El STJ pide pena más dura en caso de violencia de género
Al hombre lo habían condenado por lesiones leves y violación de domicilio, pero ahora plantean que hubo un intento de homicidio doblemente calificado.
El Superior Tribunal de Justicia ordenó que un hombre sea condenado por intento de homicidio en un caso de violencia de género que terminó con su ex pareja herida.
El máximo tribunal argumentó que hubo desobediencia a una orden judicial con violación de domicilio y homicidio doblemente calificado en grado de tentativa.
En junio de 2015 la Cámara Segunda en lo Criminal de Cipolletti condenó a Pablo Andrés Varela a seis años de prisión por el delito de “desobediencia a una orden judicial en concurso ideal con violación de domicilio, ambos en concurso real con coacción con arma y lesiones leves agravadas por la relación de pareja”.
Este fallo fue casado por los abogados Oscar Pandolfi y Marcelo Inaudi en representación del imputado y por el Fiscal de Cámara Ricardo Maggi, quien pidió 12 años y medio de prisión en el juicio.
Los primeros reclamaron la nulidad parcial de la sentencia y que el imputado fuera absuelto del delito de coacción con armas, mientras que el fiscal reclamó que se lo condene por desobediencia, violación de domicilio y tentativa de homicidio agravado. Alegó que hubo intención del imputado de matar a su exmujer al utilizar un cuchillo que le clavó en el cuello, trenzándose en lucha con ella e hiriéndola en diferentes parte del cuerpo, a la vez que le decía que la iba a matar.
El voto rector de la jueza Adriana Zaratiegui al que adhirieron el resto de los integrantes del STJ detalló que aquella noche Varela, con una larga historia de agresiones físicas hacia su expareja, ingresó a la casa de ella mientras dormía con sus hijos en el primer piso. Subió, la agredió verbalmente, bajó y tomó un cuchillo de la cocina para regresar “blandiendo esa arma contra la víctima con un anuncio coactivo hacia ella que incluía darle muerte, términos similares a los que empleó cuando fue interceptado por un hijo de la pareja que se acercó alertado por lo que sucedía. Además mencionó a todo el grupo familiar”.
Agregó que desde el inicio del ataque con el cuchillo hasta que el tío de la víctima acudió en su auxilio, la mujer resistió la agresión cuerpo a cuerpo y sufrió heridas múltiples en rostro y cortantes en distintas partes del cuerpo.
Para Zaratiegui el imputado quiso matar a su expareja y comprendió este hecho que quiso, mientras que el Tribunal de juicio –Pablo Repetto, César Gutiérrez Elcaras y Guillermo Baquero Lazcano– “no valoró cabalmente la capacidad de representación de los hechos indicadores de la conducta que se reprocha”.
Tras interpretar que el ingreso a la escena del hecho del tío de la víctima imposibilitó que el imputado siguiera con la agresión, la jueza ponderó lo señalado por la mujer al relatar que el imputado le “tiraba a ciegas”, que vino directamente agresivo, respiraba fuerte y le decía “hija de puta” con una actitud de “venir a matarme”, indicó.