas en 1994. Organizó un nuevo partido político y se postuló como candidato presidencial en 1998, prometiendo poner fin a la corrupción y al sistema bipartidista. Ganó con el 56% de los votos. Tras asumir el 2 de febrero de 1999, Chávez convocó a redactar una nueva Constitución, lo que hizo la Asamblea Nacional, dominada por sus partidarios. Extendió de cinco a seis años el período presidencial y le cambió el nombre al país a República Bolivariana de Venezuela. Fue reelegido en el 2000, pero su estilo agresivo y sus estrechos lazos con Cuba le hicieron perder el apoyo de muchos votantes de clase media que lo habían apoyado, y en los próximos años hubo varios intentos de derrocarlo. En el 2002, sobrevivió un breve intento de golpe desatado por masivas protestas. Un grupo de militares disidentes, alarmados por su cercanía con Cuba, detuvieron al presidente y dijeron que Chávez había renunciado. Pero dos días después, en medio de manifestaciones a favor del mandatario, un grupo de soldados leales lo devolvió al poder. Chávez regresó fortalecido. Derrotó una huelga petrolera convocada por la oposición y destituyó a miles de empleados de la empresa petrolera estatal. El golpe también llevó a Chávez a profundizar su postura en contra de Estados Unidos, que había reconocido rápidamente al gobierno interino que lo había reemplazado efímeramente. Creó alianzas políticas y comerciales que excluían a Estados Unidos y se acercó a Irán y Siria en parte, a todas luces, porque compartían su animosidad contra el gobierno de Washington. A pesar de las malas relaciones, Chávez siguió vendiendo la mayoría del petróleo venezolano a Estados Unidos. Tras ganar fácilmente la reelección en el 2006, Chávez aumentó los envíos de petróleo a China, creó fábricas conjuntas con Irán para producir tractores y automóviles y firmó acuerdos armamentistas con Rusia para comprar fusiles de asalto, helicópteros y aviones de guerra. En elecciones en Bolivia, Ecuador, Argentina y otros países, aliados de Chávez resultaron ganadores. Chávez también fortaleció relaciones con islas caribeñas al venderles petróleos a condiciones preferenciales. Al mismo tiempo, rompió relaciones con Israel, apoyando la causa palestina y el derecho de Irán de tener un programa de energía nuclear. Chávez no era tímido al exhibir los logros de su gobierno, como los servicios médicos gratuitos prestados por médicos cubanos, las viviendas públicas o las computadoras portátiles para los niños pobres. Chávez reconoció en el 2011 que una de las mayores debilidades de su gobierno era la falta de eficiencia. Dirigir una revolución le dio poco tiempo para tener una vida personal. Su segundo matrimonio, con la periodista Marisabel Rodríguez, se fue deteriorando al comienzo de su presidencia y la pareja se divorció en el 2004. Además de su hija, Rosinés, Chávez tuvo otros tres hijos de su primer matrimonio, que terminó antes de su primera candidatura. Sus hijas María y Rosa frecuentemente lo acompañaban en eventos oficiales y durante sus viajes. Chávez realizó una última campaña electoral en el 2012 tras asegurar que estaba libre de cáncer, y derrotó a Henrique Capriles, un candidato más joven. Pero dos meses después, fue a Cuba para una cuarta operación relacionada con el cáncer, soplando un beso al país antes de abordar el avión. Nunca se le volvió a ver en público. (AP)