Diferentes como sus parejas

Por Redacción

reportaje

PARÍS.- Una de ellas es una modelo convertida en cantante que defiende a su marido de los críticas “agresivas” y dice que hará “todo” para proteger la privacidad de su hija. La otra es una mujer trabajadora, que pone a Somalia en su lista de cinco lugares principales a visitar, “ya sea como periodista para informar, o como primera dama”. La actual y la eventual primera dama de Francia son tan diferentes como sus maridos. Carla Bruni Sarkozy, de 44 años, siempre dijo que le gustaría llevar una vida tranquila, cobijada en su casa con Sarkozy y su bebé, Giulia. La pareja del candidato socialista François Hollande, Valerie Trierweiler, de 47 años, periodista de “Paris Match”, indica que todavía se está acostumbrando a estar al otro lado de la cámara y su mayor miedo es la pérdida de libertad. “Continuaré trabajando de alguna u otra manera si François es elegido. Simplemente porque necesito ganarme la vida (…) No quiero vivir a costa del Estado”, señaló Trierweiler, madre de tres hijos. Al contrario de Bruni, que es hija de un poderoso industrial italiano y apodada como “Marie Antoinette” por la prensa francesa después de declarar que ella y Sarkozy son “personas modestas”, Trierweiler proviene de una familia de clase obrera. Sus orígenes humildes son frecuentemente remarcados en contraste con su porte majestuoso. “Uno no piensa en miseria cuando observa a Valerie Trierweiler”, señaló “Le Monde Magazine” en un perfil publicado en octubre pasado, comparando a la periodista con la actriz norteamericana Lauren Bacall. Pocas semanas después de su divorcio en 2007, “Speedy Sarko” conoció a Bruni, con quien se marchó a Jordania durante una visita de Estado. El noviazgo fue visto con desagrado en Francia y marcó desde entonces la relación de Bruni con el público. (DPA)