La inflación de junio 2026 podría perforar el 2%: consultoras advierten un nuevo piso desde el año pasado
Los relevamientos detectaron una marcada desaceleración en el rubro de alimentos y bebidas durante la última semana del mes. El Gobierno buscaría consolidar la tendencia a la baja apoyado en subsidios focalizados y la contención en el precio de los combustibles.
La tendencia descendente de la inflación parece consolidarse. Según los últimos reportes de diversas consultoras, la cuarta semana de junio presentó una marcada desaceleración en los precios de alimentos y bebidas, con variaciones semanales que oscilaron entre el 0% y el 0,2%. Este freno en el sector de mayor impacto sobre el índice general alimenta las expectativas de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio logre marcar una baja respecto al 2,1% registrado en mayo, situándose en niveles no vistos desde julio y agosto de 2025.
El informe de la consultora LCG, por ejemplo, registró que los precios de alimentos y bebidas no tuvieron aumentos promedio en la última semana del mes. En el desglose, las subas en verduras (+1,7%) y bebidas (+0,9%) fueron neutralizadas por descensos en el precio de las carnes (-0,4%) y frutas (-1,3%).
Por su parte, la consultora Analytica detectó un incremento marginal del 0,1% semanal, con un promedio mensual de las últimas cuatro semanas del 1,4%, proyectando para el índice general una suba del 1,8% para todo el mes.
En la misma línea, la consultora EconViews relevó un alza del 0,2% para la canasta de alimentos en supermercados, con un acumulado mensual del 1,1%.
Si bien existen leves diferencias en las proyecciones —donde consultoras como Eco Go estiman un 1,9% y Fundación Libertad y Progreso prevé un 2,1%—, el consenso general ratifica que el IPC continúa transitando un sendero de ralentización tras el pico del 3,4% alcanzado en marzo pasado.
Factores que modulan el índice
Para alcanzar este sendero de desinflación, el equipo económico de Javier Milei implementó una serie de medidas de contención en rubros clave, especialmente en energía y combustibles, con el objetivo de proteger los indicadores frente a la volatilidad internacional y el impacto del conflicto en Medio Oriente.
Uno de los pilares de esta estrategia fue la política de precios sobre el sector de hidrocarburos. La petrolera YPF ha mantenido una política de contención, habiendo congelado los valores del combustible desde el 1° de abril por un período de 45 días, con una prórroga posterior que contempló ajustes mínimos del 1%.
A esto se suma una política de subsidios focalizados en las tarifas de servicios públicos, administrada por la Secretaría de Energía.
En el caso del gas, se extendió la bonificación extraordinaria del 25% en las facturas para usuarios residenciales de menores ingresos inscriptos en el Régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Esta medida permite mantener el subsidio total en un 75% —compuesto por el 50% de la bonificación general y el 25% adicional extraordinario—, beneficiando además a entidades de bien público y clubes barriales.
Asimismo, en cuanto a la factura de energía eléctrica, Energía fijó para junio una bonificación extraordinaria del 11,97%, lo que eleva el subsidio directo al 62% del consumo base para los sectores protegidos.
Desde el Gobierno destacaron que estos instrumentos son fundamentales para evitar saltos bruscos en los precios de servicios básicos, permitiendo que la desaceleración del índice de alimentos y bebidas no sea erosionada por otros costos fijos.
Con información de Infobae.
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