El dólar prácticamente no se movió en septiembre 2026 y reforzó la apreciación del peso

El tipo de cambio apenas avanzó 0,7%, mientras el Gobierno rechaza el “atraso cambiario” y asegura que tiene las herramientas para mantener bajo control el tipo de cambio.

Foto: Gentileza.

El presidente Javier Milei entra a un período clave de su gobierno con el dólar controlado, pero con el nivel de actividad debilitado. El cuarto trimestre de 2026 será la base en la que se apoyará el desempeño económico del año electoral y en consecuencia su desarrollo será clave para el tránsito de la campaña electoral y sus aspiraciones de reelección.

En ese escenario, el dólar juega un rol clave para la administración libertaria y el principal objetivo del Banco Central y del Ministerio de Economía es mantenerlo a rienda corta.

Al finalizar septiembre, la divisa oficial quedó en $ 1.490 para la compra y $ 1.540 para la venta, lo que significó un leve ajuste en el período de $ 10, equivalente al 0,7%. En la última jornada incluso cedió $ 5, tras haber cerrado a $ 1.545 el martes 29. De esta forma, en lo que va del año aumentó 4%.

En tanto, en la plaza mayorista el tipo de cambio mostró un derrotero similar. Completó el mes en $ 1.517, también con un alza de 0,7% en período y 4% desde enero. Con este escenario, el dólar informal se mantuvo estable en el orden de $ 1.560.

El movimiento a la baja de este miércoles se explica por un marcado incremento de la oferta por liquidaciones de comercio exterior y obligaciones negociables. Las transacciones alcanzaron a U$S 1.033 millones. A partir de este volumen, el Banco Central compró U$S 160 millones y en todo septiembre se hizo de U$S 473 millones.

Si bien el volumen es muy inferior al de los meses anteriores por la menor liquidación del campo, el diferencial respecto a años anteriores es que no tuvo que desprenderse de divisas para impedir una suba del tipo de cambio.

Esto obedece a que la menor oferta estacional del agro se compensa con los ingresos del sector energético, que desde este año comienzan a ser crecientes y a estar repartidos a lo largo de los meses.
En el menor ritmo de compra oficial también impacta la compra por parte de los particulares, que se mantiene cercana a los U$S 2.000 millones mensuales.

El comportamiento del tipo de cambio durante septiembre marca una nueva apreciación del peso, dado que para el mes se espera una inflación cercana al 2%, que llevará el acumulado anual al 23%.
Pese a ello, el Gobierno niega que exista un “atraso cambiario” o, en otras palabras, “que el dólar esté barato”. El argumento es la continua compra de dólares por parte del Banco Central y el superávit de cuenta corriente.

Sin embargo, cada vez que se enfrenta a una situación de estrés no ahorra en intervencionismo. Analistas señalaron que el viernes pasado -día en que se fijaba el precio de un bono atado al tipo de cambio- el Tesoro vendió U$S 20 millones para contener el precio mayorista en $ 1.525.

Esta operación muestra que el esquema cambiario del Gobierno es de una “flotación administrada” y que está lejos de ser un “dólar libre” tal como profesan los funcionarios.


El riesgo país quedó por encima de los 600 puntos básicos


Si bien cayó en la última rueda del mes, el riesgo país se mantuvo por encima de los 600 puntos. El indicador que elabora JP Morgan quedó en 609, muy lejos de las aspiraciones oficiales de perforar las 400 unidades, lo que habilitaría una emisión de deuda. Dudas sobre el programa económico y el impacto en los mercados internacionales por la guerra en Medio Oriente y la suba de la tasa de interés siguen conspirando contra la prima de riesgo argentino.

Las acciones cerraron un muy mal mes con una baja del MERVAL del 7,1%, que elevó la pérdida anual al 7,7%.


Finalizó auditoría del FMI


La misión técnica del FMI informó que finalizó la tercera revisión del acuerdo en curso, de cuya aprobación depende un desembolso de U$S 900 millones.

Ahora, la delegación que encabezó Joyce Wong redactará el “Staff Report” con las conclusiones finales que le serán elevadas al Directorio del organismo.

Este procedimiento protocolar puede demorar entre tres y cuatro semanas hasta que finalmente se concrete la reunión de la cúpula del organismo y autorice el giro.

En esta oportunidad, el documento será clave porque el Gobierno incumplió la meta de superávit fiscal. Al cierre del primer semestre el saldo primario fue de $ 6,29 billones, contra un comprometido de $ 6,86 millones.

En consecuencia, deberá pedir un waiver para mantener el programa vigente y se descuenta que se logrará, aunque esta clase de desvío es más importante para el FMI que lo que ocurrió en el pasado con la meta de reservas.


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