El negocio de la tierra pública aumenta las desigualdades

La venta de la calle al Rincón Club y la intención de habilitar el uso residencial en la isla 132 son claros ejemplos. Hay beneficios para unos pocos y casi nada para muchos.

En la ciudad de Neuquén la tierra pública y el uso que hacen de ella las administraciones municipales, revela uno de los contrastes más fuertes. Mientras unos pocos disfrutan de vistas privilegiadas, empresas amigas ganan licitaciones por costosos terrenos en la zona más cara de la capital y se levantan edificios carísimos y glamorosos, del otro lado unas 15.000 familias esperan cumplir el sueño de la casa propia o al menos del lote propio. De ese mismo lado están los 48 asentamientos irregulares que existen en todo el ejido neuquino.

Esta situación se ha dado en diferentes formas a lo largo de casi todas los gobiernos municipales. Y el del intendente Mariano Gaido no escapa a esta regla.

Si bien uno de sus proyectos más firme es la entrega de 800 lotes con servicios en la meseta, el jefe comunal también se ocupó de otras tres propuestas que generan críticas y sospechas. Una busca urbanizar la isla 132, la otra es el polémico acuerdo con el Rincón Club de Campo que le “compró” al municipio una calle pública. Yatado a esto viene ahora el proyecto de ampliación del ejido de Neuquén, es decir sumar más tierras para tener disponibilidad. La extensión de la franja llega hasta muy cerca de la orilla del lago Mari Menuco.

Estos tres proyectos fueron presentados en el primer año y medio de gestión de Gaido.

El acuerdo con el Rincón Club de Campo por la apertura de la calle es el que genera mayor resistencia. El barrio privado pagó más de 250 millones de pesos por la calle que mantiene cerrada al paso público. Y lo pagará en 48 cuotas, de 8 millones de pesos cada una, calculando intereses.

Promesa de campaña. Reapertura total de la avenida de la Costa.

Cuando se anunció en marzo pasado el inicio del proyecto para extender el paseo costero sobre el río Neuquén, el intendente neuquino y sus funcionario aseguraron que el histórico portón que impedía el paso público se iba a retirar y que el barrio privado dejaría de tener para su uso exclusivo la calle asfalta. Pero luego de firmado el acuerdo de venta de esa porción de tierra, Gaido y su secretario de Obras, Alejandro Nicola, salieron a decir que nunca se habló de liberar la calle. Esa consigna fue incluso una de sus plataformas de campaña.

Esta polémica agregó esta semana un nuevo ingrediente que pone en alerta a la Multisectorial ardas Norte. El municipio entregó a la Defensoría del Pueblo documentación técnica sobre el paseo costero en la zona del Rincón Club de Campo. “Como no se va a poder utilizar la calle porque se la vendieron al barrio, el ancho de la costera se ve reducida al máximo. En algunos sectores no se podrá construir una calle para autos, en otros la bicisenda y senda peatonal son tan estrechas que representarán un problema para los peatones”, comentó Rubén Gómez, integrante de la Multisectorial.

Habían prometido que el paseo en ese sector tendría un ancho de 12 metros, pero solo quedaron disponibles al uso público 8 metros.

Resta ahora esperar qué decisión va a tomar la Defensoría del Pueblo luego de analizar la documentación que recibió.
Una vez más la ciudad ve un uso desigual del uso de la tierra pública, con privilegios para unos pocos y casi nada para el resto de la población.

Un caso testigo de esto, que no es aún una realidad pero sí una clara intención del Ejecutivo local es el pedido de autorización para habilitar el uso residencial en la isla 132. El proyecto hoy se encuentra demorado en el Concejo Deliberante, sin que por el momento se registren avances significativos.

La intención es poder habilitar los propietarios privados de los terrenos ubicado sobre la rambla del Paseo de la Costa, a construir viviendas multifamiliares. Esto vendría contradecir el espíritu original que tuvo en su momento el desarrollo de la isla: ser destinada al uso recreativo y de esparcimiento.

