Escepticismo y crisis marcan comicios italianos

Hoy y mañana se celebran elecciones legislativas en medio de una profunda crisis económica; la contienda se anuncia reñida y no hay un claro favorito. Los últimos sondeos mostraban que el líder de centroizquierda Pier Luigi Bersani tenía una ventaja de cinco puntos sobre Berlusconi, pero analistas discrepan sobre si él podrá formar una mayoría estable que pueda aprobar las reformas económicas que Italia necesita para salir de la recesión.

Por Redacción

ROMA.- Tras 15 meses de gobierno tecnócrata, los italianos votarán entre hoy y mañana con un marcado escepticismo en comicios que pueden terminar sin un claro ganador, lo que preocupa a los mercados europeos y puede atizar la crisis que padece la tercera economía continental.

Es que si bien la centroizquierda de Pier Luigi Bersani aparece como favorita frente al políticamente resucitado Silvio Berlusconi, que remontó en la recta final de la campaña, los indecisos pueden jugar un papel fundamental en los resultados y la obtención de una mayoría parece estar cada vez más lejana.

Unos 51 millones de italianos con derecho a votar elegirán su próximo Parlamento compuesto por 630 diputados y 315 senadores. Las últimas encuestas –la ley italiana prohíbe publicar sondeos durante los 15 días previos– otorgan una victoria a Bersani con un 34,7%, seguida por la centroderecha de Berlusconi con el 29%.

En el duelo entre ambos se coló el premier italiano Mario Monti, excomisario europeo elegido para guiar al país tras la dimisión de Berlusconi en noviembre del 2011, en medio de la crisis económica.

Si la coalición de izquierda obtiene mayoría en el Congreso y en el Senado, Bersani se encargará de formar gobierno y lo presidirá.

Pero si no obtiene una ventaja suficiente en el Senado, donde el sistema electoral prevé premios según los resultados regionales, se verá obligado a pactar con la coalición de centro, renunciar a la presidencia del Consejo de Ministros y cedérsela a Monti.

Así Bersani evitaría una potencial problema de ingobernabilidad que sería devastador para un país aún inmerso en la crisis económica. (Télam/DPA)