Empeora la salud de Alsina y las promesas que le hicieron no se cumplen

El hombre padece cáncer en su nariz y fue operado en junio. Hasta la fecha no fue derivado a ningún centro especializado ni se le practica quimioterapia.



Timoteo Alsina no puede trabajar ahora. Tiene hijos discapacitados y viven de una pensión. (Foto archivo)

Timoteo Alsina no puede trabajar ahora. Tiene hijos discapacitados y viven de una pensión. (Foto archivo)

El hombre del barrio Stefenelli de Roca –que mantenía a su familia vendiendo leña que él mismo cortaba– ya no puede proveerles el sustento diario. No es porque carezca de vitalidad. Es que el cáncer de piel avanza sobre su rostro y prácticamente no tiene nariz. “Me cuesta respirar y me arde en uno de los orificios. Es porque se está hinchando cada vez más. Ya no sé qué va a pasar conmigo”, se lamenta Timoteo Alsina.


Asegura que tratan de vivir con los 14 mil pesos de pensión que cobra su esposa y alguna que otra changa que puede hacer uno de sus hijos, quien padece de una discapacidad, al igual que otros dos hijos. 

Timoteo tiene cáncer de piel en su nariz desde el 2012. Se fue agravando con el tiempo y a pesar de las sugerencias de las médicas del centro de salud de Stefenelli, nunca logró que lo internaran en el hospital.

Luego de que RÍO NEGRO publicara su historia en junio del año pasado, rápidamente se agilizaron algunos trámites y el hombre fue intervenido quirúrgicamente. Un cirujano logró extirpar el tumor, pero debía someterse a algún tipo de tratamiento de quimioterapia, algo que nunca ocurrió.

“Hace siete meses que me operaron y lo único que me dieron fue una crema, de calmantes, nada. Yo me compro migral en la farmacia porque es lo único que me calma los dolores”, asegura el hombre que no baja los brazos en su lucha.


Alsina siempre vivió del trabajo rudo en el campo, en las chacras, y a pesar que no debe trabajar, igual busca generar dinero con alguna changa liviana, aunque estas le generan fuertes dolores en la cabeza y el rostro. “La última vez que hice fuerza casi me muero del dolor, pero qué otra cosa puedo hacer”, dice.

En el último tiempo tuvo que vender artículos de su casa y herramientas que tenía para poder comer.

Cuando su historia se hizo pública, desde organismos provinciales se comunicaron para asegurar que se le gestionaría una pensión a Alsina, pero finalmente sólo fue una ayuda económica por única vez.

La excusa es que el hombre no tiene ninguna documentación que certifique su dirección, ya que vive en un predio, cercano al cementerio histórico que él debía cuidar. Los dueños de dicho lugar, que ahora está siendo loteado, nunca le reconocieron a Alsina su tarea por evitar usurpaciones. En definitiva, Alsina y su familia están a la deriva y sin papeles que certifiquen que reside allí hace más de 20 años. 


En cuanto a su situación médica, el hospital Francisco López Lima, nunca concretó una derivación para el tratamiento oncológico en estos siete meses, desde la única operación que tuvo hasta el momento.

Cansado de esperar un tratamiento o derivación a un centro especializado y con fuertes dolores, Alsina volvió al hospital. Este medio se comunicó con el médico cirujano, Dr. Zamboni, quien aseguró que está previsto una nueva operación para los primeros días de febrero.


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