El crudo relato que hicieron las enfermeras
CIPOLLETTI (AC).- La enfermera Delia Parra ilustró ayer a los jueces sobre los movimientos que hizo Laila en medio de la balacera. También indicó la dirección en que corrió el personal de la clínica y habló sobre el estado de los pacientes. La técnica que trabajaba con Carla Milla contó que alcanzó a refugiarse en el baño de una habitación.
Dijo que junto a otras personas, pusieron las camas detrás de la puerta para trabarla y en un momento empezó a hacer nudos con las sábanas para escapar por la ventana. Pamela Zapata, otra de las enfermeras, se escondió en otro cuarto. Andrea Rosales contó que cuando Laila empezó efectuar disparos, Carla Milla salió corriendo y ella se tiró al piso. Después vio cuando Carla cayó, entre una mesada y la isla donde preparaban el material para las extracciones. Pensó que estaba desmayada porque no vio sangre.
Honoria Sánchez, una técnica en laboratorio que era compañera y amiga de Carla, contó que ella estaba con un paciente cuando sintió los disparos y los gritos. Entonces cerró la puerta de la habitación y la trabó con la cama de un hombre que estaba cuadriplégico. Después se encerró en el baño, junto a otro de los enfermos. Estuvo dos horas y media ahí hasta que apareció un bombero por el techo. “No nos merecíamos esto, Carla no se merecía morir de esta manera. No se lo deseo a nadie, esto de estar rogando por mi vida dentro de un baño”, dijo la técnica, también invadida por la angustia y el llanto.
Eugenia Toppi, la enfermera que recibió a Laila en el sector de internación, dijo que la imputada la engañó para entrar con el pretexto de que buscaba una receta. Cuando ella movió su silla de ruedas para retirarla de ahí, Laila hizo un rápido giro de 90 grados y se puso el revólver en la falda. “Mi mamá está en estado vegetativo”, le dijo antes de hacer el primer disparo que direccionó a una espacio vacío que había en la habitación 10. “Pensé que era un arma de mentira pero me volvió apuntar y corrí”.