Neuquén fuerza a una petrolera al cierre definitivo de más de 200 pozos en zonas urbanas

El ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, explicó que a pedido de la provincia la brasileña Fluxus tiene un plazo de cinco años para cerrar en forma segura todas las perforaciones ubicadas cerca de las ciudades de Neuquén capital y Plottier. El plan apunta poner fin a la convivencia de pozos con viviendas y alcanza incluso a pozos nuevos.

Neuquén puso mano firme y acordó con la petrolera Fluxus el cierre definitivo de todos los pozos ubicados en zonas urbanas de Neuquén y Plottier. (Foto: Cecilia Maletti)

El avance de la actividad petrolera genera una serie de fenómenos sociales vinculados. Uno es el crecimiento de las localidades cercanas a un polo de actividad hidrocarburífera, pero de su mano sucede un efecto no tan positivo, que es la convivencia de pozos e instalaciones industriales con viviendas y barrios enteros. Esto es lo que pasó con el área Centenario Centro, un bloque histórico de Neuquén en donde ahora el gobierno provincial puso mano firme y acordó con la operadora, la brasileña Fluxus, un plan de abandono seguro, o cierre seguro de 208 pozos productores.

A lo largo y ancho de la provincia de Neuquén se han perforado más de 53.000 pozos productores de gas y petróleo. El último registro de la Secretaría de Energía de la Nación marcó que 24.902 pozos estuvieron en agosto en producción, tanto del convencional como con destino a Vaca Muerta o el tight.

Además, los registros marcaron que en la condición de pozos abandonados figuran otras 18.131 perforaciones, haciendo que en el medio entre estar en producción y en abandono formal, hay unos 10.000 pozos más entre inactivos, a abandonar, o parados por razones técnicas o de estrategia.

El primero de los 208 pozos a cerrar el forma segura fue el de Bajada de Maida. Para cerrar cada pozo se deben invertir hasta 250.000 dólares. (Foto: Emiliano Ortíz)

El abandono es el cierre definitivo y seguro de un pozo. Es un estado que no se da simplemente porque se dejó de lado esa perforación, sino que implica un trabajo técnico muy costoso para garantizar la seguridad de esa instalación a futuro y que además requiere del trámite legal para hacerlo.

A diferencia de lo que sucede en otras provincias, como es el caso de Río Negro, en donde se acaba de lanzar un plan de rebaja de regalías para tratar de reactivar viejos pozos parados, en Neuquén, cerca del 95% de la producción viene de Vaca Muerta, por lo que las casi 22.000 perforaciones activas del convencional aportan solo el 5% restante.

Los 208 pozos a cerrar en Neuquén representan un aporte marginal a la provincia que tiene en su haber a Vaca Muerta, pero para otras jurisdicciones del país sería un golpe muy fuerte a su producción que es solamente convencional.


El cuidado del ambiente, como prioridad


El escenario de Neuquén es de clara abundancia, pero no solo eso, sino que se sabe que la actividad no convencional están en plena carrera de incremento, pudiendo Neuquén llegar a un nivel de producción casi del triple del actual.

Es por esto que el foco en el cuidado del medioambiente tiene un peso mucho mayor que en el resto de las provincias petroleras de Argentina y es lo que explica porqué el ministro de Energía, Gustavo Medele, anunció en exclusiva a EnergíaON que se llegó a un acuerdo «con Fluxus para el abandono de todos los pozos que están en contacto con zonas urbanas», de Neuquén Capital y de Plottier.

Fluxus es una firma brasileña, perteneciente al Grupo J&F, es el mayor conglomerado industrial y de inversiones privado de Brasil, y desembarcó oficialmente en Neuquén en agosto del año pasado, tras comprarle tres áreas a Pluspetrol: Centenario Bloque 1 y 2 (convencional) y Centenario Centro (no convencional).

El traspaso de las áreas se demoró largos meses en los que precisamente el gobierno neuquino negoció las condiciones para avalarlo. «Fuimos muy honestos en la discusión con ellos, la condición cuando llegaron es que abandonen todos esos pozos y de hecho ya lo veníamos hablando con Pluspetrol antes de la venta y lo tienen que haber tenido en cuenta a la hora de negociar la compra», indicó Medele.

La vecindad con pozos petroleros sucede en muchos puntos del país y es un potencial problema de seguridad y ambiental. (Foto: Emiliano Ortíz)

Originalmente, la firma anunció el acuerdo para el abandono de 76 pozos, pero ahora esa cifra se triplicó. «Les dimos un plazo de cinco años para que lleguen con todos, los 208 pozos. Comienzan con los más viejos ahora, o más urgentes por su ubicación, y tienen más tiempo los que son más recientes porque lo que yo no veo es que en un par de años puedas entrar con un equipo de torre a esas zonas», detalló el ministro.

Medele fue más que claro en su mensaje que resuena para todas las operadoras que tengan activos en zonas urbanas: «No nos interesa que estén en producción en esos pozos. Sabemos que es costo hundido para la empresa pero para nosotros no era negociable que no abandonen esos pozos».

Y detalló que el plan de los 208 pozos ya está en marcha. «Ya están abandonando, el primero es el que está en Bajada de Maida que ya se hizo el workover para esto y en esa zona son 17 pozos. Pero hay también pozos en chacras, frente a escuelas, al lado de barrios, es toda la zona que va de Neuquén capital a la salida de Plottier», indicó.


El costo de abandonar pozos en forma segura


Realizar el cierre seguro de un pozo, o abandono seguro como se define en la industria, no es nada ni simple, ni barato. El trabajo implica realizar un sellado especial, para que la presión del interior del pozo no llegue al exterior y a su vez no haya ningún tipo de filtraciones que puedan a futuro contaminar ya sea el suelo, como también las napas o acuíferos.

Dependiendo el caso, el costo de realizar esas tareas para que no genere problemas a futuro, puede costar entre 150.000 y hasta 250.000 dólares por cada pozo. Y justamente, los pozos ubicados en zonas urbanas suelen tener un costo más alto por la complejidad de realizar esas tareas a metros de viviendas.

Tomando en cuenta estos valores, la compañía Fluxus deberá desembolsar cerca de 50 millones de dólares solamente en estas tareas, que a la vez, le implicarán una pérdida a futuro porque ya no podrá comercializar la producción que esperaba obtener de muchos de esos pozos.


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