«Freno a la recesión»: el Gobierno esquivó la crisis del tercer año pero el bajo consumo estanca el PBI en 2,4%
El Gobierno logró contener la brecha y desacelerar la inflación al 1,7% mensual, pero el recorte en las proyecciones del PBI a 2,4% expone la fragilidad de la actividad económica. La fuga hacia el dólar atesoramiento frena la recuperación del mercado interno.
Conseguir un segundo mandato consecutivo se convirtió en una meta compleja en América Latina, donde la alternancia política dominó los recientes procesos electorales. La Casa Rosada anotó un triunfo técnico al evitar el cimbronazo cambiario que afectó a las últimas tres administraciones durante su tercer año de gestión.
Pese a este ordenamiento macroeconómico y la contención de los agregados monetarios, la aprobación de la gestión oficial se ubica en torno al 35%, un nivel que obliga a pensar en escenarios de balotaje de cara al horizonte electoral de 2027.
Un análisis del economista Pablo Wende advierte que, si bien el ancla cambiaria sirvió para contener la escalada de precios, el impacto sobre la actividad productiva generó una economía marcadamente dividida. La desaceleración de la inflación convive con una severa restricción del crédito y la caída en la venta de bienes durables, configurando un escenario donde la estabilidad financiera aún no se traslada al consumo masivo.
La paradoja del REM: inflación en baja pero recorte del PBI
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central reflejó la dualidad que atraviesa el plan económico. Las consultoras privadas estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) retrocedió al 1,7% en agosto y se mantendrá por debajo del 2% mensual durante el último tramo del año, proyectando un 2027 con un costo de vida cercano al 20% anual.
Las referencias clave del mercado exponen la disparidad entre sectores:
- PBI ajustado a la baja: la proyección de crecimiento para este año se recortó del 3,5% estimado por el FMI a solo un 2,4%.
- Sectores dinámicos: la minería, el agro y la energía sostienen la oferta de divisas con exportaciones firmes, beneficiadas por la suba del petróleo a US$ 90 el barril.
- Sectores deprimidos: la industria manufacturera, el comercio y la construcción continúan sin mostrar señales claras de recuperación.
En su lectura sobre estos indicadores, Pablo Wende resalta que la brecha entre los rubros que exportan y los que dependen de la demanda interna condiciona la percepción sobre la marcha de la economía, donde el 20% de la actividad avanza a ritmo firme mientras el 40% permanece estancado.
El diagnóstico sobre el crédito y el descuento de las acciones bancarias
En el frente financiero, las últimas dos semanas mostraron un alivio parcial tras la baja de las tasas en pesos, el leve retroceso de las cotizaciones paralelas del dólar y un riesgo país que perforó los 500 puntos básicos. La decisión del Tesoro de no renovar la totalidad de los vencimientos de deuda dejó mayor liquidez en las entidades financieras, obligando a bancos como el Nación a recortar tasas en préstamos personales.
Sin embargo, la cautela de los grandes inversores internacionales persiste en el mercado accionario:
- Probabilidad en bonos: informes de Portfolio Personal Inversiones (PPI) indican que la renta fija soberana en dólares descuenta más de un 70% de probabilidades de continuidad política del oficialismo.
- Castigo a los bancos: un reporte de Delphos Investment reveló que las entidades financieras locales operan con un descuento del 34% frente a sus pares de la región, cotizando en valores patrimoniales similares a los del pánico posterior a 2019.
Sobre esta dinámica, Pablo Wende subraya que el exceso de liquidez no se traducirá automáticamente en un despliegue masivo del crédito corporativo e hipotecario mientras los bancos mantengan dudas sobre la capacidad de pago de los tomadores y la mora en el segmento fintech.
La dolarización de US$ 3.000 millones frena la reactivación
A pesar del viento de cola internacional impulsado por los precios de los commodities y las iniciativas políticas de la Casa Rosada para recuperar la iniciativa parlamentaria, el principal obstáculo para consolidar la reactivación reside en el comportamiento de los ahorristas.
El flujo de divisas fuera del sistema bancario impone un límite claro a la recuperación del consumo:
- Atesoramiento mensual: la compra de divisas para cobertura personal superó los US$ 3.000 millones en julio.
- Efecto sobre durables: cada peso derivado a la compra de moneda extranjera implica una contracción directa en el mercado de vehículos, electrodomésticos y bienes de capital.
- Riesgo 2027: las mesas de dinero prevén que la demanda de dólares por cobertura escalará a medida que se aproxime el calendario comicial.
En su balance final, Pablo Wende concluye que el Gobierno no puede confiarse en el éxito parcial del ancla inflacionaria. Con la dolarización absorbiendo la liquidez de la calle, el desafío oficial para los próximos meses será lograr que la estabilidad macroeconómica derrame de forma efectiva sobre el ingreso real de las familias antes de que la discusión electoral domine el debate público.
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