El Gobierno nacional tuvo déficit fiscal en junio por menos recaudación y más gastos
Otra vez la obra pública y las provincias sufrieron los mayores recortes. Existe incertidumbre por lo que pueda suceder en julio.
Por la caída de la recaudación impositiva y un aumento de los gastos, el Gobierno nacional registró en junio déficit en las cuentas públicas. El desequilibrio fue $ 1.024.891 millones, a partir de un déficit primario de $ 696.843 millones, a lo que se le sumó el pago de deuda por $ 328.049 millones.
Tras el saldo de junio, el primer semestre cerró con un superávit primario de 0,6% y financiero de 0,1% del PIB. Cabe recordar que el Gobierno nacional se comprometió con el FMI a cerrar el año con un superávit primario de 1,4%.
El saldo negativo de junio se explica por la caída de los ingresos tributarios en más de un 8% y por el aumento de las erogaciones del 2% debido al pago de aguinaldos en la administración pública, jubilados y pensionados.
“El resultado fiscal se encontró influido tanto por los menores ingresos asociados a la postergación del pago del Impuesto a las Ganancias para personas humanas como por la estacionalidad vinculada al pago de aguinaldos”, explicó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Si bien junio es un mes de aumento del gasto, el gobierno de Javier Milei había logrado en 2024 y 2025 cerrarlo con saldo a favor. Pero en 2026 confluyeron una serie de factores que le impidieron mantener su principal herramienta de política económica.
De allí que se espera que, en los próximos meses, al recuperar ingresos postergados y sin mayores gastos puntuales, las cuentas públicas volverán a ser superavitarias.
Efecto recaudación
La caída de la recaudación impositiva, que redujo los ingresos y complicó las cuentas se explica por la debilidad de la actividad que afectó al IVA y al impuesto al cheque. A esto se agregó la merma del impuesto a las Ganancias. En ese caso, el Ministerio de Economía aceptó un pedido de prórroga del vencimiento de junio que realizaron los contadores, en el marco de la discusión de los cambios de la Ley de Inocencia Fiscal. La nueva fecha límite es el 27 de julio. El plan de Caputo era acordar las modificaciones con los profesionales, enviarlas al Congreso, y abrir una ventana de tiempo de un par de semanas para la nueva liquidación. Pero el “caso Adorni” alteró los planes, demoró las conversaciones, y sigue esparciendo esquirlas.
Ahora los contadores le piden una nueva prórroga para el vencimiento de Ganancias, si es que el Gobierno sigue con la intención de que la Ley de Inocencia Fiscal comience a rendir frutos en el corto plazo.
Así, Caputo se encuentra en una encrucijada: si la otorga, los problemas fiscales se extenderán a julio, pero si la niega, muchos contribuyentes no podrán ingresar al Régimen Simplificado con su declaración 2025 y se perdería una fuente de recursos para reactivar la economía.
El ministro tenía prevista una reunión con contadores y tributaristas este jueves pero fue reprogramada para mañana.
Por donde pasó la motosierra
Con la caída de los ingresos, la obra pública y las provincias volvieron a ser los rubros que Milei eligió para ajustar las cuentas.
Los gastos de capital (inversión pública) fueron de $ 224.453 millones, lo que implica una disminución de 28,6% interanual.
La distribución interna de este recorte de capital muestra que la inversión en Educación sufrió la mayor reducción del período. En junio de 2025, el Tesoro y los organismos descentralizados ejecutaron $ 17.412 millones para esta finalidad, mientras que en junio de 2026 el gasto se limitó a $ 547 millones. Esto representa un descenso real de 97,6% en los fondos destinados a la infraestructura educativa, que básicamente representa la construcción y refacción de escuelas.
De igual forma, la infraestructura de Transporte experimentó un ajuste real de 64,7%.
Estas dos áreas explican la parálisis del flujo de fondos de capital hacia las provincias.
En cuanto al gasto corriente, las Transferencias Corrientes a provincias se constituyeron como la segunda variable del recorte fiscal.
El flujo nominal se redujo a $ 232.905 millones, lo que significa una contracción de 36,5%.
La paradoja es que al mismo tiempo que recortó estas partidas, el Gobierno le ofrece a las provincias adelantos de coparticipación a tasa del 15%.
En el caso de Educación, -otro de los sectores sobre los que siempre el Ministerio de Economía recorta-, los números de junio muestran que los recursos transferidos a las Universidades Nacionales variaron 31,6% nominal de $ 38.041 millones a $ 50.075 millones, lo que implica una baja real de 1%.
Corresponsalía Buenos Aires.
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