Polémica con la importación de gas para el invierno: cuestionan los costos que pagó Enarsa en la subasta

El organismo público rechazó una propuesta para importar GNL por los montos, pero después terminó convalidando un costo 47% mayor.  La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales reclamaron explicaciones técnicas. Desde el Gobierno apuntaron fallas en la comunicación.    

Redacción

Por Redacción

Sigue la novela por las importaciones de gas para el invierno 2026. En medio de la guerra en Medio Oriente y la volatilidad en los costos energéticos, la Secretaría de Energía resolvió no avanzar con la contratación de un agregador comercial privado para importar Gas Natural Licuado (GNL). Sin embargo, terminó convalidando un costo 47% mayor en la subasta. La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales reclamó explicaciones técnicas, mientras que desde el Gobierno apuntaron fallas en la comunicación. 

El encarecimiento del GNL y del petróleo a nivel global generó incertidumbre en torno a los costos de abastecimiento energético.

Según habían apuntado fuentes cercanas al Gobierno tras la ratificación de Enarsa, en su momento prevaleció la postura del Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, de no trasladar completamente el costo del GNL a los usuarios residenciales e industriales en un momento sensible para la inflación.

«La estrategia no cambia: seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo, transparente y con señales de precio para que se conozca el costo real de la energía”, detallaron.

La medida dejó sin efecto la licitación impulsada por el Estado para delegar en un privado la compra y reventa de GNL. Ese proceso había despertado fuerte interés en el sector, con ofertas de empresas como Naturgy y Trafigura, que compitieron por quedarse con la operatoria.

Finalmente, el Gobierno optó por mantener el esquema actual para que Enarsa continúe siendo la encargada de importar y comercializar el gas en el mercado interno.

Mientras tanto, y a pesar de que aún estamos en otoño, el sector privado argentino ya retomó la importación de gas desde Bolivia. Según pudo averiguar EnergíaON, la importación corresponde a clientes industriales, en su mayoría generadores de energía eléctrica, que habrían utilizado como intermediario de la importación a la trader internacional Trafigura.


Cuánto pagó el Estado por la importación de gas


La oferta inicial consistía en un esquema integral con un costo de US$4,51 por millón de BTU, precio por el cual el Gobierno terminó bajándose por su alto valor. Desde Enarsa habían calculado un precio de US$3,50 por millón de BTU, aproximadamente, para la regasificación, logística y entrega de combustible importado.

Sin embargo, la semana pasaba la empresa pública realizó una subasta en el Mercado Electrónico del Gas (Megsa) donde convalidó el precio de US$5,16 por millón de BTU, un 47% superior a la referencia incial, que se suma al precio internacional del GNL encarecido por el cierre en el estrecho de Ormuz.

Fuentes de Enarsa negaron a La Nación que haya existido una descoordinación entre Energía y el Poder Ejecutivo antes de avanzar con la subasta en Megsa. Además, dijeron que el costo de regasificación «se mantuvo igual» y que la variación en los precios se debió al contexto actual de incertidumbre energética.

A esto, sumaron que la referencia de origen subestimaba el costo final, y sentenciaron que más que nada hubo falta de comunicación.

Estimaciones privadas calcularon que las importaciones podrían superar los US$1.000 millones, y que el mercado proyecta lque se necesitarán hasta 25 barcos durante la temporada de mayor consumo.

Los costos que podría enfrentar el Estado para financiar instituciones públicas y hogares particulares hilvanan entre US$150 millones y US$200 millones.


Cuestionan el esquema de suministro de gas para el invierno


La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC) envió una nota a la Secretaría de Energía para solicitar explicaciones por el proceso de importación de gas.

«Esta divergencia requiere una explicación técnica que el sector no puede suplir con la información disponible y es un monto altamente sensible en un costo que ya es muy elevado para asumir por el sector», indicaron.

En este sentido, criticaron que el cargo de regasificación en el precio total se haya comunicado horas antes de la subasta.

Por este motivo, solicitaron plazos y explicaciones previas antes de las subastas de importación de gas, como así también pidieron postergar la apertura hasta «garantizar condiciones de información equitativas para todos los potenciales oferentes».

Por último, destacaron el esfuerzo del sector para asumir el costo del servicio, «incluso con la posibilidad cierta de tener que operar a contra margen por el aumento de este insumo».

Este mensaje fue en línea a lo que había expuesto la Unión Industrial Argentina (UIA) a fines de abril, cuando planteó su preocupación sobre el abastecimiento en los picos de demanda invernal y sus debidos costos.

Desde el sector industrial habían presentado propuestas orientadas a «adoptar medidas transitorias» con el fin de atenuar el mayor costo del abastecimiento de GNL y preservar los niveles de producción.

Incluso, Loma Negra, la empresa cementera más grande de la Argentina, definió que apagará su horno principal en la ciudad bonaerense de Olavarría hasta noviembre de 2026.

El factor energético fue la estocada final para paralizar el horno. Si bien Argentina cerró el primer trimestre con superávit comercial energético, la falta de infraestructura de transporte obliga al país a importar Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir los picos de demanda invernal.

A este encarecimiento se le suma un cambio en las reglas de juego impuestas por el Gobierno nacional. A diferencia de años anteriores, donde el Estado (vía Enarsa) absorbía la diferencia de precios y subsidiaba a la industria, la Secretaría de Energía dispuso que para este invierno las grandes empresas deberán reservar y comprometer con antelación los volúmenes de gas que utilizarán. Aquellas industrias que no lo hagan, se exponen a cortes de suministro durante las olas de frío.

Mientras tanto, a pesar de aumentar el superávit en medio de la baja de la recaudación, el Gobierno decidió aumentar el gasto tras decidir frenar la quita de subsidios energéticos a particulares para morigerar el impacto en los bolsillos y amortiguar la inflación.

La planilla oficial marca que se destinaron $ 1,4 billones para mantener las tarifas, representa un alza real de 150%.


Sigue la novela por las importaciones de gas para el invierno 2026. En medio de la guerra en Medio Oriente y la volatilidad en los costos energéticos, la Secretaría de Energía resolvió no avanzar con la contratación de un agregador comercial privado para importar Gas Natural Licuado (GNL). Sin embargo, terminó convalidando un costo 47% mayor en la subasta. La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales reclamó explicaciones técnicas, mientras que desde el Gobierno apuntaron fallas en la comunicación. 

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