El Concejo de Bariloche busca avanzar hacia la normalidad en cuarentena

Se acordó reimpulsar el trabajo legislativo con la modalidad virtual para varios trámites y reuniones pero las sesiones serán presenciales.





Los concejales de Bariloche sesionan este jueves para habilitar el trabajo a través de herramientas digitales. Archivo

Los concejales de Bariloche sesionan este jueves para habilitar el trabajo a través de herramientas digitales. Archivo

La presidente del Concejo Municipal de Bariloche, Natalia Almonacid, dijo que el funcionamiento de ese cuerpo en tiempos de cuarentena fue “satisfactorio”, pero ante la extensión del aislamiento había que acordar un mecanismo nuevo y por eso resolvieron reglamentar una operatoria “virtual” para la admisión de proyectos y su debate en comisión, mientras que mantendrán el formato “presencial” para las sesiones plenarias.

Hubo un intento de la oposición por establecer la videoconferencia también para las sesiones. Pero Almonacid prefiere que para esa única instancia mantengan las reuniones en el recinto y su criterio fue aprobado por unanimidad.

Dijo que las reuniones virtuales se resolverán con una plataforma desarrollada por Altec y “ya probada” en las últimas semanas, que les permite generar archivo de audio y video de cada reunión de comisión. El cambio reglamentario que será aprobado en sesión el próximo 7 de mayo establecerá también la forma de acreditar el quorum y la aprobación de los proyectos.

Desde el inicio del aislamiento también había quedado clausurada la admisión de nuevos proyectos. Los concejales acordaron que el área de Coordinación les dará ingreso con el simple envío de un correo electrónico “con la firma escaneada”.

Hasta ahora el Concejo realizó dos sesiones “de cuarentena”, en ambos casos para aprobar proyectos que le urgían al Ejecutivo: el de declaración de emergencia económica y la adopción de una nueva escala de multas para quienes incumplan las prohibiciones establecidas en el marco de la pandemia.

La presidente del bloque del Frente de Todos, Julieta Wallace, dijo que en esas sesiones extraordinarias hubo “acuerdo político” para tratar proyectos enviados por Gennuso, pero no tenían forma reglamentaria de presentar proyectos propios. Algo que ahora quedará salvado.

Wallace dijo que “aun en la emergencia, la institucionalidad debe prevalecer” y no hay motivo para acotar el funcionamiento del Concejo. Una de las iniciativas que podrá presentar ahora es el de crear un fondo para fomentar la pequeña obra pública con un impuesto ya creado que recae sobre grandes empresas con actividad comercial pero sin domicilio en Bariloche.

Almonacid dijo que además de ese proyecto de la oposición hay otros con urgencia de tratamiento como el aval a un convenio con el Colegio de Arquitectos para agilizar el trámite de obras particulares, la adopción de la firma digital para toda la administración municipal y “un fondo de reactivación de la ciudad” que impulsaría el intendente.

En sesiones futuras también debería recibir tratamiento una reforma al Código Único de Habilitaciones, en el cual los concejales trabajaron todo el verano y estaría a punto de lograr dictamen.

Sobre el recurso tecnológico para digitalizar el trabajo legislativo, Almonacid dijo que “es muy confiable” y les permitirá avanzar en la “toma de estado parlamentario” de los proyectos y otros trámites que quedaron paralizados “y son importantísimos”.

Aclaró que las sesiones serán presenciales, con barbijos, asientos distanciados y el personal mínimo indispensable. Quedarán afuera los asesores y tampoco habrá prensa.

Almonacid dijo, de todos modos, que en la modificación parlamentaria dejarán abierta la posibilidad de hacer sesiones virtuales “si a futuro es necesario”.

Wallace también destacó ese punto (era su posición original) y consideró que el ritmo de trabajo del Concejo se redujo en forma innecesaria desde la imposición de la cuarentena. “Se podría haber hecho mucho más -opinó-. Las únicas sesiones fueron para tratar temas del Ejecutivo, porque no teníamos siquiera una ventanilla para presentar proyectos. Hubo tal vez demasiado apego al reglamento y se pudo haber dispuesto una opción de tratamiento informal para temas que no fueran del estricto interés de Gennuso”.

Almonacid dijo que en adelante el temario será abierto y dependerá de lo que decida la comisión Legislativa ampliada.


Solo dos sesiones


El Concejo alcanzó a realizar este año una sola sesión ordinaria, el último 5 de marzo. A mediados de ese mes se desató la crisis por el coronavirus, y desde entonces el oficialismo convocó a sesiones extraordinarias sólo en dos ocasiones y `por necesidad imperiosa, ante la ausencia de otros recursos que existen a nivel nacional, como los decretos con fuerza de ley.

El 26 de marzo el Concejo sesionó durante casi dos horas para aprobar la emergencia “económica, social y de servicios. En lo esencial, fue un permiso al Ejecutivo para que realice contrataciones y compras directas, sin necesidad de llamar a licitación.

El 15 de abril volvió a sesionar en forma mucho más breve para darle a Gennuso una herramienta sancionatoria contra quienes incumplan las normas de circulación. Estableció, por ejemplo, multas de hasta 8.000 pesos por no usar barbijo y de hasta 6.000 pesos por salir en día distinto al autorizado por DNI.

Ambas ordenanzas fueron aprobadas por unanimidad, pero no hubo asistencia perfecta. En las dos faltó el concejal de Podemos Pablo Chamatrópulos.

El Concejo también se ocupó de otros temas. A comienzos de abril, y luego de recibir numerosas denuncias, emitió una exhortación pública a los supermercados para que respeten los precios máximos establecidos por el gobierno nacional.


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