La profecía de Vaca Muerta: Sapag explicó su libro sobre la historia de la formación shale

Una serigrafía de Parravicini fue la que le dio el título a "Vaca Muerta: Tesoro y faro para la Argentina", el libro que el exgobernador de Neuquén presentó en una jornada virtual organizada por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA). El origen, los desafíos y el potencial de Vaca Muerta son las claves en su nueva obra.  

Por Redacción

"Loma Campana fue la campana de la llegada del primer desarrollo masivo en Vaca Muerta", rememoró Sapag. Foto gentileza.

«En la tierra argentina un nuevo faro… ¡Neuquén!» predijo Solari Parravicini en 1942, en una de sus famosas serigrafías. Esta frase marcó a Jorge Sapag, lo suficiente para darle a su libro el nombre Vaca Muerta: Tesoro y faro para la Argentina, donde hace un repaso por la historia del yacimiento, cómo se convirtió al no convencional y que importancia tendrá en el futuro del país.

«Hoy sería impensable una Argentina y Neuquén sin Vaca Muerta», aseguró quien fue gobernador de la provincia desde 2007 hasta 2015. Según explica, la intención de sacar el libro fue dar un testimonio de sus vivencias, así como recalcar la proyección de la Cuenca Neuquina y la importancia que tiene para el desarrollo del país, que va más allá de las diferencias políticas.

«Desde Cristina hasta Milei, podemos decir que todos fueron uniformes en fomentar Vaca Muerta, apoyarla y respaldarla», afirmó. Aunque con distintas visiones y distintas miradas, destaca que la formación fue «adoptada» por los gobiernos nacionales, a partir de una estrategia de Estado que nació en una provincia argentina.

Sapag presentó su libro en una jornada virtual organizada por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA) y moderada por su gerente de organizaciones, Daniel Núñez. La historia, los desafíos, el rol del Estado y la importancia de un proyecto político conjunto para el avance del sector fueron algunas de las claves de la conversación con el exgobernador.


La campana de largada de Vaca Muerta


«Neuquén ha tenido una tradición hidrocarburífera muy grande», subrayó antes de pasar por los inicios de la producción no convencional en la región. Hace más de un siglo, más precisamente un 29 de octubre de 1918, se descubrió por primera vez petróleo en Plaza Huincul, lo que dio inicio a la historia de la industria del oil&gas en Neuquén.

Muchos años después, en Estados Unidos, el empresario George Mitchell fue el primero en utilizar el método llamado fracking o fractura hidráulica para producir crudo. «Su empresa ya casi no producía petróleo convencional, y les dio a sus profesionales la instrucción de que utilizaran la fractura hidráulica para fracturar la roca generadora y que así surgiera el gas y el petróleo. Ahí, en 1998, arrancó la historia del no convencional en América del Norte«, repasó.

El dato

1918
Fue el año que se descubrió petróleo por primera vez en la provincia de Neuquén.

En 2013, la legislatura de la provincia aprobó la ley que avaló la aplicación de este método en el área de Loma Campana, dándole un plazo de 35 años a YPF y Chevron para su operación. «Loma Campana fue la campana de la llegada del primer desarrollo masivo en Vaca Muerta», aseguró Sapag.

Cuando se le consultó por el debate en torno al impacto ambiental que puede causar la explotación de recursos en la región, recalcó que «existe un falso dilema ambiental». «Nosotros sostenemos que se trata de un desarrollo cuidando el medioambiente, es decir, sustentabilidad económica, ambiental y social», expresó.

«Vaca Muerta tiene que derramar hacia todos los sectores: los criollos, los mapuches, los sectores de la sociedad que ven en la cuenca una posibilidad real de nutrirse», indicó, recalcando que para ello se requieren trabajos de «convivencia, respeto y de licencia social».


Una formación que une polos opuestos


Sapag enfatizó en la importancia de la presencia del Estado en la economía, tanto a nivel macro como micro. Recalcó que «no basta con la libertad de mercado, no basta con frenar la inflación. no basta con solucionar los problemas de déficit de las cuentas públicas, más allá de que hay que hacerlo, obviamente».

