Actividad, financiamiento de 2027 y FMI: los frentes que tiene por delante Luis Caputo

El estancamiento de la actividad, las dudas sobre el financiamiento de 2027 y las demoras en la revisión del FMI complican el frente económico. Las tensiones ponen bajo presión a Luis Caputo, mientras crecen las inquietudes dentro del Gobierno por el impacto del programa en las chances de reelección de Javier Milei.

Redacción

Por Roberto Pico

Luis Caputo. Foto: archivo Clarín Fotografía

Luis Caputo. Foto: archivo Clarín Fotografía

Aunque la situación ya era conocida, la difusión de los datos de industria y construcción, que confirmaron un estancamiento de la actividad, volvió a poner bajo la lupa la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien es el responsable de darle herramientas a la conducción política para sostener la reelección de Javier Milei.

El viaje a Bangkok y la revisión pendiente del acuerdo con el FMI


Hasta el momento, las críticas son veladas; incluso las de la senadora Patricia Bullrich, quien nunca nombró directamente a Caputo cuando reclamó que la promocionada mejora de la economía debe llegar a los bolsillos de la población.

Las preguntas, las sugerencias y las inquietudes se manejan con cautela entre los principales funcionarios nacionales. Saben que criticar a Caputo es un tiro por elevación hacia Milei, quien es, al final del día, quien aprueba o desaprueba cada decisión económica.

Esta semana, Caputo no participó de dos reuniones con los referentes del Gobierno nacional. El lunes se ausentó de la reunión de Gabinete. El lunes no participó de la reunión de Gabinete por un problema de salud. Por la tarde, en un programa de streaming, defendió el programa económico. Su ausencia en la reunión de gabinete coincidió con la asistencia por invitación del economista Alberto Ades, un reconocido profesional que trabaja en Wall Street y que es escuchado por Milei. Ades no se privó de plantear que la desconfianza de los mercados está vinculada al riesgo político que deviene de la debilidad de la actividad económica.

El martes, Karina Milei suspendió la reunión de la Mesa Política, otro ámbito en el que Caputo suele dar explicaciones. La agenda de Karina Milei estuvo copada por un viaje a Salta para la inauguración de un proyecto minero. La acompañaron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el secretario de Difusión, Fabián Fernández. Resaltó la ausencia de funcionarios del Palacio de Hacienda.

La semana próxima, Caputo tampoco tendrá trato directo con sus pares de gabinete. Por estas horas define su viaje a Bangkok, Tailandia, para participar de la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial.

Pese a la proximidad y complejidad del itinerario, por estas horas el Ministerio de Economía aún no confirmó la fecha de partida, ni los integrantes de la delegación. En el Congreso, el presupuesto lo expondrá el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, en lugar del ministro, cuyo debate se inicia la semana próxima.

La participación de Caputo en la reunión de Bangkok no será exclusivamente protocolar. Habrá un nuevo encuentro con la titular del organismo, Kristalina Georgieva, en medio de la tercera revisión del acuerdo vigente.

Al igual que a principios de año, se demora la publicación del staff report –la misión en Buenos Aires terminó hace dos semanas– y con ello la aprobación de la auditoría y el giro de US$900 millones. El ritmo de acumulación de reservas para el pago de la deuda sigue en el centro de la discusión con el organismo.

Qué advierten los economistas sobre el programa financiero de 2027 y el riesgo país


Economistas locales publicaron en las últimas horas distintos informes que revelan baches en el programa financiero para 2027, lo cual justifica que el riesgo país siga en la zona de los 600 puntos básicos. La directora de EcoGo, Marina Dal Poggetto, calculó que el faltante puede trepar hasta los US$ 23.000 millones.

Por su parte, Jorge Vasconcelos, de Fundación Mediterránea, planteó que “en el Presupuesto 2027 se consignó que habría emisiones de Bonares (títulos en dólares con legislación local) por hasta unos US$11 mil millones, cifra que, bajo las condiciones actuales, luce extremadamente ambiciosa, por el rendimiento creciente que exige el mercado para demandar estos bonos”.

Añadió que “otro supuesto que puede pecar de optimista es el saldo estimado de US$ 3.700 millones que dejaría la ejecución del programa financiero de 2026, factible de ser utilizado el próximo año”.

Estas dos apreciaciones de economistas locales van en la misma dirección de las preguntas que tuvo que contestar Caputo con banqueros en Nueva York hace dos semanas. Y también son las que debe terminar de acordar con el FMI, en una discusión que se mantiene compleja.

El Gobierno se niega a incrementar la compra de dólares para evitar presiones sobre el tipo de cambio y la inflación.

En paralelo, la privatización de AySA dejó menos dólares de los previstos. El Ministerio de Economía esperaba conseguir alrededor de US$500 millones por la privatización de AySA –la empresa que suministra agua potable y cloacas en el AMBA–, pero finalmente la oferta ganadora fue por US$340 millones. La cifra no resulta significativa en volumen.

Diversos trascendidos sugieren que Caputo sigue explorando nuevos créditos de bancos privados, pero ya no quedan tantas puertas donde tocar.


Aunque la situación ya era conocida, la difusión de los datos de industria y construcción, que confirmaron un estancamiento de la actividad, volvió a poner bajo la lupa la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien es el responsable de darle herramientas a la conducción política para sostener la reelección de Javier Milei.

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