En construcción
El MPN moldea espacios de supervivencia para la siguiente etapa institucional que vivirá el país. Jorge Sapag construye puentes con Daniel Scioli. Horacio Quiroga puso fin al juego de las candidaturas.
DE DOMINGO A DOMINGO | Neuquén
Con sutil cálculo político, el MPN moldea una vez más espacios de supervivencia para la siguiente etapa institucional del país. De la mano del gobernador Jorge Sapag, una fuerza política de alcance local pero buscada a la hora de sellar alianzas para gobernar se prepara para seguir jugando, con un equipo de presupuesto modesto, en primera división. La insistente versión que coloca a Sapag junto a Daniel Scioli en un cargo de decisión en el área de Energía, un dato que levanta vuelo a medida que transcurre el tiempo, se alinea en esta lógica de construcción de poder que ensaya el MPN, con variantes a lo largo de su historia. Los últimos gestos del gobernador alimentaron la idea de un acercamiento que no necesariamente va a coronarse con un cargo ejecutivo en un eventual gobierno de Scioli. El MPN no registra antecedentes de préstamos en gestiones ejecutivas nacionales. Su carta fuerte han sido los votos propios en el Congreso de la Nación en momentos decisivos, aunque está abierta la puerta a una primera vez. “Si con la gobernación impulsó Vaca Muerta, piensen hasta dónde puede llegar con la botonera a su disposición”, se entusiasmó un colaborador de Sapag esta semana, imaginándolo desde un cargo influyente en la política energética nacional. Sapag ajustó su agenda este fin de semana para recibir ayer a Scioli en el aeropuerto de Neuquén. En el círculo próximo al gobernador dijeron que fue un pedido del visitante y del otro lado sostuvieron lo contrario. “Sapag no se iba perder la oportunidad de alimentar el clima de buenas relaciones”, aclararon voceros kirchneristas. Si se tomaran por válidas expresiones ya formuladas, el gobernador neuquino apuesta a seguir influyendo sobre la política provincial después del 10 de diciembre desde algún cargo que tiempo atrás definió con cierto grado de imprecisión. Embajador de la provincia, entre otros puestos de alcance genérico, figuraron en la lista de los reconocidos hasta aquí por Sapag. Y sobre una eventual responsabilidad al frente de una cartera de Energía nacional, las respuestas que se escuchan en el entorno del gobernador llegan tan diluidas que no se pueden interpretar como un sí, pero tampoco como un rechazo. Medir el tiempo parece ser la clave para comprender la estrategia del oficialismo provincial. Con Scioli hay buena sintonía, mejor que con el kirchnerismo más puro, pero el candidato a presidente aún tiene que sortear dos instancias electorales, las PASO y las generales. “Pedirle a Sapag un gesto de amor incondicional antes de tiempo es no comprender su estrategia”, reconocen sus aliados con tono comprensivo. Para el oficialismo nacional resulta clave que el MPN no se dispare hacia el Pro de Mauricio Macri. El costo de esta alianza, que muchas veces se muestra en hechos más tácitos que explícitos, es la resignación del kirchnerismo de espacios propios de construcción en este distrito. El armado de la estrategia de la alianza debe contener al gobernador electo, Omar Gutiérrez, un hombre con menos rodaje político que Sapag y un pensamiento económico del que no se sabe demasiado porque su estilo es hablar poco, una dificultad a la hora de hurgar entre sus convicciones profundas. Sin embargo, y a partir de algunas de sus pocas confidencias, se infiere que el actual ministro de Economía, que se encuentra de vacaciones, mantiene diferencias estructurales con algunas de las políticas nacionales. En ámbitos del kirchnerismo local observan que Gutiérrez estaría más cómodo junto a Macri que acompañando Scioli y a su compañero de fórmula, Carlos Zannini. Por ahora confían en que Sapag puede controlar una eventual fuga, aunque es probable que el gobernador, que juega con todas las fichas disponibles, deje crecer esta duda “por si las moscas”. El que confirmó el anunciado final fue Horacio Quiroga e irá en busca de su reelección en la capital el 4 de octubre próximo. El intendente bajó del ring a un candidato más testimonial que real, Marcelo Bermúdez, y comenzó a trabajar para rearmarse en su distrito, donde perdió en las últimas elecciones provinciales cuando fue candidato a gobernador. Quiroga jugó este año a las candidaturas. “Que sí, que no, que no sé…”, fueron sus respuestas en una línea de tiempo que va desde el momento en que se definían los aspirantes a la gobernación hasta el actual. Un mensaje de idénticas características vagabundas aplicó también con la fecha de las elecciones. La pelea por los cargos en la capital es la definición más importante que queda por resolver a nivel provincial y no se observa muy activo al MPN, el principal competidor de Quiroga. Si bien el actual intendente tendrá que demostrar que todavía puede con la ciudad, el partido provincial no parece haber puesto toda la carne en el asador. En el oficialismo defienden la candidatura de Pablo Bongiovani como parte de una estrategia de renovación de cuadros generacional, pero el quiroguismo y otros sectores de la oposición lo ven como un competidor de entrenamiento. De todos modos, si Quiroga se queda otros cuatro años en la intendencia, el MPN no tendría razones aparentes para preocuparse. El intendente dijo esta semana que, después de esta instancia, no ocupará mas cargos ejecutivos. Pero conociendo al autor, la promesa debería tomarse como una definición de coyuntura.
Gerardo Bilardo | gbilardo@rionegro.com.ar