El resumen de un programa de trabajo
Análisis
En una predicación improvisada, fuerte, coloquial, en italiano y sin papeles, el argentino Jorge Mario Bergoglio volvió a sorprender. La primer homilía del papa Francisco fue un llamado a la acción, al compromiso de los cristianos con la cruz, con el evangelio de Cristo, a no quedarse quietos y a cambiar el rumbo hacia una Iglesia más activa, más comprometida, menos mundana. Un programa que el flamante pontífice, teólogo de la sencillez, sintetizó en cuatro palabras: caminar, edificar, construir, confesar. Alejandro Bunge, decano de la facultad de Derecho Canónico de la Universidad Católica Argentina (UCA) aconsejó leer atentamente la homilía de la misa que celebró Francisco en la Capilla Sixtina ante los 114 cardenales que lo eligieron. “Hay que poner el remedio donde está la enfermedad, y sus dotes le permiten saber cuál es el problema”, dijo el teólogo Bunge, quien trató personalmente a Jorge Bergoglio. Según Sergio Rubin, un experto en temas religiosos y autor junto a Francesca Ambrogetti del libro-entrevista ‘El Jesuita’, sobre el Papa, “la urgencia de Bergoglio es detener la caída en que se encuentra la autoridad moral de la Iglesia después de tantos escándalos” como los de pedofilia y corrupción. Elegir a “un referente latinoamericano y jesuita habla de la decisión del cónclave de cardenales de haber tomado nota de las causas de la renuncia de Benedicto XVI y de las cuestiones pendientes”, dijo el rabino Sergio Bergman, quien aseguró que “pusieron a una persona capaz de hacer los cambios profundos”. (DyN/AFP)