El error que muchos cometen al comer y que puede alterar la microbiota intestinal, según Facundo Pereyra

El gastroenterólogo Facundo Pereyra explicó por qué una costumbre que parece inofensiva podría impedir que el intestino haga una de sus funciones más importantes.

Por Redacción

Para muchas personas, simplemente organizar las comidas, evitar el picoteo constante y respetar algunas horas entre una ingesta y otra puede ayudar a que el sistema digestivo funcione como fue diseñado.

Vivimos rodeados de alimentos. Un café con una galletita, un puñado de frutos secos, un caramelo, un mate con algo dulce o un snack rápido frente a la computadora. Para muchas personas, pasar varias horas sin comer parece casi imposible.

Sin embargo, el intestino necesita justamente esos momentos de pausa para activar uno de sus mecanismos más importantes de mantenimiento. Cuando el organismo deja de recibir alimentos durante algunas horas, entra en acción un proceso conocido como complejo motor migratorio (CMM), una especie de «servicio de limpieza» interno que ayuda a mantener saludable el intestino delgado.

El intestino también necesita descansar


A diferencia de lo que muchas personas creen, el sistema digestivo no trabaja únicamente cuando comemos. También tiene una etapa de «mantenimiento» que ocurre entre las comidas.

El complejo motor migratorio consiste en una serie de contracciones que recorren el intestino delgado aproximadamente cada 90 a 120 minutos durante el ayuno.

Su función es muy importante:

  • Empujar restos de alimentos que hayan quedado.
  • Eliminar células que ya se desprendieron de la pared intestinal.
  • Desplazar bacterias hacia el colon, evitando que permanezcan donde no deberían.
  • Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.

Por eso muchos especialistas lo describen como un auténtico «barrendero» del intestino.

¿Qué ocurre cuando comemos todo el tiempo?


Cada vez que ingerimos alimentos, incluso si se trata de un pequeño bocado, el organismo cambia automáticamente al «modo digestión».

En ese momento, el complejo motor migratorio se detiene.

Fotos gentileza.-

Solo cuando finaliza la digestión y pasan nuevamente entre una y dos horas sin comer, este sistema puede volver a activarse.

El problema aparece cuando el picoteo es constante:

  • café con azúcar,
  • golosinas,
  • snacks,
  • galletitas,
  • un puñado de frutos secos,
  • pequeños bocados repetidos durante toda la jornada.

En esos casos, el intestino prácticamente nunca dispone del tiempo suficiente para completar sus ciclos de limpieza.

¿Puede afectar la salud digestiva?


Diversas investigaciones muestran que la alteración del complejo motor migratorio puede favorecer la acumulación de bacterias en el intestino delgado, una condición conocida como sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), además de asociarse con síntomas como:

  • hinchazón abdominal,
  • exceso de gases,
  • sensación de pesadez,
  • digestiones lentas,
  • molestias digestivas recurrentes.

Esto no significa que todas las personas con esos síntomas tengan este problema, pero sí explica por qué los horarios de las comidas también forman parte de la salud intestinal.

¿Cuánto tiempo conviene dejar entre las comidas?


No existe una única cantidad de comidas ideal para todas las personas.

Lo que sí coinciden muchos gastroenterólogos es en la importancia de dejar verdaderas ventanas de ayuno entre una comida y la siguiente, generalmente de tres a cuatro horas, siempre que la situación clínica de cada persona lo permita.

Ese descanso puede lograrse tanto realizando dos comidas más abundantes como tres comidas principales bien distribuidas durante el día.

Lo importante no es comer menos por obligación, sino evitar el picoteo permanente que mantiene al aparato digestivo trabajando de manera continua.

La microbiota también tiene sus tiempos


La microbiota intestinal —el conjunto de microorganismos que viven en el intestino— también responde a los ritmos biológicos del organismo.

Los especialistas explican que estos microorganismos presentan variaciones a lo largo del día y de la noche, por lo que los horarios regulares de alimentación y los períodos de descanso digestivo favorecen su equilibrio.

Cuando el intestino dispone de pausas suficientes entre comidas, puede completar mejor sus procesos naturales de limpieza y mantenimiento, algo que forma parte del funcionamiento normal del aparato digestivo.

Un hábito simple que puede marcar la diferencia


No hace falta realizar ayunos prolongados ni seguir dietas extremas para cuidar el intestino.

Para muchas personas, simplemente organizar las comidas, evitar el picoteo constante y respetar algunas horas entre una ingesta y otra puede ayudar a que el sistema digestivo funcione como fue diseñado.

Como ocurre con cualquier cambio alimentario, las recomendaciones deben adaptarse a cada persona. Quienes tienen diabetes, enfermedades digestivas, embarazos u otras condiciones médicas deben consultar con su profesional de salud antes de modificar sus horarios de alimentación.


Comentarios

Exit mobile version