En pelea de presos muere uno de los autores de audaz atraco

Estaba detenido en Mendoza, condenado por el robo en una joyería cipoleña.

Por Redacción

Archivo

Fernando Darío Rivarola Sosa fue condenado a 15 años por el asalto en Kilates.

CIPOLLETTI (AC).- El mendocino Fernando Darío Rivarola Sosa, condenado a 15 años de prisión por el audaz robo a la joyería Kilates de Cipolletti, fue asesinado a puñaladas en la cárcel de Luján de Cuyo. El tribunal que lo sentenció en Río Negro informó al Superior Tribunal de Justicia para que se suspenda el tratamiento de la casación a raíz del deceso del imputado. En medio de la misma riña otro preso fue asesinado de un “facazo”. Los dos reclusos murieron apuñalados al enfrentarse durante un recreo en la cárcel de la localidad mendocina de Cacheuta. Las víctimas fueron identificadas como Héctor Ramírez Arrue, de 28 años, y Rivarola Sosa, de 34. Ambos estaban alojados en el mismo pabellón de máxima seguridad del penal que está ubicado a 40 kilómetros al sudoeste de la capital mendocina. La pelea fue en el patio, donde el más joven lesionó a su rival de un “facazo” y le causó la muerte. Entonces un tercer detenido, Mario Alberto Lorca, salió a defender a Rivarola Sosa e hirió a Ramírez de vario puntazos, matándolo también. En octubre, la Cámara Primera de Cipolletti condenó a 15 años de prisión a los procesados Jesús Javier Wekid Calzeta y a Rivarola Sosa. El robo a la joyería ocurrió en julio de 2010 y la banda –también participaron otros dos ladrones que no pudieron ser identificados– logró hacerse de alhajas y relojes por un valor de 300.000 pesos. Durante el juicio, el abogado Claudio Romero criticó la investigación y dijo que la Policía “colocó a los imputados” en la causa porque ellos no conocían Cipolletti. Cuando los condenaron presentó una casación pero ayer se informó sobre la muerte de Rivarola Sosa y eso dejará sin efecto el trámite del recurso, aunque sí se analizará el fallo en lo correspondiente a Wekid Calzeta. Este último tiene 18 causas judiciales en Mendoza y fue condenado a perpetua por un doble homicidio cometido en Los Corralitos. El atraco a la joyería fue minuciosamente planificado. Los ladrones interceptaron a un visitador médico de Neuquén, se apoderaron de su auto y lo colocaron en el baúl. Así fueron hasta el negocio de San Martín y Villegas y se dividieron las tareas: mientras unos entretenían a la policía de custodia, otros simularon ser clientes pero luego apuntaron con armas a los empleados y se llevaron las alhajas y relojes. Huyeron en el mismo auto en el que tenían al visitador médico encerrado y dejaron el coche en la calle Lisandro de la Torre. A fuerza de golpes el hombre logró zafar de su encierro y denunció lo que le había pasado.