Está prófugo uno de los asesinos de David Oliva

Marcelino, padre de la víctima, criticó a la Justicia. El joven salió con una transitoria y no volvió al penal.

Por Redacción

Cipolletti

CIPOLLETTI (AC).- Está prófugo Johnatan Javier Porfiri, condenado a 10 años y ocho meses de prisión por el emblemático asesinato del joven David Oliva, que ocurrió en Cipolletti en 2008. Tiene 21 años y gozaba de una salida extraordinaria de 12 horas pero no regresó el jueves al penal de Cipolletti. “A mí la justicia no me llamó ni me notificó, lo tuve que confirmar por mis propios medios”, dijo Marcelino Oliva, el padre de la víctima, quien además es referente de los Familiares del Dolor. Crecen los cuestionamientos para el sistema carcelario de Río Negro. Y el penal de Cipolletti quedó de nuevo en el centro de las críticas. Mientras que un fiscal investiga el negocio de los medicamentos intramuros, las fugas siguen siendo noticia. Además, existen sospechas sobre algunos penitenciarios que podrían estar colaborando con las evasiones. Según la información que se pudo confirmar ayer, Porfiri gozaba de una salida permitida de media jornada y no regresó a dormir el jueves a la cárcel del paraje El Treinta. Como se desconoce su paradero se lo considera prófugo. En 2011, el Superior Tribunal de Justicia confirmó las sentencias contra los dos acusados de matar a David en diciembre de 2008. Los jueces rechazaron los recursos extraordinarios de los defensores de ambos imputados y ratificaron la condena de 10 años y ocho meses de prisión que había dictado la Cámara Segunda de Cipolletti. Los dos adolescentes fueron juzgados y condenados por matar de un balazo a Oliva, de 20 años, cuando se desplazaba en una moto por las 1.200 Viviendas. En un primer momento a los jóvenes se los declaró penalmente responsable y cuando cumplieron la mayoría de edad se les impuso la pena y fueron detenidos. Porfiri cumplía la sentencia en cárceles rionegrinas y el otro fue sometido a tratamientos en institutos especializados de Buenos Aires. Como fueron juzgados en su condición de menores de edad sus identidades nunca se difundieron. Sin embargo ahora, el hecho de que uno se encuentre prófugo admite la publicación de su nombre porque las autoridades lo buscan para regresarlo a prisión. En julio el fiscal Martín Pezzetta secuestró documentación en el penal de Cipolletti y pidió las historias clínicas de los detenidos. Lo hizo a raíz de la denuncia que hizo el gremio ATE por la presunta provisión indebida de medicamentos. Supuestamente circulaban en el penal recetas apócrifas y se valían de ellas para conseguir drogas en la farmacia del hospital, que luego revendían Además, la justicia investiga si un agente penitenciario sospechado de “vender fugas” en la cárcel de Cipolletti facilitó otra evasión que ocurrió en el penal de Roca en mayo, mientras que un oficial y dos subalternos fueron sancionados días atrás en Viedma por la fuga de cuatro delincuentes.


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