El desafío chavista: unidad
Análisis
El chavismo, sin su líder Hugo Chávez, enfrenta el reto de mantenerse unido y hacer perdurar la “revolución” con un primer test inmediato, las elecciones presidenciales, para las que podría radicalizarse, según analistas. Tras su muerte, el movimiento revolucionario que lleva su nombre buscará “hacer todo lo de Chávez, sin Chávez”, como dijo un emocionado Ricardo Menéndez, ministro de Industria, antes del cortejo fúnebre desde el Hospital Militar de Caracas. “Los chavistas van a radicalizarse. Tienen que garantizar la unidad de los chavistas alrededor de Chávez y tienen que colocar en la mente de la gente la idea del presidente de que los enemigos están ahí y van a entregar el país”, explica el analista Luis Vicente León, presidente de Datanálisis. “Seguramente vamos a ver lo que hemos visto en las últimas semanas, un discurso en el chavismo más radical, amenazante, más intolerante incluso que el presidente (Chávez), para contrarrestar cualquier movimiento que pudiera deslegitimarlos”, opina la analista política Mariana Bacalao, de la Universidad Central de Venezuela (UCV, pública). “Pero eso no significa que vaya a ser así más adelante, si siguen en el poder tras las elecciones”, agregó. Nicolás Maduro un ex sindicalista del Metro de Caracas, afronta el reto de reemplazar a un presidente carismático, que ejercía el poder de forma personalista y que dejó un país completamente polarizado . León recuerda que Maduro ya se preparó en los últimos meses para la contienda electoral con su papel cada vez más activo al frente del gobierno. Para este analista, al gobierno le interesa una elección “cuanto más rápido mejor”. “La muerte de Chávez es sin duda un elemento que va a ser utilizado. Va a ser resaltado como un prócer, como un líder de la independencia, cosas que generan emoción en las masas”, explicó. Pero León recordó que “Maduro no es Chávez, no tiene su estatura en términos de liderazgo político”. Y le toca al vicepresidente insistir en la unidad y desmentir los rumores sobre supuestos conflictos en el seno del chavismo, muchos de los cuales lo enfrentan al número dos de la fuerza gobernante, Diosdado Cabello, un ex militar que acompaña a Chávez desde el fallido golpe de 1992. “Es el gran reto del chavismo. Con su carisma, Chávez se imponía y provocaba contención hacia adentro. Pero ahora ya no está, y tienen que entenderse y alinearse”, explicó Bacalao. Bajo el ardiente sol y los apretujones Orlando Gallardo, un carpintero de 59 años “Nicolás Maduro y Diosdado Cabello son lo mismo’’, dijo. “El proceso y esta revolución ya nadie la frena’’, añadió . Pero Carlos Borola, de 57 años y miembro de un grupo de milicianos, dijo que “el chavismo no tendrá vigor en tanto no lo encarne el pueblo… Y será un proceso largo (porque) Nicolás Maduro no encarna el chavismo. No huele a pueblo’’. (AFP/AP)