“El PAMI, ¿un beneficio o una tortura?”
Escribo esta carta pública para dar conocimiento, que voy a describir, en la que seguramente muchas personas se verán reflejadas.
En mi carácter de familiar
–en este caso hija de padres afiliados a PAMI–, puedo comentar que mi madre sufre varios problemas de salud y mi padre se encuentra internado a la espera de una cirugía. Ambos afiliados a dicho instituto y, por ende, imposibilitados de hacer trámites relacionados con la atención médica y todo lo que ello implica, principalmente cuando se trata de la burocracia para obtener respuestas y conseguir los materiales para dicha cirugía, la que tiene un costo elevado. El hecho es que dicha situación se torna complicada a la hora de recurrir a quienes deberían cubrir estas necesidades.
Tal es el caso que desde el año pasado venimos padeciendo. Cuando a mi padre lo trasladaron de urgencia a Neuquén porque su prótesis se había roto, estuvo dos meses esperando que se hicieran cargo de pagar dichos materiales, por lo que la espera le produjo infecciones, desnutrición, estuvo a punto de padecer escaras por encontrarse en una sola posición, su vida se encontraba en riesgo y con un daño psicológico terrible provocado tanto a él como a mi familia.
Recurrí en aquel entonces a la Defensoría nacional, ya que los papeles estaban mal cargados desde el hospital, los enviaban una y otra vez y siempre algo estaba mal, nos decían vengan mañana, pasado… y así llegamos a los dos meses, sin importarles para nada la vida de mi familiar. Nada de humanidad, con decirles que ni figuraba que estaba internado… Una tomada de pelo, ¿no?
Con ayuda de la defensora del pueblo al fin se consiguió el material, esperando con temor que pasara lo mismo.
Esto no es todo, nosotros vinimos de un pueblo ubicado en el interior de la provincia, El Huecú, a 400 kilómetros de Neuquén capital, y cuando mi padre vuelve a ser hospitalizado en dicho pueblo se pierde desde este hospital la derivación para ser trasladado nuevamente a Neuquén por medio de esta obra social. ¿Qué pasó? La ambulancia llegó a buscarlo a los quince días, mientras nos mentían con un “mañana va la ambulancia, espérenla”. Lo cierto es que nunca llegaba. Cuando al fin aparece, viaja mi madre de acompañante, quien se acerca a pedir al PAMI el cubrimiento de un hospedaje para poder quedarse, a lo que le responden con un subsidio (así lo llaman cuando debería ser un beneficio), pero no se lo dan al instante, tenía que pagar todos los días $ 790 y cumplir diez días, y seguidamente le reintegrarían la plata, cosa que no sucedió hasta que yo me acerqué a reclamar. Yo me pregunto, ¿qué hace la gente que no puede pagar al instante un hotel y no tiene lugar donde quedarse? ¿Qué sentido tiene hacerle todo este embrollo? Ni siquiera tienen en cuenta lo que demanda venir de lejos, no tener dónde estar, la edad, no conocer; a ellos les da lo mismo, porque dicen que eso es personal y no les infiere… Sin contar otras cosas como los tratos, y el lío que hacen para darle un medicamento.
Inclusive aprovecho para dar a conocer que lo más cercano que tienen los abuelos de mi pueblo es PAMI en Loncopué, y no se imaginan las veces que tienen que luchar con recetas y demás para conseguir una caja de pastillas, que no les manden de vuelta la receta, un traslado… ¿No sería necesario que en mi pueblo haya una oficina de esa obra social? Digo, asisten a gente mayor que merece una mejor atención, no todos pueden ir y venir.
Esta es una realidad que hoy nos toca a nosotros y tal vez a muchos más, no me sorprende que haya gente que no sepa a quién asistir en estos momentos. Por ello invito a que no nos creamos todo lo que dicen y no cerremos la boca a la hora de reclamar, y luchemos por aquellos que pueden ser nuestros padres, hermanos, abuelos. Todos merecemos una buena atención, para eso se paga, hay descuentos, todos merecemos lo justo de esta obra social y vivir bien.
Aprovecho este medio para agradecer al hospital de El Huecú, al Castro Rendón, a la Defensoría de la Nación, a la defensora del pueblo y a la Superintendencia de Neuquén por la ayuda brindada.
“No dejemos que jueguen más con la vida de quienes amamos”.
Sayi Amancay Cuevas
DNI 32.746.350
“¿Qué hace la gente que no puede pagar al instante un hotel y no tiene lugar donde quedarse? ¿Qué sentido
tiene hacerle todo
este embrollo?”.
Sayi, Amancay Cuevas
DNI 32.746.350
Datos
- “¿Qué hace la gente que no puede pagar al instante un hotel y no tiene lugar donde quedarse? ¿Qué sentido
- tiene hacerle todo
- este embrollo?”.