«Creo que las ideologías le hacen mucho daño a un país porque se generan fracturas y se generan cismas y odios históricos que no nos benefician. Por eso también hablo del faro que significa Vaca Muerta como estrategia de Estado, que nació en una provincia argentina y que lo adoptaron todos los gobiernos nacionales, desde Cristina hasta Milei», opinó, y añadió que «ese rumbo que hay que imitarlo en la minería, en el turismo, en las distintas actividades».

Por otra parte, a nivel regional aseguró que «con la provincia de Río Negro tenemos una hermandad histórica», respecto a la cooperación para el crecimiento de Vaca Muerta, que «favorece a toda la región». En consonancia, dijo que se trata una complementación no solamente fraternal sino también de interés mutuo, con el fin de que progresen ambas provincias.


Los desafíos de Vaca Muerta


Más allá del desarrollo de Vaca Muerta, el exgobernador advirtió por distintos problemas y/o desafíos que se deben tener en cuenta a futuro. Uno de ellos es la constante llegada de nueva población a la provincia en busca de empleo. «No es posible que se piense que Vaca Muerta vaya a resolver los problemas de desocupación de la República«, aclaró.

«La construcción (en Neuquén) creció el 100%, pero cuidado, porque la República creció sólo el 3% en el PBI en los últimos 10 años. Si la nación no crece, nos va a pasar una maldición de los recursos, es decir, no vamos a poder sostener la economía ni nacional ni provincial y mucho menos el fortalecimiento del trabajo».

«El país necesita rápidamente poner en marcha todas sus potencialidades y me preocupa mucho esta apertura al mundo en forma absolutamente ingenua«, aseveró. En ese sentido, dijo que las pérdidas de empleo a partir del cierre de fábricas en Argentina son «preocupantes», y que el desarrollo de la industria hidrocarburífera no basta por si sola para contener el problema microeconómico.

Vaca Muerta tiene que derramar hacia todos los sectores.

Jorge Sapag, exgobernador de Neuquén.

«Vaca Muerta es una bendición que vino a favorecer a la república en la seguridad energética», comentó al referirse sobre el presente del país en el ámbito internacional, donde la guerra en Medio Oriente desencadenó una crisis energética que afectó principalmente a los países que más importan petróleo y gas.

En relación a la transición energética, destacó la necesidad de desarrollar las fuentes de energía renovables, pero no en defenestración de los hidrocarburos. «Algo que no se sabe en Argentina por el común de la gente, es que la matriz energética argentina depende en un 86% del gas y del petróleo», comentó.

En esa línea, dijo: «Por supuesto que hay que ir a energías renovables, pero el mundo actual, con la inteligencia artificial, el minado de criptomonedas, con todo lo que son los centros de datos y las industrias electrointensivas ha ido a un consumo de energía potenciado. Esto hace que en la transición energética se requiera no solamente del viento, del sol y del agua, sino también del gas, del petróleo, de la energía nuclear y del carbón».


La profecía de Parravini que le dio nombre al libro


En el cierre de la charla, señaló que el nombre del libro se debe a una profecía de Solari Parravicini que le «impactó mucho»: mediante una serigrafía, el famoso artista dibujó un faro alumbrando la provincia, y escribió En la tierra argentina un nuevo faro… ¡Neuquén!.

De acuerdo al vaticinio de Parravini, Sapag expresó su deseo que la Cuenca Neuquina «nos alumbre el camino» y que también dé lugar a la confluencia de estrategias federales, y acuerdos «La grieta no nos sirve, nuestros enemigos son los problemas y ahí es donde tenemos que llevar soluciones», reflexionó.

«Pensemos por un instante en Argentina y en Neuquén sin Vaca Muerta. Miremos lo que pasa en el mundo hoy y los países que no tienen una cuenca como esta, como lo que le pasa hoy a Europa ¡Qué drama tienen!», concluyó.


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