Segmentación de tarifas: cuáles fueron los puntos de pelea entre Guzmán y Martínez

El decreto 332/22 publicado el mes pasado potenció las diferencias entre la cartera energética comandada por el ala cristinista y el ahora exministro de Economía. Padrones, diferenciación por regiones y plazo de aplicación, los ejes del desacuerdo.




Podría decirse que el decreto de necesidad y urgencia 332/22 que puso en marcha la segmentación de las tarifas, o mejor dicho de los subsidios a la energía, fue la última medida de peso que tomó el ahora exministro de Economía, Martín Guzmán, y una de las causas que precipitó su renuncia a partir de los desacuerdos internos y el freno de mano puesto a su aplicación desde la secretaría de Energía que comanda Darío Martínez.

Fuentes al tanto del hilado fino de la segmentación que abarcará a los más de 8 millones de usuarios de gas natural y aún más del servicio de energía eléctrica, revelaron a Energía On los puntos clave que generaron una fuerte fricción entre Guzmán y el equipo de Energía, que representa un claro sector referenciado con la vicepresidenta Cristina Fernández.

En resumen, pueden señalarse tres puntos del DNU que generaron rechazo en la cartera energética y que explican en gran medida la demora que hasta la fecha se ha visto en su implementación, ya que el decreto cumplirá un mes en vigencia antes de que se abra el registro de usuarios.

El primer punto, y eje central del choque de opiniones es el registro o base de datos que se utilizará para definir la segmentación, que en la práctica consiste en una quita escalonada de los subsidios que hoy llegan al 70% del costo base de la energía, en ambos casos.

Para la cartera de Energía, el gobierno primero debía conformar ese registro o padrón, para definir a partir de allí, la segmentación.

El DNU 332/22 no contempló el armado de un padrón previo, sino que el mismo se conforma a partir del registro de cada uno de los usuarios para solicitar mantener sus subsidios, a partir del Régimen de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE).

Este cambio, no solo implica un margen de error considerable ya que la base de cálculo estará incompleta desde el inicio por los usuarios que no se registren, sino que también colisiona con los mismos dichos de la vocera del gobierno, Gabriela Cerrutti, quien indicó que el 10% de los usuarios serán quienes tendrán una quita total de los subsidios, un número que poco puede saberse con precisión antes siquiera de la apertura del registro.

Para el equipo que comanda Martínez, éste no es un punto menor, dado que es el padrón que permite evaluar el impacto del recorte de asignaciones del Estado, y también del impacto que tendrá en los consumidores en un momento en el que la proyección de inflación ya se dispara por encima del 80%.


El manejo del Registro de Asignación y el diferencial patagónico


Como un subeje, desde Energía se cuestionó a Guzmán por otorgar el manejo de este padrón a la subsecretaría de Planeamiento Estratégico de la cartera energética, un sector que hasta la renuncia de Guzmán respondía a Santiago López Osornio, un funcionario de confianza del entonces ministro.

Para el equipo liderado por Martínez, esa asignación “es un error” ya que se trata de un sector sin experiencia en el manejo de una base de dato formada por millones de usuarios y múltiples empresas distribuidoras.

Según se señaló, desde Energía se había propuesto que la autoridad de aplicación del RASE sea un organismo con experiencia en la administración de subsidios, como por ejemplo la Anses.

El segundo punto de colisión, y el que más claro se vio reflejado en los medios, fue el diferencial en el valor techo para mantener los subsidios en las provincias patagónicas.

Este punto era uno de los caballitos de batalla de campaña de Martínez, el más claro referente del peronismo a competir por la gobernación de Neuquén.

En el DNU 332/22 el diferencial no fue incluido, por lo cual Martínez emitió pocos días después la Resolución 467/22 publicada exclusivamente con su firma, en la cual precisamente incorporó un diferencial del 22% para las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa y el partido de Patagones de la provincia de Buenos Aires.

El contrapunto, que terminó con una gambeta del secretario de Energía, fue fundamentado por Martínez al indicar que “el presidente lo autorizó”. Y recordó que durante la pasada campaña presidencial, el reconocimiento de los costos diferenciales en la Patagonia -aunque en el caso de Ganancias- había sido uno de los ejes de campaña de Fernández en varios actos en el sur del país.


La fecha de inicio de la segmentación


El tercer punto en discordia fue el plazo a partir del cuál comenzará a regir la segmentación. Para el equipo de Energía debía darse un tiempo para el armado del padrón de usuarios y luego la definición de la segmentación. Sin embargo, el DNU 322/22 de Guzmán no dio ni el más mínimo espacio, ya que de hecho se publicó el 16 de junio y marca que debe aplicarse con retroactividad a partir de los consumos de ese mes.

Desde Energía se buscaba la forma de eludir esa exigencia, ya que además representa que el inicio de la quita de subsidios llegará en los meses de mayor consumo de gas, como habitualmente son junio y julio.

Con la salida de Guzmán y su reemplazo por Silvina Batakis, los hechos muestran que desde la cartera de Energía se ganó también en esta pulseada, ya que a la demora transcurrida en la apertura del RASE, se suma además el período de un mes que la flamante ministra anunció que se aplicará para el inicio definitivo de la segmentación.

Es decir, que mientras el decreto de Guzmán esperaba comenzar a descontar subsidios desde el día 1 de junio, con el actual escenario anunciado por Batakis, la quita comenzará recién 75 días más tarde, el 15 de agosto, cuando el frío deja de apretar y las boletas del servicio empiezan a bajar.

Desde la cartera de Energía reconocen que, pese a la trascendencia entre los usuarios de la quita de subsidios, la medida tendrá un impacto realmente bajo en la esperada reducción de subsidios y, sobre todo, del déficit fiscal.

Para la consultora PxQ, la medida podría generar este año un ahorro de 130 millones de dólares en subsidios, lo cual representa una baja de apenas el 0,03% del PBI, sobre un nivel de subsidios a la energía que llegará este año a, al menos, el 2,9% del PBI.


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