El médico neuquino que enfrenta el Covid-19 en EE.UU

Maxi Smolkin creció en Neuquén. Pero desde que se recibió de médico vive y trabaja en Dillon, Colorado. Desde allí cuenta cómo lidian con el virus y cómo ve al país.



Dillon, el lugar donde vive Maximiliano Smolkin, le recuerda un poco a su patagonia. No a Neuquén, donde creció. Pero sí al paisaje cordillerano. Dillon, que está en Colorado, en el centro de los Estados Unidos, transita por estos días el rigor de la pandemia que en aquel país pasa por sus peores días.


A Maxi, cuya especialidad es la Medicina interna intrahospitalaria, le toca alternar entre la terapia intensiva y la planta común del hospital de Frisco, donde trabaja desde hace dos años. En un descanso, habló con Río Negro, no sólo sobre cómo se vive desde adentro esta situación, sino cómo ve a la distancia lo que se está haciendo en el país.

“En Estados Unidos se están incrementando los casos y eso está relacionado sobre todo con la alta densidad poblacional. Las mega ciudades, como Nueva York, están peor porque el distanciamiento social es muy difícil. En el Estado de Colorado estamos mejor porque la geografía nos favorece: estamos rodeados de montañas. Y el hospital de Frisco, donde trabajo queda por ejemplo a 3.000 metros de altura. Eso tiene sus pro y sus contra. Los pro son que la gente que vive acá, como esta habituada al frío, a la nieve, y a la actividad física, está mejor físicamente para encarar al virus. La contra es que al estar alto, hay menos oxígeno y eso hace que los problemas respiratorio se acentúen”, explica. Y es justamente por eso que, los pacientes que peor toleran el virus son trasladados a Denver, la capital del Estado, que está muchos metros más abajo.


Maximiliano, que además de médico fue profesor adjunto en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, donde revalidó su título argentino, asegura que en la comunidad médica se veía venir esta pandemia.

El problema es que al principio “había muy poca información y exceso de desinformación”, dice Y entonces, se pone crítico con el modo en que se manejó la situación en el país en el que reside ahora.


“Hay una increíble falta de liderazgo en Estados Unidos. Y si el líder no hace las cosas bien, aunque haya buenos científicos como los hay aquí, las cosas salen mal. En cambio, estoy muy de acuerdo con las medidas que tomó Argentina, hasta el viernes (lo dice por el pago a jubilados). Muy de acuerdo. Creo que el presidente tuvo en cuenta nuestra idiosincrasia y tuvo muy en cuenta que el sistema de salud argentino está roto, antes y más allá de la pandemia. Digo lo de nuestra idiosincrasia porque al argentino, en general no le gusta seguir las reglas. Te dicen que te quedes en la casa y todo el mundo cuestiona. ES entendible eso, por la historia que tuvimos. Pero la verdad es que en épocas y situaciones como las que estamos viviendo ahora, hay que hacerle caso a quien toma las decisiones”, subraya, convencido.

Max, como le dicen en el hospital de Frisco, donde tomaron este retrato


Como profesional de la salud, Smolkin especifica que en el caso del coronavirus, “hay factores epidemiológicos que son modificables y otros que no. Entre los no modificables figuran la edad, el sexo, la geografía. Y entre los modificables, debemos entender como sociedad que lo que mejor podemos hacer es respetar el aislamiento y el distanciamiento social. Esas son las únicas cosas que podemos cambiar frente a este virus. Porque no existe una terapia, ni una vacuna para curar o no enfermarse del Covid-19. Las únicas terapias que tenemos son las que están dirigidas a poder sostener un paciente”, enfatiza.

La esperanza


Con respecto a la Argentina , opina que aquí, la curva se debería mejor que en los Estados Unidos porque se tomaron decisiones en forma temprana y porque la epidemia empezó más tarde.

“Si en la Argentina, las cosas se hacen como se venían haciendo hasta el viernes -ese día se mandaron una gran macana- van a estar bien. Hasta ese día, yo tenía una alegría con lo que se estaba haciendo en el país, lo ponía como ejemplo entre mis compañeros de acá… Fuera de ese día, creo que en Argentina hay esperanzas si las cosas se siguen haciendo bien. Y además, el sistema de salud argentino no podría enfrentar lo que está ocurriendo en Italia, España o Nueva York”,


Lo que más lo enoja de lo que lee o mira en la televisión sobre la Argentina, son las noticias de discriminación a los enfermeros o médicos por temor al contagio. Durante la charla, Maxi se emociona cuando cuenta que es mucha la gente que se acerca al hospital a llevarles comida, agradecidos. “Nos traen comida porque saben que estamos cansados, con hambre, y nos dejan de todo, nos regalan cosas. La gente que ha tenido que cerrar sus restaurantes nos trae comida. Emociona verlo”, dice, y se oye efectivamente emocionado cuando lo recuerda.


Allá, como acá, también se piden donaciones de máscaras, de barbijos, de protectores. “No dan abasto”, asegura.


Y cuenta que por estos días, aprende también a convivir con el estrés que implica lidiar con el coronavirus. “Estamos en un proceso dinámico y hay que adaptarse. Y además, nosotros tenemos la presión de no enfermarnos porque si nosotros nos enfermamos, otro nos tiene que suplir y trabajar más horas para que el sistema de salud resista y siga funcionando, con lo cual vamos a terminar todos cansados. Por eso, es importante cuidarnos entre todos y hacer lo que nos piden”, dice.

“Hay que ser pacientes y quedarse en casa. Estamos jugando al truco con la muerte y tenemos la ventaja de saber cuáles son las cartas que tiene la muerte, entonces , no seamos pelotudos. Si las cosas se hacen bien, podemos salir.”


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