Pobreza en Argentina: el Indec reveló que alcanzó el 34,4% en el segundo trimestre del 2026

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió los datos oficiales del segundo semestre, los cuales revelan que hay unos 800.000 pobres más que el año pasado.

Por Redacción

La pobreza subió en Argentina. Foto: archivo Andrés Maripe.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), revelando que en el segundo trimestre de 2026 aumentaron los índices de indigencia y pobreza en comparación tanto con el primer trimestre como con la medición interanual.

Pobreza e indigencia en suba


De acuerdo a los datos compartidos, la indigencia alcanzó el 8% y la pobreza el 34,4%. Ambos casos están por encima de los valores del 2025 que fueron del 6,9% y 31,4%, respectivamente; y del trimestre anterior (7% y 30%).

Los nuevos datos confirman el quiebre de la tendencia a la baja que se registraba hasta mediados del año pasado. Con este registro, ya son tres trimestres consecutivos de incremento en los índices de pobreza e indigencia a partir de la segunda mitad del período anterior.

Cabe señalar que la Encuesta Permanente de Hogares es representativa de una población urbana que en el semestre de referencia se estimó en 30 millones de personas, esto implica que más de 10 millones viven en hogares urbanos pobres.

Al comparar el dato reciente con los niveles del segundo trimestre de 2025, se registra un incremento de 800.000 personas en la pobreza, de las cuales casi 300.000 cayeron en la indigencia. Al proyectar estas cifras sobre la población total de 46,7 millones, los sectores vulnerables alcanzan los 16 millones, incluyendo a 3,7 millones en situación extrema.

El referente del Observatorio de la UCA, Agustín Salvia, señaló a Clarín que a partir de los microdatos se evidencia que, «más allá de las oscilaciones coyunturales, los datos vuelven a mostrar la persistencia de un núcleo estructural de pobreza cercano al 30% de la población y de pobreza extrema en torno al 10%».

Al respecto, advirtió: «No se trata de un “piso natural”, sino del reflejo de déficits acumulados en integración laboral, productividad, educación, hábitat y protección social. La desaceleración inflacionaria puede eventualmente reducir la pobreza estadística cuando mejoran los precios relativos de los alimentos -y no se actualizan los costos de tarifas e inmuebles-, pero no altera las privaciones estructurales que afectan al menos a un tercio de la sociedad».

Los analistas atribuyen el deterioro registrado en el primer semestre al impacto de las tarifas reguladas (transporte, electricidad, agua y gas) sobre el ingreso disponible, sumado al avance del empleo informal y de baja carga horaria. Asimismo, los registros del Indec ratifican un endurecimiento de la precariedad en los hogares vulnerables, manifestado en la falta de acceso a servicios básicos y a la cobertura médica.


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