Rápidamente se hicieron escuchar los cuestionamientos, sobre todo de quienes sospechan que detrás de todo hay un negocio inmobiliario. Es que el valor del metro cuadrado en esa zona cuesta poco más de 200 dólares. Pero, luego las constructoras, dueñas de los terrenos, ofrecen en venta departamentos a valores de entre 2.000 y 3.000 dólares.

“Como vendieron la calle, el paseo costero en vez de 12 metros de ancho va a tener 8 metros para calle, bicisenda y peatonal”.

Rubén Gómez, integrante de la Multisectorial Bardas Norte.

A quién le conviene que se construyan departamentos


El proyecto para habilitar el uso residencial en la isla 132 es uno de los claros ejemplos de lo desnivelado que está en la ciudad el acceso a la tierra y la vivienda propia.

Finalmente el portón no se retirará. Desde el municipio dicen que la calle siempre fue del barrio.

Si finalmente prospera la idea en el Concejo Deliberante, no todos los ciudadanos de Neuquén podrán vivir mirando el río Limay. Es que claramente el valor de los lotes y el precio que después le imponen los desarrolladores a las propiedades deja fuera de juego a la mayoría de los bolsillos.

Tres empresas constructoras y desarrolladoras son propietarias de las tierras de la isla, en las que se puede construir. En su momento compararon los lotes a 200 dólares el metro cuadrado. Pero en la actualidad ofrecen lujosos departamentos a 2.000 o 3.000 dólares el metro cuadrado.

El valor de la tierra está regulado por el Tribunal de Tasaciones de la provincia de Neuquén. Según las directrices de administración del Paseo de la Costa, Cordineu o puede vender lotes chicos. En las 7 hectáreas donde está permitida la construcción, los terrenos más reducidos son de 5.000 metros cuadrados.

Quien compró esa porción de terreno pagó un millón de dólares. Pero de acuerdo a las reglas de uso y ocupación del suelo, solo pudo construir en la mitad de su lote. El resto debe quedar como espacio verde.

Entonces para que el negocio resulte rentable, lo primero que tienen que hacer los desarrolladores es recuperar la inversión realizada en la tierra y en lo que construyeron sobre ella.

En uno de los edificios del Paseo de la Costa que mira al Limay, hay departamentos en venta por aproximadamente 250.000 dólares, es decir casi 3.000 dólares el metro cuadrado. Hay otros que cuestan 560.000 dólares, según los valores del mercado inmobiliario.

A estos valores, no cualquier vecino pueda aspirar a vivir allí.

Por otra parte, el poder construir departamentos es para los desarrollares un excelente negocio, porque las oficinas y salones comerciales que hoy pueden construir en el Paseo de la Costa, ya no son rentables como para recuperar las inversiones.


El municipio quiere sumar 8 mil hectáreas


La semana pasada el Concejo Deliberante aprobó una comunicación que declara de interés municipal el proyecto de ampliación de ejido de la ciudad de Neuquén.

El intendente Mariano Gaido prometió 800 lotes con servicios en la zona de la meseta.

Ahora deberá definir la Legislatura si autoriza al municipio a expandirse.

Actualmente la ciudad capital tiene una superficie total de 12.000 hectáreas.

Si avanza la propuesta del intendente Mariano Gaido, Neuquén anexará otras 8 hectáreas más.

La capital pasaría a tener unos 10 kilómetros de la ruta 67 por la meseta, que es denominada la Ruta del Petróleo.
El gran lote que se pretende sumar tiene forma de rectángulo. Nace en la meseta, a la altura de Colonia Nueva Esperanza y llega hasta la costa del lago Mari Menuco.

Estas tierras fueron compradas por el municipio en 1958. La ciudad es propietaria pero aún no tiene jurisdicción sobre las mismas. Por esto surgió la necesidad de tramitar la ampliación de ejido.

El intendente capitalino aseguró que se proyecta en estas tierras la construcción de loteos sociales y parques industriales.

En números

253.581.050
pesos pagará el barrio privado para quedarse con la calle asfaltada que desde hace años ocupa.
12.054
metros cuadrados es la superficie total del terreno que fue vendido al country.

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